jueves, 26 de enero de 2012

Rumbo al Oscar 2012: Moneyball

Siguiendo los "review" de las cintas nominadas al Oscar a mejor película este 2012, hoy nos toca revisar Moneyball, película que puede ser catalogada como una "Sports Movie", centrándose en los entretelones del Baseball, deporte americano por excelencia. Afortunadamente, para los que no sabemos nada de dicho deporte, la historia nos lleva más allá.


Moneyball se basa en un libro homónimo de principios de siglo que cuenta la verdadera historia de Billy Beane (Brad Pitt), el General Manager de los Oakland Athletics, un equipo de "media tabla" de la liga mayor de Baseball que revoluciona los fundamentos de este deportes aplicando una estrategia de selección de jugadores basándose en estadísticas y cálculos matenáticos hechos por computadora, dejando de lado la vieja tradición de los "scouts" o reclutadores que viajan por todo el país seleccionando muchachos tomando en cuenta solo su intuición o apreciación personal. Este sostificado sistema es presentado por Peter Brand (Jonah Hill), el cual conformará un tandem junto con Beane que irá contra la corriente para demostrar que su teoría efectivamente funcionará. Para los amantes de las historias que cuentan con personajes que van contra la corriente en pos del triunfo y de paso madurar, esta es su película. Sí, como en The Help, otra "Feel Good Movie".





Afortunadamente, Moneyball deja de lado algunos tecnicismo del Baseball y nos introduce de lleno en la lucha de Beane y Brand por mantener sus novedoso sistema y bancarlo hasta que el equipo logre su cometido: dejar de perder y conseguir una racha que remonte su mal inicio de temporada para poder ganar el toneo. Esa es la obsesión de Beane. Y Pitt tiene una actuación de esas que llenan la pantalla y conquista al espectador. Es cierto, para una etsrella como Brad Pitt no debe ser muy difícil atrapar al cinemero por 2 horas de metraje, e incluso no deja de impregnarle al personaje ese lado cool tan propia del actor; pero a su vez sabe agregarle esa carga y tensión que tiene un hombre que va contra todo el mundo por mantener un experimento que se cae a pedazos y a la vez transmitir la confianza, ya sea a su hija o al entrenador del equipo, que su planteamiento le traerá réditos a los "Athletics". Si bien es una caracterización llena de manierismos de esa que les encanta a los miembros de la Academia (y que por ello terminan nominándolo a Mejor Actor), es importante que una estrella como Brad Pitt se "ensucie" los zapatos y busque proyectos que resalten más sus dotes como actor que como ícono (a diferencia de, digamos, Tom Cruise), pero que a su vez sean proyectos pequeños o arriesgados en los cuales se vea el intento de un actor de efectivamente actuar y no buscar desesperadamente un premio (a diferencia de, digamos, Leonardo DiCaprio). Por ello es que sin ser un excelente actor, Brad Pitt se gana a pulso el respeto de los cinemeros.


La sorpresa de este film resulta Jonah Hill, el cual se había desempeñado generalmente en comedias, pero que aquí juega el rol del introvertido asistente Peter Brand de manera contenida y sutil. Nos parece importante que un actor amplíe su registro de caracterizaciones, y aquí Hill lo hace con creces. Sería cuestión de revisar las otras performances importantes del año en la categoría de Mejor Actor Secundario para comporbar si la nominación al Oscar de Hill es un justo premio o demasiado premio.


Aunque puede pecar de ser un poco larga, la película no se hace nunca aburrida por el oficio de Bennet Miller en la silla de director y por el buen guión de dos consagrados como Steve Zaillian y Aaron Sorkin. Porque si bien la historia del "underdog" que lucha por sus sueños se ha contado millones de veces en el cine, siempre es distinto dependiendo de la vitalidad y frescura que le añada el guión. A pesar de ello, una pequeña crítica que le podemos hacer a la película es de no desarrollar demasiado, o explicarnos a los cinemeros no muy conocedores de este episodio real del baseball, cómo es que la técnica implementada por Brand hace que reviertan tan "mágicamente" los resultados de los "Athletics". Esta "vuelta de tuerca" es explicada mediante escenas en las que se ve a los personajes de Pitt y Hill alentando a los jugadores y enseñándoles de cerca las estrategias, aunque de manera muy escueta para que todos los espectadores nos creamos la imprevista y sorprendente mejora del equipo. En fin, cuestiones de guión.


Moneyball nos parece una película correcta y entretenida que no pierde ritmo y que a grandes rasgos es una historia moldeada para caer simpática e impactar en el público y en la crítica. Pero allí nomás. Por ello es que su nominación es justa, pero a la vez es un premio suficiente para tal equipo. A veces, como nos enseña esta película, no necesariamente se debe alcanzar el éxito para sentirse ganador.


Cafificación: 17/20

miércoles, 25 de enero de 2012

Rumbo al Oscar 2012: The Help

Con la gracia de los cines nacionales, los dvds y el intenet (hasta que el FBI lo permita) nos hemos dispuesto a comentar las películas nominadas a los Premios de la Academia 2012. Es una carrera maratónica tomando en cuenta que en menos de un mes se conocerán a los ganadores. En esta ocasión hablaremos de "The Help", o "Criadas y Señoras" titulada en español.


"The Help" puede ser catalogada como una "feel good movie", calificativo que recibe una cinta por contar una historia de superación y de lucha que deja una moraleja a todos los espectadores, saliendo cada uno de los cinéfilos con una sonrisa por la victoria de los protagonistas. Y "The Help" tiene todas las características para ser una de esas películas: cuenta la historia de una joven escritora de Misissippi (Emma Stone) en lo años sesentas que, a diferencia de sus frívolas y racistas amigas, decide dejar los modales de niña fina y ama de casa ejemplar para acercarse a las mujeres negras de la comunidad que trabajan como servidumbre, teniendo como principal labor la crianza de las hijas de las mencionadas "señoras blancas". A partir de este acercamiento, se anotarán y publicarán las vivencias de las criadas en las casas de sus jefas blancas, lo que causará un revuelo social en todo el país. Todo esto teniendo como marco el inicio de la lucha social por los derehcos de la población afrodescendiente, la cual tuvo a Misissippi como uno de sus focos de mayor lucha.

Como toda película que toca el tema del racismo, "The Help" presenta personajes arquetipos, los buenos recontra sufridos y los malos recontra perversos; en esta ocasión, las criadas negras son presentadas como estoicas heroínas que sufren los maltratos de las mujeres blancas, modelitos al estilo "Barbie" que solo sirven para contarse chismes entre ellas, modelar para el marido y tratar duramente a todos aquellos que trabajan para ellas. El trato a los personajes en este tipo de películas cae generalmente en muchos clichés, y esta película no es la excepción. Pero la diferencia está muchas veces en el carácter que le impregna cada actor a su personaje, por más arquetipo que sea, para dotarlo de una humanidad que el guión parece no querer darle. Y este es el caso de esta película, la cual cuenta con uno de los mejores elencos femeninos de los últimos años.

No en vano "The Help" tiene 3 nominaciones al Oscar en categoría de actuación. Octavia Spencer (favorita para obtener el Oscar a mejor actriz de reparto) construye el personaje de la criada Minnie Jackson con garra y fuerza, una mujer que no se amilana ante nada y que es el corazón de la película; Jessica Chastain (actriz revelación del 2011 por estar en otras cintas comentadas como "Tree of Life" o "Take Shelter") tiene una actuación muy buena, aunque su nominación al Oscar creo que debió corresponderle a una Bryce Dallas Howard que se va quitando la etiqueta de "hijita de papá" (es la hija de Ron Howard) para construir en esta ocasión a una deliciosa malvada que le hace la vida imposible a las criadas; incluso consagradas actrices como Sissy Spacek y Allison Janney están notables en sus cortas participaciones como madres de la villana Howard y la escritora Stone respectivamente.

Párrafo aparte merecen las protagonistas de la historia. Emma Stone se va consolidando como la "nueva Julia Roberts", aunque a diferencia de esta, la dulce Emma sí sabe actuar. Quedando más que descontado su talento para la comedia, en esta ocasión Stone demuestra dar la talla en su primer protagónico en un drama y sabe construir el personaje de mujer disconforme que se siente ajena a su círculo familiar y que poco a poco se va adentrando al opuesto mundo de la servidumbre negra. La reina de la función es Viola Davis, que construye con un temple enorme a la criada que se llena de valor para empezar a contar sus experiencias laborales y personales a pesar del miedo infundido y las leyes del Misissippi de los 60s. A Davis le bastó una escena para comerse a la mismísima Meryl Streep hace unos años en "Doubt" y ahora demuestra que a la hora de llorar, no hay nadie que lo haga con mayor coraje que ella. Esa mezcla de mirada y voz que despliega Davis en sus escenas más dramáticas nos enseña a que en ocasiones se llora solo si uno es valiente. Sin duda será una "triple amenaza" entre Davis, la "Dama de Hierro" Streep y "Marylin" Michelle Williams por el Oscar a Mejor Actriz.




Son las actrices las que terminan convirtiendo una película normalita en buena. La dirección es stándard, el guión es simple y si bien empieza muy bien, en su último tramo nos llena de momentos comunes y clichés que, como sabemos todos, teminan siendo normales en una "feel good movies". Parecía que no, pero la moralina termina desbordando a "The Help". A pesar de ello, bien vale ver esta cinta por las geniales actuaciones femeninas con las que cuenta, y porque nunca está demás apreciar un film que cuenta una historia que pasó hace casi 50 años pero que sigue manteniendo vigencia. Estas películas, generalmente, no tendrían chance de ser nominadas al Oscar (lo seguidores de la magnífica Drive reclamamos su puesto en las 9 nominadas), pero se agradece siempre que el séptimo arte sea el encargado de hacerle recordar al ser humano que no puede perder su cualidad más importante: su humanidad.

Calificación: 15/20






domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Qué podría ver?: entre "The Wire", "Breaking Bad", "The Shield" y "24"

Alguien muy especial en mi vida está por concluir LOST, la serie sobre un grupo de sobrevinientes que tratan de recomponer sus vidas en una isla misteriosa y que (con màs prisa que desarrollo) introdujo viajes en el tiempo, mercenarios y 2 hombres que no son ni Dios ni el diablo. En fin, ahora me ha preguntado qué ver, debido a que, si algo bueno tiene LOST en su conunto, es esa maravillosa habilidad de dejarte un buen sabor de boca y querer ver más y más. La adicción de LOST es difícil de superar. Por ello, ante tal encrucijada, he decidido en este post (por el cual espero retomar la senda de este blog) recomendar y dar los pro y cons de mis 4 series favoritas: The Wire, Breaking Bad, The Shield y 24 (sí, en ese orden).


The Wire

¿De qué va?

Estrenada en el año 2002 por la cadena HBO, The Wire toma como "excusa" una investigación policial a una banda de traficantes de drogas para realizar un examen profundo de la ciudad de Baltimore, en Maryland. Baltimore es una ciudad sumida en la más profunda crisis económica, de instituciones y de valores: no hay presupuesto para las escuelas, los niños admiran a los traficantes, el municipio está lleno de arribistas y corruptos y los jefes de la policía modifican las estadísticas a su anotjo para decirle a la muchas veces oportunista prensa que los asesinatos han bajado en la ciudad. Todos, absolutamente todos en The Wire son "grises"; nadie es ni bueno ni malo. En esta serie vemos como policías, traficantes, políticos, periodistas, profesores y drogadictos comparten un lema en común: para sobrevivir en uan ciudad desgraciada, hay que ser un desgraciado. Como dice Jimmy Mcnulty, el "protagonista" de uan serie cuyo real protagonista es la ciudad de Baltimore: "Si juegas en la suciedad, te ensucias" (Temporada 4, capítulo 11).


¿Por qué verla?
Porque "The Wire" es más que una serie. No sólo contiene un relato policial apasionante, sino que "decora" dicha historia clásica entre buenos y malos y le da otra vuelta de tuerca. Para ser más preciso, revitaliza la vieja tradición del cine negro y la trae al Baltimore de los 2000s. No hay mayor descripción de la pobreza de alma humana que en esta serie. Esta es una de esas series que te cogen el corazón y te lo exprimen, sin piedad. No hay finales de "cliffhanger" o de sorpresa, peor sí hay de esos descorazonados, sin esperanza, con la dureza y frialdad de una calle sucia y abandonada. Cuando ves "The Wire" es como si te colocarán al centro de un círculo, protegido por un cristal (la distancia de la TV) y alrededor tuyo pasaran imágenes de la miseria humana. Y esa sensación de desagarro nadie te la quita. No hay serie más real que "The Wire", y no hya relato más apasionante que este. Cada temporada va sobre una temática esencial y en decadencia de la sociedad (sus 5 temporadas desarrollan los temas de las drogas, los sindicatos del puerto, la burocracia municipal, la educación y la prensa respectivamente), aunque no se queda en ello, sino que da un desarrollo transversal a cada arista, para cerrar el círculo perfecto al final de la serie. Un adicional importante de "The Wire" es que debe ser la serie de la cual brotan los personajes más maravillosos de los últimos tiempos. Tan amenazadores como entrañables pueden ser un drogadicto en decadencia, un policía borracho, un político que se cree mejor que los demás o unos estudiantes que intentan crecer y madurar sin necesariamente prestar atención a las clases. Y justamente esa temporada sobre la educación pública, personalmente, es la mejor temporada que cualquier serie haya emitido hasta la fecha.

¿Por qué no verla?
Alguien dijo una vez que "The Wire" era más una novela que una serie. Y por ello la densidad de las historias que cuenta. Uno tiene que estar muy atento a lo que cuenta la serie, ya que como dice el detective Leaster Freamon "Todas las piezas importan". Incluso, The Wire es una serie rara ya que no pone toda la carne en el asador como otras que hacen pilotos extraordinarios para luego desinflarse poco a poco. Los primeros capítulos de "The Wire" tienen un ritmo lentísimo, y poco a poco va aumentando en intensidad. "The Wire" no tiene climax (salvo que sea su penúltimo capítulo") ya que el último capítulo de cada temporada pone las cosas en su lugar y nos prepara para la siguiente. Esta serie es, no vemos a mentir, difícil de ver. Pero podemos decir que el viaje vale la pena.




Breaking Bad

¿De qué va?

Walter White es un cincuentón profesor de química, de clase media y con un ritmo de vida aburridísimo, de rutina, con una espoa embarazada y un hijo adolescente con problemas psico-motrices. Walter White no sabe hacer nada en la vida, salvo todo lo relacionado con la química. Y cuando le diagnostican cáncer de pulmón terminal, él decide tomar al toro por las astas por priemra vez en su vida y darle un vuelvo radical a su vida: utilizar sus conocimientos de química para "cocinar" drogas y dejarle una buena fortuna a su familia. Pero Walter no muere, vive, y con él crece la ambición y el deseo motividado por eso tan peligroso como atractivo: el poder. Walter White nunca volvería a ser el mismo.


¿Por qué verla?
"Breaking Bad" (BB) es la única de las recomendadas que sigue viva (el próximo año se estrena su quinta y última temporada) y debe ser de lo mejor en la parrilla americana actual. BB es una serie dura, atrevida, seca y cruda. BB combina de una manera exquisita el drama con la comedia. No por nada sus personajes (drogadictos inmaduros, abogados parlanchines, sicarios frsutrados) pueden ser protagonistas en cualquier otra comedia. la serie cuenta las desventuras de Walter y su ex-alumno y adicto Jesee Pinkman por tratar de isnertarse en el negocio y sobrevivir. Y además nos presenta un hombre por tratar de ocultar su doble vida, siguiendo el índica de "doble moral" que tienen los personajes actuales de la televisión gringa. Si "The Wire" relataba cómo las drogas destrozaban instituciones públicas, corrompían a los policías o recortaban los presupuestos del Estado, pues BB tiene la osadía de darnos la estocada final: la destrucción de la familia (¿la institución más importante de todas?) de la mano de la droga. Como lo remarca el título de "break bad", la ambición de poder nos lleva a romper los límites insopechados hasta tocar fondo. Finalmente decir que en "Breaking Bad" encontramos a los dos mejores actores y el mejor dúo dramático de la tele actual: Bryan Cranston (Walter) y Aaron Paul (Jesee) son los dos mejores actores hoy po hoy y punto. Sus actuaciones, y sus personajes, son brillantes, enormes, y se agotan los adjetivos para describirlos. Sus mejores temporadas, empate creo yo, son la tercera y la cuarta.

¿Por qué no verla?
Al igual que "The Wire", BB es una serie lenta. Además no tiene, o mejor dicho sí lo tiene pero en cantidades menores, ese hilo conductor tan atractivo de "policías persiguen a los ladrones". En BB hay polis y traficantes, pero la atención se la lleva Walter White y su doble vida, la cual es tan o más atractiva que ver la cacería de buenos contra malos. Peor va in crescendo y sí presenta cliffhangers de rato en rato. Eso sí, advertidos están de que puede ser una serie por la cualsí sientas repulsión por su protagonista: el viaje de "break bad" es del protagonista y de todos nosotros, que terminamos odiando a Walter. Eso de odiar al prota puede ser problema para algunos; para mí no, porque esa es la más grande virtud de los escritores de BB: cómo hacer para convertir a tu pusilánime protagonista en un villanazo e igual hacer que la gente te vea semana a semana.




The Shield

¿De qué va?

Un policía corrupto, malvado, despiadado y, vamos a decirlo, total hijo de su madre, comanda un equipo especializado de polis para combatir a los naroctraficantes y dealers de los bajos fondos de la ciudad de Los Ángeles. Y para ello, no duda en utilizar las tácticas y ténicas más polémicas, discutibles, amorales e incluso ilegales. Estamos hablando de un poli que roba dorga y la vende para tener fondos y que mata a compañeros sin dudarlo. Es un real hijo de su madre.


¿Por qué verla?

Porque si hablamos en términos netamente televisivos, The Shield me parece la serie más completa. Tiene parte del realismo crudo de "The Wire", pero también tiene el cinismo de BB y el ritmo de los mejores policiales. "The Shield" se vende y es un policial duro y puro. Toca temas como políticas o pobreza urbana de manera transversal, pero no deja de ser eso: un policial. Y es que esta serie tiene la genialidad de mezclar en dosis iguales la ficción del policial con la dureza del documental realista (no por ello, "The Shield" está grabada en una cámara tipo documental). Y es ese equilibrio que la lleva a encumbrarse como una serie de culto. Para aquellos que dicen que "The Wire" es ya mucha realidad, y que los policiales gringos es mucha ficción, "The Shield" debe ser la serie perfecta. Y lo es. Además, es esta la serie en la que encuentro mi personaje de ficción favorito´: Vic Mackey. Sí, ese poli hijo de su madre descrito líneas arribas es el ser más complejo y fascinante del mundo de las series. Si suena a que lo odiarás, es verdad, lo destestarás. Peor también entenderás sus motivos y raoznes. Y eso, la simpatía por el personaje, es lo más preciado que una serie puede lograr.Como dato adicional, considero que "The Shield" da una clase maestra de cómo cerrar una serie (agarra esa flor, "LOST") ya que su capítulo final, sus minutos finales lo dejan a uno con el corazón en la mano. Su mejor temporada es, por toda la rabia que contiene, la quinta.

¿Por qué no verla?

Es una serie durísima y, tal vez, la serie más para "machos" (aunque tenga el concepto que no existen series para hombres o para mujeres). El hecho que sus protagonistas sean un grupo de 4 polis que paran todo el día juntos, haciendo y hablando cosas de hombres puede sonar chocante, pero no lo es. Es la naturaleza humana y el ojo clínico de los guionistas para demostrarnos como un grupo de amigos puede devenir en lo más sangrientos vengadores...el uno contra el otro. Tal vez a algunos les parezca algo "procedimental" la serie (hay un caso por capítulo generalmente"), pero esperen a que tome cuerpo (desde el final de la segunda temporada) y verán como esta serie es como un carrusel: si te lleva con velocidad hasta la cima, espera el vértigo de la cuesta abajo. Se prometen vómitos, sangre y mucho, mucho dolor.

24

¿De qué va?

Es una serie "en tiempo real". Con 24 capítulos por temporada, cada capítulo significa una hora en la vida del agente Jack Bauer de la Central Contra Terrorismo de Los Ángeles. Es una serie "hija" del 9/11 y cuenta las peripecias de un agente del gobierno por impedir que la amenaza terrorista se expanda por los Estados Unidos, al mismo tiempo que trata de lidiar con sus fantasmas personales.


¿Por qué verla?

Porque 24 es una serie adictiva, llena de cliffhangers que te hacen ver toda una temporada en menos de 24 horas (valga el chiste). Porque es una serie clásica del bueno contra el malo...y contra todos aquellos buenos que no eran así y terminan siendo villanazos. Uno se compromete con el personaje, con un Jack Bauer genialmente interpretado como ese "Personal Jesus" que para mí es Kiefer Suitherland. Y si bien solo lo conocer por 8 días (8 temporadas duró 24), lo conoces, lo entiendes y luchas junto a él y su soledad. Cada aventura es más trepidante que la otra y para ello los guionistas saben utilizar el apremiante concepto del tiempo real. Porque a las 5 Bauer está entrando a un edificio lleno de latas de gases venenosos, a las 6 está persiguiendo al "topo" de su unidad, a las 7 es capturado por los terroristas, a las 8 es atrapado bajo el fuego cruzado de los militares y así sucesivamente hasta que, sind arte cuenta, un día más en la vida de Jack Bauer terminaba. Como dato adicional, 24 es además una serie importante para analizar la idiosincracia america y su cambio luego del 9/11. Su temporada más exquisita es, por razones que no develaré por spoilers, la quinta temporada.


¿Por qué no verla?
Porque la fórmula del "tiempo real" puede ser cansina para muchos y hasta ficticia para otros. Porque es una ficción a la cual hay que compormeterse (ey, el prota no duerme ni va al baño en todo el día). Porque además puede ser un tanto esquemática si creemos que los villanazos siempre son los árabes, los rusos, los yugoslavos (cuando existía ese país) o los mejicanos, aunque hay por ahí un giro interesante (el mejor de todos diría yo) con el malo malazo de la quinta (por algo es la mejor de todas las temporadas). Incluso está la perenne crítica que 24 es una de las series más intermitentes que hay y su calidad bajaba. Pero vamos ¿qué serie no ha tenido temporada mala? Y si te comprometes con el viaje de Jack bauer, te darás cuenta que es de ahí que parte el prototipo de héroe en la ficción moderna: tipo duro, áspero, cortante que solo puede cotnra el mundo. Porque Jack Bauer fue y es el héroe de todos nosotros (se me salió el fanboy). A pesar de ello, es un personaje difícil despierta mucha polémica, siendo además una representación de la política norteamericana de la "guerra cotnra el terror" de la tristemente célebre administración Bush. Siempre creeremos que Jack Bauer no era republicano.


O podemos dejar de ver dramas y ver comedias. Para la próxima entrada, "¿Porqué no ver algo que me haga reir?" Arrested Development, How I Met Your Mother, The Office (US) y Parks and Recreation analizadas.


PD: Sí, ya sé que los hinchas de "Los Sopranos", "Six Feet Under" e incluso "Mad Men" me están matando en sus mentes. Prometo este verano hacer las paces con ellos, retomarlas y terminarlas.

domingo, 13 de febrero de 2011

True Grit: de acero inoxidable

True Grit (Temple de Acero o Valor de Ley) es el "remake" de la película de los sesentas que le significó al mítico John Wayne su único Oscar. Es una de vaqueros. La película cuenta la lucha estratosférica de Mattie Ross, muchacha de 14 años, que buscará vengar el asesinato de su padre de manos del forajido Cheney. Para ello contará con la ayuda de dos personajes un tanto estrambóticos: un alcoholizado Marshall Reuben "el Gallo" Cogburn y el Ranger (casi un boy scout) LaBeouf. Juntos iniciarán la cacería contra el asesino.

Y como todo western, detrás de una historia con motivaciones básicas (en este caso, la venganza) se esconde todo un desarrollo del código de moral estadounidense (por algo, los vaqueros fueron el género característico del país gringo), con personajes implacables, algunos cobardes, otros honorables, pero todos con ese impulso férreo por cometer sus objetivos. Con los arquetipos claros (el vaquero arruinado pero que se redime, el malo que no se arrepiente o el jefe mafioso con algo de honor), la película destaca porque el peso de la misma, siendo su razón y corazón, descansa en una niña de 14 años, interpretada por una mujer de 14 años: Haileen Steinfield, como Mattie Ross, es la columna de este film.
Podrá estar nominada en los Oscars como Mejor Actriz de Reparto, pero Steinfield se carga la película, como personaje y como actriz. Muy bien escrita, pero mejor interpretada, da la dosis perfecta de fuerza, entereza y desenfado que tiene esta chiquita que decide venga a us padre y nos llega a convencer que la venganza, a veces, guarda una gran dosis de honor. Ella es la verdadera portadora del "Temple de acero", del "True Grit". Ella emprende la búsqueda y ella lo consigue. Y Steinfield marca una interpretación inolvidable.

Los demás actores cumplen (Brolin como malo malvado y Damon como buenazo correcto como siempre lo hacen, respectivamente) y nota aparte para Barry Pepper (cuya interpretación de 5 minutos como Ned Pepper impresiona) y, sobre todo, para Jeff Bridges. Ahora bien, reconociendo que es un pecado no haber visto "El Gran Lebowsky", se indica que el Cogburn de Bridges va más por el camino del "Dude" del mencionado film de los Coen, desapegándose de cualquier comparación con Wayne. Pero sin importar ello, damos gracias de que todavía hayan actores naturales, relajados y que lleven con tanta soltura el desarrollo de un personaje en sus películas (agarra esa flor, Sean Penn). Puede ser un vaquero acabado, un mendigo, un cantante de country o el mismo Presidente de los Estados Unidos, pero Bridges siempre da la nota para dar una interpretación notable sin, aparentemente, tomarse en serio las cosas. Y vale decir que ver a Bridges enfrentarse a 4 jinetes a la vez es una secuencia impresionante y que lo eleva a los altares cinematográficos.

Pero True Grit tiene otras escenas inolvidables, como la negociación de Mattie con el viejo comerciante, el juicio a Cogburn, la aparición del hombre colgado, la emboscada de noche en la vieja cabaña (de un suspenso increíble) o, en el post clima del film, la desesperada carrera de Cogburn por salvar a Mattie del veneno mortal. Tanta belleza y desesperación nunca es fácil de mezclar. Esto es mérito de unos tipos que pueden despertar debates (personalmente, "Fargo" y "El hombre que no estuvo ahí" me parecen superiores a su oscarizada "Sin lugar par los débiles"), pero que destilan cinematografía en cada plano. Nolan, Aronosky y Paul Thomas Anderson pueden ascender como las nuevas estrellas del ámbito de la dirección, pero si se trata de oficio y de saber cómo contar una historia y darnos esas dosis precisas de humor, suspenso y drama, ahí están esos hermanos tan hermosamente meticulosos como maléficos como lo son los Coen. Y a ellos les debemos que todavía se respire cine en las salas.

Puntaje: 18/20

martes, 14 de septiembre de 2010

Breaking Bad: la serie que la rompe

Se conocerá a la priemra década del siglo XXI como "Los 10 años de las series". Pues ha habido de todo, pero el consenso es que la "caja chica" ha superado con creces a la "pantalla grande". Un periodo de tiempo que empezó con Los Sopranos como Rey, pasando por The Wire, The Shield, Six Feet Under y un largo etc. para al parecer terminar, cual cereza en el helado, con esa a priori maravilla producida por Scorsese, a estrenarse este fin de semana, llamada Boardwalk Empire. Pero si queremos elegir al Rey de esta última parte, tendríamos un par de problemas, pues la suprema y precisa Mad Men tiene un claro contendor: Breaking Bad.


De Mad Man no he hablado aún (a pesar que ya la inicié hace un par de meses, lo que requiere un post urgente), pero este post es para discutir sobre esta otra serie tan rara y original, que rompe esquemas a pesar de que sigue la "tradición" de las series modernas: un tipo que va adquiriendo matices cada vez más grises hasta llegar a ser casi tan oscuro como la sociedad que lo rodea. Breaking Bad trata sobre la vida de Walter White (Bryan Cranston), un profesor de química común y corriente, apacible y sedentario, que un buen día recibe la noticia más temida por todos: tiene cáncer, y ya muy avanzado. A Walter le cuesta asimilar este shock, pero cuando finalmente lo hace empieza a derrumbarse. "Breaking Bad" es un dicho americano que hace referencia a la (auto) destrucción personal de una persona (algo así como un "breakdown") y este es el proceso que inicia Walter. Pero no solo por la terrible noticia de tener cáncer, sino que su enfermedad el motor de la serie y la que desencadena la sucesión de hechos que azotan la vida de nuestro protagonista. Simplemente, Walter decide (por fin) adquirir algo de "valor" y poner en práctica o que sabe para así, como el químico perfecto que es, fabricar elementos de alta calidad que puedan ser vendidos fácilmente y a un alto precio. Y como el gran tema de las series en esta década, su negocio y la historia girará, a partir de ese momento, sobre su incursión en el mundo de la venta de drogas, más precisamente, de la Metanfetamina Azul (Blue Meth). Pero claro, al ser un burgués común, Walter necesitará de ayuda. Y es aquí donde entra la otra gran parte de la historia, que podría no parecer un personaje que apunta a mucho, pero eso solo es un prejuicio equivocado: el gran "junkie" o "punk" Jesee Pinkman (Aaron Paul).

Rodeando a estos 2 encontramos una gama de perosnajes, algunos geniales (el gran cinismo de Hank o la siempre oportuna labia de Saul Goodman, e incluso la idiotez de Badger) y otros relegados a un segundo plano (Marie o Walter Jr.) Skyler, la esposa de Walter, es otro tema. Breaking bad, como todo buen show, descansa en sus personajes y la historia que nos rpesenta su evolución. Como dijimos, el personaje de Walter representa el modelo de protagonista actual que se sigue en la televisión de los 2000's: un anti-héroe que cambia su vida para luchar por lo que él considera justo. Sus métodos son tan oscuros como los de un Jack Bauer o un Vic Mackey, pero su objetivo sigue siendo tan justo y enternecedor que terminamos haciéndolo barra con tal que lo logre. Y es que Walt, que siempre ha sido un perdedor, toma una decisión sabiendo que le quedan pocos meses de vida y decide aplicar sus conocimientos para dejarle algo de dinero a su familia, con un hijo con una enfermedad mental a cuesta y una esposa embarazada. El debate moral está sobre la mesa: ¿hasta qué punto estaríamos dispuestos a llegar para asegurar el futuro de los que amamos? Pero este debate, como afirmamos, no hace más que despegar el drama y el suspenso alrededor de estos personajes, situándolos en el submundo de la droga, pero a diferencia de otras series con temática parecida, estos 2 que tenemos acá no son grandes "drug lords" o asesinos perfectos; simplemente son dos perdedores que tratan de improvisar en el camino y lograr tener éxito en esta misión algo precipitada. Y así como ellos van aprendiendo, nosotros nos vamos sumergiendo más y más en esta estupenda serie.


Como muchos de los dramas actuales, más que una serie parece una novela dividida en temporadas como volúmenes. La narrativa de la serie es particular, con un ritmo muchas veces lentos que va construyendo una atmósfera, y que a la vez se va degradando como lo hacen los personajes. Hay un cambio radical del Walter timorato que conocimos en el piloto al Walter de mitad de segunda temporada (que es, hasta el momento, lo que el cable me ha permitido avanzar con la serie) ya convertido en su alter-ego Heisenberg; y a su vez en el complicado proceso que sufre Jesee, de ser un vago cualquiera a interiorizar su proceso de maduración, al cual trata de imponerse a pesar de todas las desgracias que le sucede. Jesee debe ser el personaje televisivo al que más se ha vilipendiado, pero siempre ha sabido sobreponerse a todas las adversidades. Jesee es un desgraciado de fuerza mayor, un derrotado que siempre trata de ponerse de pie. Y las actuaciones siempre maximizan los fabulosos guiones de la serie. Bryan Cranston y Aaron Paul deben conformar, hoy por hoy, el mejor tandem de personajes de una serie dramática en la actualidad. A partir de su estratosférico cambio con su papel en "Malcom in the middle", Cranston ofrece el retrato perfecto de un hombre desolado, que sabe que morirá pronto y que está desesperado por cada intento suyo de asegurar un futuro para su familia. La oscuridad con la que evoluciona hacia Heisenberg va de la mano con la impotencia que le genera su cada vez más destrozada relación familiar. Esto es lo que le ha valido a Cranston 3 Emmys consecutivos, ni más ni menos. Pero debe también hacerse una mención al reciente ganador del Emmy en la categoría de mejor actor de reparto, Aaron Paul. Lo de él es increíble, otrogándonos un retrato de un joven semi-adicto que tiene todas las de perder pero busca la superación cada día. Pero lo que logra Jesse es poco a poco la redención, el poder encontrar la luz entre tanta sombra, destacar y ser amado. Por ello es que se hace énfasis en la relación de Jesee con su alejada familia, sus problemas con la autoridad, su propia imagen como organizador de "su negocio" y hasta esa extraña pero apasionante relación con Walter, una "figura paterna" algo singular. Jesee, a mi gusto, es el mejor personaje de Breaking Bad, dándonos innumerables matices. Pero bueno, esa discusión será para otro post junto con los defensores de Walter-Heisenberg. Que los dos son inmensos, eso claro está.


Por ello Breaking Bad es la serie que es. No solo por ofrecernos lo que los aburridos burgueses pueden llegar a hacer en situaciones límites, y tampoco por reflejar de manera fiel el mundo bajo de las drogas, sino porque es una serie que se compra su cuento y sin miedo alguno expresa hoenstamente lo que sus personajes, personas comunes y corrientes, harían en determinadas situaciones. Y claro, tal vez ninguno de nosotros reciba la noticia de un cáncer terminal y decida convertirse en un capo de la droga, y no todos nostros seremos adictos que buscaremos la forma de salir de ese mundo, pero sí nos toparemos en nuestras vidas con situaciones extremas, de diversa índole. Y en ese momento recordaremos dos cosas que esta serie destaca: que todos somos humanos y que está latente la posibilidad de cometer errores. Y lo otro es que una vez que elijamos de manera errónea, ya no hay marcha atrás. Ya estaremos condenados. Aunque claro, siempre hay una luz, como las que aún parecen tener Walter y Jesee, aunque lo dudo mucho. Al menos la serie aún no acaba y afortunadamente al parecer le quedan un par de temporadas. Pero lo más probable es que todo siga mal...o de mal en peor.


jueves, 29 de julio de 2010

Inception: soñando en grande

Christopher Nolan lo ha hecho de nuevo. Ha cogido una idea que deriva de lo más profundo del ser humano y le ha dado capas enigmáticas, atrapantes y perfectas de acción y suspenso, para así darnos otro torbellino cinematográfico que nos succiona y nos devuelve a la vida con otro pensamiento. Nos ha dado otro sueño perfecto. Se trata de "Inception" (El Origen en español), película que no podríamos resumir debido a lo compleja que es. En síntesis, se trata de un grupo de "ladrones de la mente", lideradas por Cobb (Leonardo DiCaprio), un hombre conflictuado que ve en un trabajo complicadísimo su vía para reencontrarse con sus hijos y así terminar de enterrar sus demonios. Este trabajo es lo que se conoce como "implantación", "originización" o "Inception".



De partida decir que por muchos avances tecnológicos que se presenten (ya sea durante el desarrollo de la película o en la elaboración del film mismo), Inception es una película típica del género Heist. Desde clásicos como Rififi o The Italian Job hasta versiones modernas como Heat o el Ocean's Eleven de Clooney y su pandilla, las películas Heist se caracterizan por contarnos el desarrollo de un grupo de ladrones (expertos o principiantes) y como evolucionan desde el momento de formar el grupo hasta el momento del atraco o robo, e incluso en las postrimerías del mismo. Así, la priemra parte del film cuenta como Cobb (the extractor) reúne a todo su equipo: the point man (Joseph Gordon Lewitt), the forger (Tom Hardy), the architect (Ellen Page), the chemist (Dileep Rao) y the tourist (Ken Watanabe), siendo este último el magnate japonés que los contrató para realizar la Inception. Este trabajo consiste, entonces, en insertar una idea en la mente del heredero Robert Fischer (Cillian Murphy) a través de los sueños. Y la performance de esta avezada misión es lo que toma la segunda parte del film, llegando a niveles de acción y emoción superlativos.

El suspenso juega mucho en la nueva cinta de Nolan. El hecho de tener que despertarse, de morir para "nacer" de nuevo, o de encontrar una "patada" para salir del sueño son situaciones que ponen a los personajes (y al espectador mismo) al límite, ya que se juega no sólo contra elr eloj, sino contra proyecciones de las mentes, que no son otras cosas que mecanismos de defensa del subconsicnete. Así, Nolan explica cómo els er humano lucha constantemente contra sus temores, odios y fantasmas personales. Esto es lo que le pasa, por ejemplo, al personaje de DiCaprio, quien libra una batalla para terminar de desprenderse del desgraciado recuerdo de su esposa Mal (Marion Cotillard). Las escanas de acción están muy bien realizadas, aunque tal vez Nolan no llega aún al Olimpo de Michael Mann (que ES el dios de las escenas de acción), pero no hay nadie como el buen Christopher para poner el encuadre ideal y darnos esa clae cinematográfica de cómo hacer que el espectador no se aburra en un film de casi 2 horas y media. Recursos técnicos como la fotografía y la dirección de arte están geniales. La música de Zimmer, una vez más, fascinante.


Los logros técnicos merecen un párrafo aparte. Sólo le toma a un visionario como Nolan lograr cosas que atrapen el ojo del espectador, con unmotivo justificado, y sean tan maravillosos como necesarios. Nolan toma esto de Kubrick, para quienes ya los comparan, y da todo de sí para la película, sin escatimar en gastos, desplegando una serie de recursos técnicos que llevan magia pura a la pantalla. Ya sea con el uso del CGI, como en el caso de el "desdoblamiento" de París; o mediante la implementación de recursos como un escenario giratorio para la mítica pelea por los pasillos del hotel que tiene al point man como protagonista, surcando los aires cual araña en una lucha de ensueño. Nolan debe tener maravillas en la mente para plantear un guión tan notable como el de Inception, pero más aun, para tener la genilaidad de llevarlo a la pantalla con tan parametrada precisión. Kubrick es Kubrick y, robando a Nietszche, está más allá del bien y el mal. Bueno, Nolan va rumbo a ese camino.

En el parámetro de las actuaciones, Nolan es lo suficientemente perfeccionista para no dejar estos detalles al azar. Y la virtud de Inception es que al final la película no temrina cayendo en su totalidad sobre los hombros del perosnaje de Leonardo DiCaprio. Leo cumple y en general es un buen actor, pero más que todo una estrella de cine, que con recursos limitados sabe bien aguantar a la cámara y un film entero. Tiene actuaciones notables como en The Aviator, o en Revolutionary Road (que creo que además de ser su mejor actuación, debió considerársele para los premios). Pero en esta cinta no pasa de actuar alla DiCaprio, con su cara de preocupado y traumado que deriva de su actuación como Howard Hughes, y que no disgusta pero a veces puede resultar cansina. La virtud de Nolan y el casting fue reunir a un grupod e carismáticos y buenos actores para hacer de la "gang" de DiCaprio y dalre dinamismo a la cinta. Ellen Page es tan encantadora como buena actriz; Tom Hardy resulta una sorpresa y ya le advertimos mayores roles en su futuro; Ken Watanabe es un actorazo (ver Cartas desde Iwo Jima) y compone un turista enigmático y simpático; Cillian Murphy tiene todo para ser el villanazo de esta parte de siglo en Hollywood; y sobre todo Joseph Gorodn Lewitt, quien reafirma su status de "pedazo de actor", y además compone las escenas de lucha por los pasillos del hotel, repito una vez más, lo más espectacular que podamos encontrar hoy por hoy en pantallas.


En resumen, Inception es una película notable, tanto en el apartado técnico como en el corazón del film (guión, actuaciones y dirección). Tal vez contiene un error, o un faiclismo a mi gusto, a la hora de explicar la "salida del limbo" (mejor no introducir estos temas en productos de ficción o tendrán un debate LOSTiano), pero en sí Inception es un film como no encontramos en la cartelera actual o de los últimos años. Estamos frente a la cinta más inteligente, atrapante, mágica y multisignificativa de los últimos años. Una cinta alla Kubirck. Nolan, sigue así, para mantener vivo tu sueño de llegar a ser como el viejo Stanley. Sabemos que quieres, yo sé que tú puedes.


Nota 19/20

miércoles, 2 de junio de 2010

Leaving LOST? No, MOVING ON¡¡¡

Se fue, pero no para siempre. Hace exactamente una semana teníamos el impacto inicial, la tristeza matutina de saber que LOST había acabado. Para bien o para mal, aquella serie que ha marcado un hito en la cultura mundial, se marchó. Con un final controversial y un "cierre" de historias más que discutibles, LOST nos deja tras 6 años de magia, fidelidad, extrañeza y adicción. Se fue la isla misteriosa junto con esos, sus personajes, que hacían de nuestras vidas un lugar más interesante.


Ya en un post anterior (de los primeros de este intermitente blog) hablé de mi adicción por esta serie, por lo que estaría demás decir qué fue lo que me mantuvo pegado capítulo tras capítulo viendo la historia de un grupo de sobrevivientes en una isla mística. Creo que ahora, luego de 6 temporadas y muchas idas y venidas, LOST se ha despedido de una manera que personalemnte creo que fue la indicada, pues nos ofrece un final semi feliz. Todos en una especie de "limbo", reuniéndose y conectándose para ir, supuestamente, al cielo. LOST no podía tener un final feliz, ya que a lo largo de su curso (sobre todo en las últimas temporadas) nos dieron el mensaje de que todos los personajes era simples peones de una gran guerra: primero entre Ben Linus y Charles Widmore, y posteriormente, como se reveló, entre el bien y el mal, personificados en Jacob y su némesis, el Hombre de Negro. Pero tampoco LOST se merecía un final duro y desgarrador, como el d eThe Shield, cuyo lapidario final fue preciso con el tono de la serie y su decadencia. Pues LOST tenía de tragedia, y mucho, pero nunca alcanzó tal oscuridad como para acabar con todos muertos y sin ninguna esperanza. LOST acabó, incluso diría yo, de manera consecuente.



La serie acaba de manera consecuente porque eso es lo que nos prometió desde el primer día: Fe. Aquella fe que tuvo John Locke hasta su asesinato, aquella Fe que ganó Jack Shepard en las últimas temporadas, aquella Fe que Ben perdió pero finalmente Hurley se la devolvió al nombrarlo "consiglieri isleño", aquella Fe que, en el fondo, sabemos que tuvo Sawyer quien salió de la Isla luego de innumerables intentos fallidos; y finalmente aquella Fe que tuvimos nostros para mantenernos 6 años pegados a una serie que iba por caminos desconocidos, cambiaba de atmósfera cada temporada (de drama de aventuras, pasando por ciencia ficción, hasta la más pura fe) y que se enredaba tanto que parecía nunca tendría respuesta. Y la verdad es que no la tuvo. Pero eso debe ser la Fe: confiar en algo así no tenga explicación. Y así acabó, todos en el prgatorio esperando a las "personas que lo marcaron" para marchar juntos al paraíso. Idílica manera de morir, bonita, y que represneta la recompensa para cada uno de los sacrificados "losties". La recompensa para Jack, el cual (demostrado en genial montaje) camina hacia su muerte meintras observamos como logra su felicidad y (sobre todo) su tranquilidad en el más allá, con su (hasta ese entonces) alejado padre y su amada, la fiel Kate.

LOST nos dio tanto en 6 años, que sería imposible disponer de todo lo que nos deja en su recorrido por nuesrtras pantallas. Pero a la cabeza se nos viene lo más destacable. Creo que LOST nos deja una historia humana, de convivencia, y de supervivencia posteriomente. Nos deja la eterna lucha de "nosotros" contra "ellos", o en otras palabras, la inminente amenaza de "los otros". Siempre en nuestras vidas hay "otros", unos buenos, otros malos, otros ambiguos, pero todos temidos en un primer momento. LOST nos deja personajes mágicos, inolvidables. Jack Shepard y su contante terquedad, su ánimo por hacer bien las cosas, que al final deviene en fracaso. Pero un fracaso necesario para hundirse y empezar desde abajo, convertido en un "hombre de fe". Hugo "Hurley" Reyes, que en su simpleza nos demostró que es posible escribir un personaje maravilloso basándose en los verdaderos fieles: los espectadores. Y es que Hurley eramos todos nostros, con sus pregutnas, comentarios, precisiones, alegría, humanidad e impotencia. Sin miedo a demostrarnos, Hurley le daba ese aire mundano que necesitaba una serie mágica como LOST. Benjamin Linus, posiblemente el malo más entrañable de la televisión, redimido al final, pero en su historial con una lista de cosas perversas (desde parricido hasta secuestro de bebés). Aunque no por ello hemos de juzgarlo (de eso se encargó Smokey). james "Sawyer" Ford, aquel hijo de su madre del primer capítulo que solo se dedicaba a fumar, pelear y fastidiar, hasta velro convertido en el jefe de seguridad DHARMA, protegiendo a los suyos, siendo líder, amigo y, sobre todo, amante y enamorado de su Juliet, para luego de muerta esta, caer nuevamente al hoyo y tener la fortaleza de salir del mismo. Sawyer no volvió (y seguro nunca volverá) a ser el mismo luego de la partida de su "Blondie", pero nunca dejó esa marca que lo caracterizaba: era un sobreviviente, y al final, estafó a la vida misma para salir. Desmond Hume, o el "brotha", el personaje más reservado y querido de la serie. Tan místico al ser un tipo en una escotilla salvando al mundo cada 108 minutos y que ve el futuro, pero tan terrenal, tratando de salir de ese pedazo de tierra aislado para reencontrarse con su gran amor: Penny o la ansiada Penélope, si queremos hablar en términos giregos. Y está John Locke.


Locke es EL personaje de LOST y debe ser uno de los 5 personajes más grandes de esta primera década televisiva. Locke representa la esencia de LOST: Fe, esperanza, misticismo, impotencia, odio, rencor, reivindicación, curiosidad, valor, inteligencia, tristeza. Todo aquello caracterizó a Locke y a la serie (y seguro que a nostros también) en algún punto de sus recorridos. Locke movió los misterios más grandes de LOST por 4 temporadas, hasta ser asesinado en medio de la quinta. Requiere de "bolas" por parte de los escritores para matar al mejor personaje de tu serie a uan temporada y media de que se acabe. Claro, que no contábamos con que Locke se transformaría en el Hombre de Negro y lo seguiríamos steniendo en pantalla (para alegría de nostros) aunque con otra actitud, un Locke seguro de sí mismo y siendo tal vez el único malo-malo de toda la historia (ey, al menos Widmore quería a su hija). Que genial ver como un actor de la talla de Terry O'Quinn puede interpretar tres personajes en toda la historia: John Locke, Antijacob y el Locke Sideways.

Esto nos da pie a hablar de la última gran cosa que nos dio LOST: su técnica narrativa. LOST ha impulsado el uso adecuado de estos artilugios narrativos que vienen de siglos atrás, pero que nunca habían sido explotados de manera tan precisa por un medio audiovisual de esta época. Los Flashbacks en las primeras temporadas eran gloriosos porque se conectaban de manera especial con los acontecimientos "actuales" de la isla. Basta recordar a Locke y su impotencia golpeando la escotilla mientras recordábamos cómo su padre le robaba un riñón; o a Sayid, pasando de torturador en su pasado iraquí a torturado en la isla por Rosseau; o a Hurley, siendo marcado por los números malditos en ambos escenarios. Claro, todo hasta esa escena gloriosa que fue el final de la tercera temporada y EL cliffhanger de LOST: Jack y Kate no estaban en el pasado, sino que era el primer flashforward, con nuestros "losties" de vuelta a casa pero uno más destrozado que el otro. Los flashforward fueron una arriesgada técnica introducida a la mitad de la serie, pero ayudó poruqe permitió oxigenar más la historia isleña que desterraba una trama importantísima por 3 temporadas: los otros. Finalmente, se introducen los flashsideways en la última temporada, que no resultaron ser "vidas paralelas" o "alternativas", sino eran las vidas en el limbo, esperando a ser "conectados" para así recordar todo lo vivido y, en palabras de Cristian Shepard, "pasar al siguiente nivel" ("Not leaving, no...moving on").

LOST fue y seguirá siendo eso: un misterio. Muchas cosas fueorn dejadas al azar, otras sin responder, y otras cuyas respuestas requieren algo más que fe (una luz mágica, por ejemplo). Pero ese es el legado de esta serie, el ser distante y mística, pero a la vez tan terrenal, con personajes llenos de virtudes y muchos pecados que todos nostros podemos tener. Con la esperanza de que algún día nuestro avión se caiga y temrinemos en una isla desierta con muchso desconocidos llenos de problemas, con ese sueño, nos deja LOST. Puede ser muy criticada, así como ha sido ensalzada por muchos fan boys...pero eso tiene LOST, de ser una serie por la cual me enorgullece decir que soy un fan boy. LOST me ha dejado mucho, me ha permitido crecer y eso nos obliga a reflexionar por siempre de esta serie. "No, no era una serie", responderemos en el futuro, "es parte de mi vida", responderemos. Nostros nunca podremos abandonar aquella isla.