
Es en este trío de personajes en los que se basa la película y todo el ventarrón de posiciones morales, conflictos éticos y principios destruidos junto con la esperanza del "mañana mejor". Batman, Joker y Dent-2 Caras son paradigmas de diferentes posturas que podemos encontrar hoy en día, desde el héroe resignado hasta el terrorista imparable, pasando por el idealista traicionado o el loco entregado a su labor. Podrán partir de un cómic, pero la maestría de Nolan está en haberlos transformados en personajes que generen una gran reflexión en nosotros, llenos de humanidad, derrota y perdición. Todo queda resumida en las escenas donde se encuentran estos tres personajes: veamos la escena donde un Joker entregado dispuesto a morir se pone la pistola en la cabeza mientras llena de ideas al desesperanzado fiscal Dent y, técnicamnete, da origen al malvado 2 Caras. Es casi un reflejo de un idealista extremo tomando un pedazo de alma desgarrada y moldeándola a su gusto, un pequeño guiño al terrorismo sin ninguna duda. O sino toquemos la que a mi gusto es la mejor escena del film, el interrogatorio de Batman al Joker, en el que este, una vez más, está con la sartén por el mango y controla no solo la situación, sino a nuestro mismo héroe, logrando finalmente que el encapuchado rompa sus propios límites y lo muela a golpes. El Joker le dice que no busca matarlo porque sino no tendría nada que hacer. Pues así es, son polos opuestos, pero que se necesitan. Y la vida y el drama humano está hecho de estos personajes, porque sin Joker, ¿a quién perseguiría Batman?, y sin Harvey Dent, ¿quién asumiría los honores que representa ser un héroe?, y sin Batman, ¿quién se embarraría las manos como debe de ser para acabar con el mal? Las puntas del tridente están bien marcadas, cada uno con sus conflictos, y nos demuestran lo bidimencionales que podemos ser los seres humanos, intentando hacer una cosa, pero resultando realizar otra. Batman, Dent y hasta el Joker (que termina por fracasar en la parte de los botes por ejemplo) son fieles ejemplos de lo que Nolan trata de transmitir con esta película: desesperanza, tristeza y una gran impotencia, todo esto envuelto en una gran máscara conocido, comúnmente, como hipocresía y desidia civil.

El finado actor australiano toma la posta de César Romero o el gran Jack Nicholson como el némesis de Batman: el Joker o Guasón. Al enterarme de la noticia que Ledger lo interpretaría, salió a relucir cierto grado de escepticismo, y creo que no fui el único. Y es que el australiano era conocido por esa mirada trsite y apariencia taciturna, tranquilo y entrañable en roles como el de Ennis del Mar en la notable "Brokeback Mountain". Pues bien, Ledger asumió el rol y sobre todo asumió la carga psicológica de interpretar a este Joker no como el payaso lunático y chiflado de Romero o de Nicholson, sino como un verdadero psycho, un demente con ansias de matar y hasta de morir por su causa, un verdadero terrorista de estos tiempos como lo han catalogado las críticas. Obviamente el diseño del personaje ayuda mucho: ese pelo verde desordenado, esas tenebrosas y gigantes sombras en los ojos, el formidable detalle de la sonrisa extendida que cubre las cicatrices en sus mejillas. Todo está genial en el diseño de este diabólico Joker, pero Ledger se funda en el traje y lo llena no solo de crueldad, sino de matices, tantos que en algún momento nos hace sentir cierta simpatía que en alguna ocasión genera risas entre los espectadores. veamos la espectacular escena en la que el Joker se presenta ante el grupo de mafiosos. Estos hablan de cómo salirse de la estrategia creada por Batman, Dent y Gordon, cuando entra este "payaso" con un caminar peculiar, gestos intranquilos, y que rápidamente toma el control de la situación con su accionar (y con el "truco del lápiz" claro está). Pero lo acusan de raro, de fenómeno, de freak, a lo que el responde que no lo es, que no es un fenómeno. Porque el Joker es un ser marcado, por cicatrices en su piel, y en su alma. Trata de proliferar el terror y el caos siempre con sus propias estrategias y su agenda, pero todo esto teniendo en el fondo un sentir triste y apesadumbrado. Como Batman, el Joker trata de combatir sus demonios y los expresa, a más no poder, con una malvada desfachatez llena de muertos y explosiones, en los que sus cuchillos y risas al ver la sangre llenan su espacio, su corazón porqué no. El Joker se ríe mientras Batman técnicamnete lo tortura o mientras nuestro antihéroe lo ha derrotado finalmente y lo deja colgado del edificio. Y todo esto porque el Joker sabe de antemano que ya ganó, porque el caos ya está sembrado en ciudad Gótica. Veamos nomás como acaban los personajes: Batman convertido en un villano más, cargando las fechorías de sus rivales sobre sus hombros; Harvey Dent, muerto en vida, destrozado por la muerte de su amada, sin esperanzas él y por ende dejando sin esperanzas a ciudad Gótica; Gordon viendo como tiene que acusar injustamente a Batman para mantener la esperanza, y como con esto se pierde a un aliado importante, un amigo; o sino veamos a los personajes menores, ya que la resignación y la pena embargan tanto al mayordomo Alfred (al quemar la carta de Rachel y llevarse su confesión a la tumba) o de Lucius Fox (al renunciar y dejar para siempre su incondicional y secreto apoyo a Wayne/Batman). Todos, absolutamente todos terminan con ese horrible nudo en la garganta generada por la derrota y que solo tienen por delante un mañana aún más negro.

En estos tiempos de remakes y películas de balas o animalitos animados, que bueno es saber que podremos gozar del trabajo de gente joven y con un talento tremendo como el de Christopher Nolan. Y es que en este rincón reconocemos la magia de Steven Spielberg, pero creo que este ya encontró su match como story-teller: Nolan nos demuestra y ratifica que es un grande a la hroa de contar un cuento. Maestro de la distorsión narrativa y los twists (Following o Memento), de los dilemas éticos y callejones sin salida (Insomnia) o de los choques antagónicos, la competencia y ambición humana (The Prestige), el británico se perfila como uno de los grandes de la industria. Su talento y su visión para, y lo afirmamos una vez más, tomar una historia de cómic, un héroe como Batman y una base usada un millón de veces en el cine como lo es la lucha entre el bien y el mal, para darnos una fábula de 2 horas y media en la que vemos como las emociones humanas nos marcan el ritmo de vida y nos corroen, hasta volvernos en personajes, no importa si somos héroes o villanos, que nos movemos creyendo hacer algo, pero obteniendo resultados muy diversos. Es desesperanzador al máximo, triste y negativo, pero es su visión de esta era y razones no le faltan. Y es que si bien es cierto ciudad Gótica, Batman o el Joker son elementos de la más fantasiosa imaginación, pues lo que recrean es perfectamente ubicable en estos tiempos. Pues el Joker ganó, y esperemos que no lo haga en esta vida, aunque va por el camino. Debates de lado, una gran película, un clásico del cine de superheroes (la mejor sin lugar a dudas), pero también ya se ganó un lugar entre las grandes cintas de crimen, pero sobre todo, de aquellas cintas que nos dan una cachetada sobre lo podrido que puede llegar a ser en ocasiones el accionar humano.
PD: Y si le quieren dar el Oscar a Ledger por su Joker, sería lo más sabio que haya hecho la Academia en años. Y no sólo por el sentimentalismo, sino porque en realidad es un villano que representa tantas cosas, y todo gracias a la transformación total del australiano, irreconocible en la película. Sólo lo notamos en esta escena:

...QEPD maestro Heath.
1 comentarios:
te falto darles la nota hermanitoooo
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