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martes, 4 de septiembre de 2012

Breaking Bad: A un pasito de la gloria


Breaking Bad es una de las series más comentadas en la actualidad. Ya hicimos un post sobre la misma (http://theinsider24.blogspot.com/2010/09/breaking-bad-la-serie-que-la-rompe.html), cuando aún estábamos empezando la tercera temporada. Hoy, la quinta y penúltima temporada de esta serie ha llegado a su fin. Y desde aquel profesor torpe al cual le habían detectado cáncer hasta el personaje que vemos hoy en pantallas ha pasado mucho, demasiado.

Lo que ha pasado ha sido simplemente monstruoso y tienen nombre propio: las temporadas 3 y 4 de Breaking Bad. Ambas temporadas son de las mejores temporadas que he visto en los últimos años, y me atrevería a decir que la tercera está un peldaño más arriba y junto a la cuarta de The Wire y la quinta de The Shield son de los mejor de la TV gringa contemporánea. La quinta temporada de Breaking Bad es una temporada que recoge las consecuencias de todo lo que empezó a cocinarse durante la tercera (sobre todo ese final de tercera temporada, simplemente brutal) y estalló en la cuarta con el cara a cara (nunca mejor puesto) entre Walter White, nuestro hasta hace poco héroe del show, y su oscuro némesis, Gus Fring. La quinta temporada de Breaking Bad define el momento decisivo en el cual por fin walter White se transofrma totalmente en Heisenberg, el gangster más "badass" de Nuevo México. La gran transofrmación en su máxima expresión.


Aunque todavía no podemos realizar un análisis integral (esta es solo la primera parte de la quinta temporada, quedando pendiente para el 2013 el estreno de la segunda parte), los primeros ocho capítulos de la quinta temporada de Breaking Bad no solo ha sido una temporada de transición, sino que ha servido para que el personaje principal termine por desarrollarse y completar su viaje a la maldad. Vince Gilligan, creador de esta serie, la describió como el viaje que hace Mr Chips en Caracortada. Pues Walter White es sin duda ya ese temible Scarface (incluso ya tiene su "little friend" como vimos en el opening del 5x01). A lo largo de cuatro temporadas, hemos hinchado por Walter y hemos celebrado cada una de sus "victorias", incluso de las más terroríficas como cuando tuvo que eliminar, para su bienestar, a Gale el cocinero y a Gus el pollero. Walter White ya había matado antes de esta quinta temporada, y es además es un frío calculador con una habilidad innata para la actuación y la mentira. Pero ahora algo es distinto, ahora tiene un ego. Y un ego enorme

Justamente ese ego, esa sensación de superioridad y genialidad, han hecho que dejemos de hinchar por Walter White y que, por primera vez en toda la serie, queremos que pierda. Y que mejor que esta sensación termine por desarrollarse en una penúltima temporada. Sin duda Gilligan y su equipo de escritores son unos verdaderos arquitectos del guión. Ahora sí la segunda parte de la temporada final de Breaking Bad será un todos contra Walter White. Forever alone. Y es que nos hemos alejado de nuestro protagonista porque ha alejado de todos los (pocos) que lo apoyaban. Skyler, su esposa en crimen pero en nada más, ha sido puesta al borde del suicidio por las abusivas actitudes de Walter; Saul Goodman, el "abogado criminal" más astuto del desierto le teme; el viejo Mike, implacable roca de acero lo calificó de "bomba de tiempo"; y Jesee, o el buen Jesee Pinkman, el pupilo, el aprendiz, el corazón de esta serie, simplemente se ha visto devastado por el comportamiento de su ex maestro y (esperemos que ahora sí para siempre) se ha quitado la venda para ver al verdadero Mr. White.

Las series se basan en sus personajes principalmente. Incluso series con temporadas lamentables pero que ya han constituído personajes geniales se pueden sostener por los mismos. La virtud de los guionistas está en darle vitalidad a esos personajes, capas, dimensiones, y eventualmente hacerlos cambiar. Pero hacer un cambio tan grave como de ser un profesor aburguesado inofensivo a un despiadado mafioso ególatra es algo fuerte, muy fuerte. Pero el equipo de guionistas de Breaking Bad lo han hecho. Han hecho que Walter suelte las palabras "I'm in the empire business" y nosotros nos lo hayamos creído. Este hombre es un hdp total. Los guionistas han hecho que nosotros, simples mortales con ciertos gustos televisivos, querramos lo mismo que la esposa del protagonista: que su cáncer vuelva y lo mate. Dios mío, habíamos olvidado que tenía cáncer, pero igual queremos que muera. 


Pero además Breaking Bad sigue manteniendo otras virtudes, como la genial dirección, el uso de la música y el montaje (genial las dos escenas de música y montaje en la season finale), la fotografía y un largo etcétera. Pero creo que lo que hace verdaderamente genial a Breaking Bad es esa capacidad casi mágica de mezclar varios términos. Esta serie intercala géneros como el drama familiar, la crítica social, los gnagsters, el policial, la comedia, el humor negro y en este temporada ha agregado aristas evidentemente del western, como las múltiples referencias a Jesee James o, para ser más explícitos, el monumental capítulo del "asalto al gran tren" en el 5x05. Hay muchos críticos que han señalado su disgusto por este capítulo, acusándo de la pérdida de "verosimilitud" de esta serie. Pues creo que justamente esto es una serie, y si bien mantiene una clave realista como lo hacía The Wire (aunque esta con más esfuerzo) no podemos olvidar el hecho que es una serie entretiene y Breaking Bad la hace como pocas. Creo que no podíamos prtender que Breaking Bad siempre mantenga su ritmo sosegado, algún día tenía que despegar y que mejor ahora que su protagonista ha salido del closet como un mafioso hecho y derecho y quiere robar trenes para seguir haciendo su droga. Es así. Las acciones y decisiones de Walter siguen "dentro de personaje" y no hay ningún tipo de agujero de guión.Creo que todos disfrutamos del macanudo robo al gran tren y decir que pierde credibilidad puede ser calificado como simple "hipocresía televisiva".

Tal vez el único punto en contra de los guionistas es haber dado cuatro temporadas y media para desarrollar lo que le pasa en un año a Walter White y luego pretender desarrollar medio año de la vida del protagonista en los últimos veinte minutos de la season finale. Si bien el montaje musical es fenomenal, tal vez se hubiera requerido hasta un par de capítulos para desarrollar todos los actos y consecuencias de estos meses de White. Se critica su decisión de "retirarse" intempestivamente del supuesto "empire business", pero creo que tenemos indicios suficientes para creer que el cáncer ha vuelto (toma pastillas en el flashforward de la season premiere y en el season finale se le ve en el hospital, con notable guiño al toallero que destrozó de un puñetazo en la segunda temporada), pero asumo que todavía no quieren hacerlo evidente para hacer más sufrida la persecución de "todos contra Walter" en la última parte de la quinta temporada.Y ese cliffhanger...ese cliffhanger tan esperado, tan obvio pero a la vez tan "mandíbula-desencajante". Ese sublime momento en el que Hank, sentado en el baño a punto de hacer lo que los hombres hacemos sentados, se da cuenta que W.W no es por Wilson ni por Wonka. Finalmente la cacería ha empezado. Sencillamente los guiones de Breaking Bad son una clase magistral de cómo hacer una serie.



El apartado de las actuaciones es otro de los puntos fuertes de esta serie (¿Tiene Breaking Bad algún punto debil?). Bryan Cranston, un monstruo de la actuación, que puede ser el único capaz de ganar un emmy por todas sus temporadas. Para suerte de nosotros lo vemos cada vez más seguido en el cine. Aaron Paul demostrando lo fenomenal que es tanto en los momentos más dramáticos (su reacción al asesinato del niño bicicletero) como en los momentos graciosos de la serie (esa exquisita cena entre Skyler, walter y Jesee), a pesar de que esta temporada ha pasado a un segundo plano, esperando claro está que se entere de todo y la saque el alma (si tiene aún) a Walter en el 2013. Anna Gunn y uan Skyler que despierta sentimientos encotnrados pero que refleja una tristeza e impotencia desesperantes con sus miradas. Un Dean Norris que ha crecido cada temporada y que solo por el "momento del baño" ya merece todos los aplausos del mundo. Y está Johnathan Banks, el viejo y grande Mike.

Que serie Breaking Bad para agarrar un personaje que tuvo un par de escenitas en la segunda temporada y llegar a la quinta temporada para dalre la real magnitud que se merece. Los capítulos de MIke, tanto el 5x02 "Madrigal" como el 5x7 "Say my Name" son sencillamente los mejores de la temporada y en el top ten de la serie. Ese roble que era Mike ha reflejado tantas emociones, ya sea matando a sus excompañeros, encarando a Walter o jugando con su nieta, todo gracias a esa maravilla de actor que demostró ser Banks. Si ya aaron Paul ganó el Emmy en el 2010 y Giancarlo Esposito deberá ganar este año por su enorme Gus Fring, Banks se merece al menos la nominación cuando lleguen los Emmys 2013. Mucha gente critica también la muerte de Mike, al calificarlo de "muy inocente " y "fuera de su personaje" la forma como se comportó minutos antes de su muerte. Pues creo que nadie es infalible, nisiquira el casi siempre eficiente Mike. Y menos cuando sabes que la DEA está atrás tuyo y que no te has podido despedir de tu nieta, la única razón por la cual vives en este mundo.Pero sobre todo creo que Mike, como nos demostraron durante toda la temporada (incluso desde temporadas pasadas), subestimó una vez más a Walter. Y como hemos aprendido en este serie, "You just don't fuck with Heisenberg!". Las ironías de la vida, Mike no siguió ese fabuloso speech de "no more half measures" y pagó las consecuencias. Larga vida a Mike y a estos hijoputas guionistas de Breaking Bad.



Como título pusimos " a un pasito de la gloria" porque falta ver cómo hacen para cerrar Breaking Bad en ocho capítulos en el 2013. Creo que algo que actuó en contra de esta quinta temporada (y que la sitúa dos peldaños abajo de la perfecta tercera temporada y un peldaño abajo de las fantásticas segunda y cuarta temporada de la serie) es la corta duración, lo que se sintió en lo narrado en la season finale. Ojalá que la segunda parte de esta última temporada no se resienta en dicho aspecto y que se cuente lo que se puede cotnar, aunque con tantas storylines abiertas que hay (Walter vs Hank, Walter vs República Checa, Walter vs los neonazis, Walter vs otros narcos, Walter vs Skyler, y el esperado Walter vs Jesee) vemos un poco difícil esto, aunque confiamos en Giliigan y su equipo. Y es que si cierran Breaking Bad de la forma brillante que creemos que lo harán, ahí sí podremos gritar a viva voz que hemos terminado con Breaking Bad, la mejor serie de la historia de la TV. Esperemos al 2013 a ver si podemos gritar "all hail the king".


domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Qué podría ver?: entre "The Wire", "Breaking Bad", "The Shield" y "24"

Alguien muy especial en mi vida está por concluir LOST, la serie sobre un grupo de sobrevinientes que tratan de recomponer sus vidas en una isla misteriosa y que (con màs prisa que desarrollo) introdujo viajes en el tiempo, mercenarios y 2 hombres que no son ni Dios ni el diablo. En fin, ahora me ha preguntado qué ver, debido a que, si algo bueno tiene LOST en su conunto, es esa maravillosa habilidad de dejarte un buen sabor de boca y querer ver más y más. La adicción de LOST es difícil de superar. Por ello, ante tal encrucijada, he decidido en este post (por el cual espero retomar la senda de este blog) recomendar y dar los pro y cons de mis 4 series favoritas: The Wire, Breaking Bad, The Shield y 24 (sí, en ese orden).


The Wire

¿De qué va?

Estrenada en el año 2002 por la cadena HBO, The Wire toma como "excusa" una investigación policial a una banda de traficantes de drogas para realizar un examen profundo de la ciudad de Baltimore, en Maryland. Baltimore es una ciudad sumida en la más profunda crisis económica, de instituciones y de valores: no hay presupuesto para las escuelas, los niños admiran a los traficantes, el municipio está lleno de arribistas y corruptos y los jefes de la policía modifican las estadísticas a su anotjo para decirle a la muchas veces oportunista prensa que los asesinatos han bajado en la ciudad. Todos, absolutamente todos en The Wire son "grises"; nadie es ni bueno ni malo. En esta serie vemos como policías, traficantes, políticos, periodistas, profesores y drogadictos comparten un lema en común: para sobrevivir en uan ciudad desgraciada, hay que ser un desgraciado. Como dice Jimmy Mcnulty, el "protagonista" de uan serie cuyo real protagonista es la ciudad de Baltimore: "Si juegas en la suciedad, te ensucias" (Temporada 4, capítulo 11).


¿Por qué verla?
Porque "The Wire" es más que una serie. No sólo contiene un relato policial apasionante, sino que "decora" dicha historia clásica entre buenos y malos y le da otra vuelta de tuerca. Para ser más preciso, revitaliza la vieja tradición del cine negro y la trae al Baltimore de los 2000s. No hay mayor descripción de la pobreza de alma humana que en esta serie. Esta es una de esas series que te cogen el corazón y te lo exprimen, sin piedad. No hay finales de "cliffhanger" o de sorpresa, peor sí hay de esos descorazonados, sin esperanza, con la dureza y frialdad de una calle sucia y abandonada. Cuando ves "The Wire" es como si te colocarán al centro de un círculo, protegido por un cristal (la distancia de la TV) y alrededor tuyo pasaran imágenes de la miseria humana. Y esa sensación de desagarro nadie te la quita. No hay serie más real que "The Wire", y no hya relato más apasionante que este. Cada temporada va sobre una temática esencial y en decadencia de la sociedad (sus 5 temporadas desarrollan los temas de las drogas, los sindicatos del puerto, la burocracia municipal, la educación y la prensa respectivamente), aunque no se queda en ello, sino que da un desarrollo transversal a cada arista, para cerrar el círculo perfecto al final de la serie. Un adicional importante de "The Wire" es que debe ser la serie de la cual brotan los personajes más maravillosos de los últimos tiempos. Tan amenazadores como entrañables pueden ser un drogadicto en decadencia, un policía borracho, un político que se cree mejor que los demás o unos estudiantes que intentan crecer y madurar sin necesariamente prestar atención a las clases. Y justamente esa temporada sobre la educación pública, personalmente, es la mejor temporada que cualquier serie haya emitido hasta la fecha.

¿Por qué no verla?
Alguien dijo una vez que "The Wire" era más una novela que una serie. Y por ello la densidad de las historias que cuenta. Uno tiene que estar muy atento a lo que cuenta la serie, ya que como dice el detective Leaster Freamon "Todas las piezas importan". Incluso, The Wire es una serie rara ya que no pone toda la carne en el asador como otras que hacen pilotos extraordinarios para luego desinflarse poco a poco. Los primeros capítulos de "The Wire" tienen un ritmo lentísimo, y poco a poco va aumentando en intensidad. "The Wire" no tiene climax (salvo que sea su penúltimo capítulo") ya que el último capítulo de cada temporada pone las cosas en su lugar y nos prepara para la siguiente. Esta serie es, no vemos a mentir, difícil de ver. Pero podemos decir que el viaje vale la pena.




Breaking Bad

¿De qué va?

Walter White es un cincuentón profesor de química, de clase media y con un ritmo de vida aburridísimo, de rutina, con una espoa embarazada y un hijo adolescente con problemas psico-motrices. Walter White no sabe hacer nada en la vida, salvo todo lo relacionado con la química. Y cuando le diagnostican cáncer de pulmón terminal, él decide tomar al toro por las astas por priemra vez en su vida y darle un vuelvo radical a su vida: utilizar sus conocimientos de química para "cocinar" drogas y dejarle una buena fortuna a su familia. Pero Walter no muere, vive, y con él crece la ambición y el deseo motividado por eso tan peligroso como atractivo: el poder. Walter White nunca volvería a ser el mismo.


¿Por qué verla?
"Breaking Bad" (BB) es la única de las recomendadas que sigue viva (el próximo año se estrena su quinta y última temporada) y debe ser de lo mejor en la parrilla americana actual. BB es una serie dura, atrevida, seca y cruda. BB combina de una manera exquisita el drama con la comedia. No por nada sus personajes (drogadictos inmaduros, abogados parlanchines, sicarios frsutrados) pueden ser protagonistas en cualquier otra comedia. la serie cuenta las desventuras de Walter y su ex-alumno y adicto Jesee Pinkman por tratar de isnertarse en el negocio y sobrevivir. Y además nos presenta un hombre por tratar de ocultar su doble vida, siguiendo el índica de "doble moral" que tienen los personajes actuales de la televisión gringa. Si "The Wire" relataba cómo las drogas destrozaban instituciones públicas, corrompían a los policías o recortaban los presupuestos del Estado, pues BB tiene la osadía de darnos la estocada final: la destrucción de la familia (¿la institución más importante de todas?) de la mano de la droga. Como lo remarca el título de "break bad", la ambición de poder nos lleva a romper los límites insopechados hasta tocar fondo. Finalmente decir que en "Breaking Bad" encontramos a los dos mejores actores y el mejor dúo dramático de la tele actual: Bryan Cranston (Walter) y Aaron Paul (Jesee) son los dos mejores actores hoy po hoy y punto. Sus actuaciones, y sus personajes, son brillantes, enormes, y se agotan los adjetivos para describirlos. Sus mejores temporadas, empate creo yo, son la tercera y la cuarta.

¿Por qué no verla?
Al igual que "The Wire", BB es una serie lenta. Además no tiene, o mejor dicho sí lo tiene pero en cantidades menores, ese hilo conductor tan atractivo de "policías persiguen a los ladrones". En BB hay polis y traficantes, pero la atención se la lleva Walter White y su doble vida, la cual es tan o más atractiva que ver la cacería de buenos contra malos. Peor va in crescendo y sí presenta cliffhangers de rato en rato. Eso sí, advertidos están de que puede ser una serie por la cualsí sientas repulsión por su protagonista: el viaje de "break bad" es del protagonista y de todos nosotros, que terminamos odiando a Walter. Eso de odiar al prota puede ser problema para algunos; para mí no, porque esa es la más grande virtud de los escritores de BB: cómo hacer para convertir a tu pusilánime protagonista en un villanazo e igual hacer que la gente te vea semana a semana.




The Shield

¿De qué va?

Un policía corrupto, malvado, despiadado y, vamos a decirlo, total hijo de su madre, comanda un equipo especializado de polis para combatir a los naroctraficantes y dealers de los bajos fondos de la ciudad de Los Ángeles. Y para ello, no duda en utilizar las tácticas y ténicas más polémicas, discutibles, amorales e incluso ilegales. Estamos hablando de un poli que roba dorga y la vende para tener fondos y que mata a compañeros sin dudarlo. Es un real hijo de su madre.


¿Por qué verla?

Porque si hablamos en términos netamente televisivos, The Shield me parece la serie más completa. Tiene parte del realismo crudo de "The Wire", pero también tiene el cinismo de BB y el ritmo de los mejores policiales. "The Shield" se vende y es un policial duro y puro. Toca temas como políticas o pobreza urbana de manera transversal, pero no deja de ser eso: un policial. Y es que esta serie tiene la genialidad de mezclar en dosis iguales la ficción del policial con la dureza del documental realista (no por ello, "The Shield" está grabada en una cámara tipo documental). Y es ese equilibrio que la lleva a encumbrarse como una serie de culto. Para aquellos que dicen que "The Wire" es ya mucha realidad, y que los policiales gringos es mucha ficción, "The Shield" debe ser la serie perfecta. Y lo es. Además, es esta la serie en la que encuentro mi personaje de ficción favorito´: Vic Mackey. Sí, ese poli hijo de su madre descrito líneas arribas es el ser más complejo y fascinante del mundo de las series. Si suena a que lo odiarás, es verdad, lo destestarás. Peor también entenderás sus motivos y raoznes. Y eso, la simpatía por el personaje, es lo más preciado que una serie puede lograr.Como dato adicional, considero que "The Shield" da una clase maestra de cómo cerrar una serie (agarra esa flor, "LOST") ya que su capítulo final, sus minutos finales lo dejan a uno con el corazón en la mano. Su mejor temporada es, por toda la rabia que contiene, la quinta.

¿Por qué no verla?

Es una serie durísima y, tal vez, la serie más para "machos" (aunque tenga el concepto que no existen series para hombres o para mujeres). El hecho que sus protagonistas sean un grupo de 4 polis que paran todo el día juntos, haciendo y hablando cosas de hombres puede sonar chocante, pero no lo es. Es la naturaleza humana y el ojo clínico de los guionistas para demostrarnos como un grupo de amigos puede devenir en lo más sangrientos vengadores...el uno contra el otro. Tal vez a algunos les parezca algo "procedimental" la serie (hay un caso por capítulo generalmente"), pero esperen a que tome cuerpo (desde el final de la segunda temporada) y verán como esta serie es como un carrusel: si te lleva con velocidad hasta la cima, espera el vértigo de la cuesta abajo. Se prometen vómitos, sangre y mucho, mucho dolor.

24

¿De qué va?

Es una serie "en tiempo real". Con 24 capítulos por temporada, cada capítulo significa una hora en la vida del agente Jack Bauer de la Central Contra Terrorismo de Los Ángeles. Es una serie "hija" del 9/11 y cuenta las peripecias de un agente del gobierno por impedir que la amenaza terrorista se expanda por los Estados Unidos, al mismo tiempo que trata de lidiar con sus fantasmas personales.


¿Por qué verla?

Porque 24 es una serie adictiva, llena de cliffhangers que te hacen ver toda una temporada en menos de 24 horas (valga el chiste). Porque es una serie clásica del bueno contra el malo...y contra todos aquellos buenos que no eran así y terminan siendo villanazos. Uno se compromete con el personaje, con un Jack Bauer genialmente interpretado como ese "Personal Jesus" que para mí es Kiefer Suitherland. Y si bien solo lo conocer por 8 días (8 temporadas duró 24), lo conoces, lo entiendes y luchas junto a él y su soledad. Cada aventura es más trepidante que la otra y para ello los guionistas saben utilizar el apremiante concepto del tiempo real. Porque a las 5 Bauer está entrando a un edificio lleno de latas de gases venenosos, a las 6 está persiguiendo al "topo" de su unidad, a las 7 es capturado por los terroristas, a las 8 es atrapado bajo el fuego cruzado de los militares y así sucesivamente hasta que, sind arte cuenta, un día más en la vida de Jack Bauer terminaba. Como dato adicional, 24 es además una serie importante para analizar la idiosincracia america y su cambio luego del 9/11. Su temporada más exquisita es, por razones que no develaré por spoilers, la quinta temporada.


¿Por qué no verla?
Porque la fórmula del "tiempo real" puede ser cansina para muchos y hasta ficticia para otros. Porque es una ficción a la cual hay que compormeterse (ey, el prota no duerme ni va al baño en todo el día). Porque además puede ser un tanto esquemática si creemos que los villanazos siempre son los árabes, los rusos, los yugoslavos (cuando existía ese país) o los mejicanos, aunque hay por ahí un giro interesante (el mejor de todos diría yo) con el malo malazo de la quinta (por algo es la mejor de todas las temporadas). Incluso está la perenne crítica que 24 es una de las series más intermitentes que hay y su calidad bajaba. Pero vamos ¿qué serie no ha tenido temporada mala? Y si te comprometes con el viaje de Jack bauer, te darás cuenta que es de ahí que parte el prototipo de héroe en la ficción moderna: tipo duro, áspero, cortante que solo puede cotnra el mundo. Porque Jack Bauer fue y es el héroe de todos nosotros (se me salió el fanboy). A pesar de ello, es un personaje difícil despierta mucha polémica, siendo además una representación de la política norteamericana de la "guerra cotnra el terror" de la tristemente célebre administración Bush. Siempre creeremos que Jack Bauer no era republicano.


O podemos dejar de ver dramas y ver comedias. Para la próxima entrada, "¿Porqué no ver algo que me haga reir?" Arrested Development, How I Met Your Mother, The Office (US) y Parks and Recreation analizadas.


PD: Sí, ya sé que los hinchas de "Los Sopranos", "Six Feet Under" e incluso "Mad Men" me están matando en sus mentes. Prometo este verano hacer las paces con ellos, retomarlas y terminarlas.

martes, 14 de septiembre de 2010

Breaking Bad: la serie que la rompe

Se conocerá a la priemra década del siglo XXI como "Los 10 años de las series". Pues ha habido de todo, pero el consenso es que la "caja chica" ha superado con creces a la "pantalla grande". Un periodo de tiempo que empezó con Los Sopranos como Rey, pasando por The Wire, The Shield, Six Feet Under y un largo etc. para al parecer terminar, cual cereza en el helado, con esa a priori maravilla producida por Scorsese, a estrenarse este fin de semana, llamada Boardwalk Empire. Pero si queremos elegir al Rey de esta última parte, tendríamos un par de problemas, pues la suprema y precisa Mad Men tiene un claro contendor: Breaking Bad.


De Mad Man no he hablado aún (a pesar que ya la inicié hace un par de meses, lo que requiere un post urgente), pero este post es para discutir sobre esta otra serie tan rara y original, que rompe esquemas a pesar de que sigue la "tradición" de las series modernas: un tipo que va adquiriendo matices cada vez más grises hasta llegar a ser casi tan oscuro como la sociedad que lo rodea. Breaking Bad trata sobre la vida de Walter White (Bryan Cranston), un profesor de química común y corriente, apacible y sedentario, que un buen día recibe la noticia más temida por todos: tiene cáncer, y ya muy avanzado. A Walter le cuesta asimilar este shock, pero cuando finalmente lo hace empieza a derrumbarse. "Breaking Bad" es un dicho americano que hace referencia a la (auto) destrucción personal de una persona (algo así como un "breakdown") y este es el proceso que inicia Walter. Pero no solo por la terrible noticia de tener cáncer, sino que su enfermedad el motor de la serie y la que desencadena la sucesión de hechos que azotan la vida de nuestro protagonista. Simplemente, Walter decide (por fin) adquirir algo de "valor" y poner en práctica o que sabe para así, como el químico perfecto que es, fabricar elementos de alta calidad que puedan ser vendidos fácilmente y a un alto precio. Y como el gran tema de las series en esta década, su negocio y la historia girará, a partir de ese momento, sobre su incursión en el mundo de la venta de drogas, más precisamente, de la Metanfetamina Azul (Blue Meth). Pero claro, al ser un burgués común, Walter necesitará de ayuda. Y es aquí donde entra la otra gran parte de la historia, que podría no parecer un personaje que apunta a mucho, pero eso solo es un prejuicio equivocado: el gran "junkie" o "punk" Jesee Pinkman (Aaron Paul).

Rodeando a estos 2 encontramos una gama de perosnajes, algunos geniales (el gran cinismo de Hank o la siempre oportuna labia de Saul Goodman, e incluso la idiotez de Badger) y otros relegados a un segundo plano (Marie o Walter Jr.) Skyler, la esposa de Walter, es otro tema. Breaking bad, como todo buen show, descansa en sus personajes y la historia que nos rpesenta su evolución. Como dijimos, el personaje de Walter representa el modelo de protagonista actual que se sigue en la televisión de los 2000's: un anti-héroe que cambia su vida para luchar por lo que él considera justo. Sus métodos son tan oscuros como los de un Jack Bauer o un Vic Mackey, pero su objetivo sigue siendo tan justo y enternecedor que terminamos haciéndolo barra con tal que lo logre. Y es que Walt, que siempre ha sido un perdedor, toma una decisión sabiendo que le quedan pocos meses de vida y decide aplicar sus conocimientos para dejarle algo de dinero a su familia, con un hijo con una enfermedad mental a cuesta y una esposa embarazada. El debate moral está sobre la mesa: ¿hasta qué punto estaríamos dispuestos a llegar para asegurar el futuro de los que amamos? Pero este debate, como afirmamos, no hace más que despegar el drama y el suspenso alrededor de estos personajes, situándolos en el submundo de la droga, pero a diferencia de otras series con temática parecida, estos 2 que tenemos acá no son grandes "drug lords" o asesinos perfectos; simplemente son dos perdedores que tratan de improvisar en el camino y lograr tener éxito en esta misión algo precipitada. Y así como ellos van aprendiendo, nosotros nos vamos sumergiendo más y más en esta estupenda serie.


Como muchos de los dramas actuales, más que una serie parece una novela dividida en temporadas como volúmenes. La narrativa de la serie es particular, con un ritmo muchas veces lentos que va construyendo una atmósfera, y que a la vez se va degradando como lo hacen los personajes. Hay un cambio radical del Walter timorato que conocimos en el piloto al Walter de mitad de segunda temporada (que es, hasta el momento, lo que el cable me ha permitido avanzar con la serie) ya convertido en su alter-ego Heisenberg; y a su vez en el complicado proceso que sufre Jesee, de ser un vago cualquiera a interiorizar su proceso de maduración, al cual trata de imponerse a pesar de todas las desgracias que le sucede. Jesee debe ser el personaje televisivo al que más se ha vilipendiado, pero siempre ha sabido sobreponerse a todas las adversidades. Jesee es un desgraciado de fuerza mayor, un derrotado que siempre trata de ponerse de pie. Y las actuaciones siempre maximizan los fabulosos guiones de la serie. Bryan Cranston y Aaron Paul deben conformar, hoy por hoy, el mejor tandem de personajes de una serie dramática en la actualidad. A partir de su estratosférico cambio con su papel en "Malcom in the middle", Cranston ofrece el retrato perfecto de un hombre desolado, que sabe que morirá pronto y que está desesperado por cada intento suyo de asegurar un futuro para su familia. La oscuridad con la que evoluciona hacia Heisenberg va de la mano con la impotencia que le genera su cada vez más destrozada relación familiar. Esto es lo que le ha valido a Cranston 3 Emmys consecutivos, ni más ni menos. Pero debe también hacerse una mención al reciente ganador del Emmy en la categoría de mejor actor de reparto, Aaron Paul. Lo de él es increíble, otrogándonos un retrato de un joven semi-adicto que tiene todas las de perder pero busca la superación cada día. Pero lo que logra Jesse es poco a poco la redención, el poder encontrar la luz entre tanta sombra, destacar y ser amado. Por ello es que se hace énfasis en la relación de Jesee con su alejada familia, sus problemas con la autoridad, su propia imagen como organizador de "su negocio" y hasta esa extraña pero apasionante relación con Walter, una "figura paterna" algo singular. Jesee, a mi gusto, es el mejor personaje de Breaking Bad, dándonos innumerables matices. Pero bueno, esa discusión será para otro post junto con los defensores de Walter-Heisenberg. Que los dos son inmensos, eso claro está.


Por ello Breaking Bad es la serie que es. No solo por ofrecernos lo que los aburridos burgueses pueden llegar a hacer en situaciones límites, y tampoco por reflejar de manera fiel el mundo bajo de las drogas, sino porque es una serie que se compra su cuento y sin miedo alguno expresa hoenstamente lo que sus personajes, personas comunes y corrientes, harían en determinadas situaciones. Y claro, tal vez ninguno de nosotros reciba la noticia de un cáncer terminal y decida convertirse en un capo de la droga, y no todos nostros seremos adictos que buscaremos la forma de salir de ese mundo, pero sí nos toparemos en nuestras vidas con situaciones extremas, de diversa índole. Y en ese momento recordaremos dos cosas que esta serie destaca: que todos somos humanos y que está latente la posibilidad de cometer errores. Y lo otro es que una vez que elijamos de manera errónea, ya no hay marcha atrás. Ya estaremos condenados. Aunque claro, siempre hay una luz, como las que aún parecen tener Walter y Jesee, aunque lo dudo mucho. Al menos la serie aún no acaba y afortunadamente al parecer le quedan un par de temporadas. Pero lo más probable es que todo siga mal...o de mal en peor.


miércoles, 2 de junio de 2010

Leaving LOST? No, MOVING ON¡¡¡

Se fue, pero no para siempre. Hace exactamente una semana teníamos el impacto inicial, la tristeza matutina de saber que LOST había acabado. Para bien o para mal, aquella serie que ha marcado un hito en la cultura mundial, se marchó. Con un final controversial y un "cierre" de historias más que discutibles, LOST nos deja tras 6 años de magia, fidelidad, extrañeza y adicción. Se fue la isla misteriosa junto con esos, sus personajes, que hacían de nuestras vidas un lugar más interesante.


Ya en un post anterior (de los primeros de este intermitente blog) hablé de mi adicción por esta serie, por lo que estaría demás decir qué fue lo que me mantuvo pegado capítulo tras capítulo viendo la historia de un grupo de sobrevivientes en una isla mística. Creo que ahora, luego de 6 temporadas y muchas idas y venidas, LOST se ha despedido de una manera que personalemnte creo que fue la indicada, pues nos ofrece un final semi feliz. Todos en una especie de "limbo", reuniéndose y conectándose para ir, supuestamente, al cielo. LOST no podía tener un final feliz, ya que a lo largo de su curso (sobre todo en las últimas temporadas) nos dieron el mensaje de que todos los personajes era simples peones de una gran guerra: primero entre Ben Linus y Charles Widmore, y posteriormente, como se reveló, entre el bien y el mal, personificados en Jacob y su némesis, el Hombre de Negro. Pero tampoco LOST se merecía un final duro y desgarrador, como el d eThe Shield, cuyo lapidario final fue preciso con el tono de la serie y su decadencia. Pues LOST tenía de tragedia, y mucho, pero nunca alcanzó tal oscuridad como para acabar con todos muertos y sin ninguna esperanza. LOST acabó, incluso diría yo, de manera consecuente.



La serie acaba de manera consecuente porque eso es lo que nos prometió desde el primer día: Fe. Aquella fe que tuvo John Locke hasta su asesinato, aquella Fe que ganó Jack Shepard en las últimas temporadas, aquella Fe que Ben perdió pero finalmente Hurley se la devolvió al nombrarlo "consiglieri isleño", aquella Fe que, en el fondo, sabemos que tuvo Sawyer quien salió de la Isla luego de innumerables intentos fallidos; y finalmente aquella Fe que tuvimos nostros para mantenernos 6 años pegados a una serie que iba por caminos desconocidos, cambiaba de atmósfera cada temporada (de drama de aventuras, pasando por ciencia ficción, hasta la más pura fe) y que se enredaba tanto que parecía nunca tendría respuesta. Y la verdad es que no la tuvo. Pero eso debe ser la Fe: confiar en algo así no tenga explicación. Y así acabó, todos en el prgatorio esperando a las "personas que lo marcaron" para marchar juntos al paraíso. Idílica manera de morir, bonita, y que represneta la recompensa para cada uno de los sacrificados "losties". La recompensa para Jack, el cual (demostrado en genial montaje) camina hacia su muerte meintras observamos como logra su felicidad y (sobre todo) su tranquilidad en el más allá, con su (hasta ese entonces) alejado padre y su amada, la fiel Kate.

LOST nos dio tanto en 6 años, que sería imposible disponer de todo lo que nos deja en su recorrido por nuesrtras pantallas. Pero a la cabeza se nos viene lo más destacable. Creo que LOST nos deja una historia humana, de convivencia, y de supervivencia posteriomente. Nos deja la eterna lucha de "nosotros" contra "ellos", o en otras palabras, la inminente amenaza de "los otros". Siempre en nuestras vidas hay "otros", unos buenos, otros malos, otros ambiguos, pero todos temidos en un primer momento. LOST nos deja personajes mágicos, inolvidables. Jack Shepard y su contante terquedad, su ánimo por hacer bien las cosas, que al final deviene en fracaso. Pero un fracaso necesario para hundirse y empezar desde abajo, convertido en un "hombre de fe". Hugo "Hurley" Reyes, que en su simpleza nos demostró que es posible escribir un personaje maravilloso basándose en los verdaderos fieles: los espectadores. Y es que Hurley eramos todos nostros, con sus pregutnas, comentarios, precisiones, alegría, humanidad e impotencia. Sin miedo a demostrarnos, Hurley le daba ese aire mundano que necesitaba una serie mágica como LOST. Benjamin Linus, posiblemente el malo más entrañable de la televisión, redimido al final, pero en su historial con una lista de cosas perversas (desde parricido hasta secuestro de bebés). Aunque no por ello hemos de juzgarlo (de eso se encargó Smokey). james "Sawyer" Ford, aquel hijo de su madre del primer capítulo que solo se dedicaba a fumar, pelear y fastidiar, hasta velro convertido en el jefe de seguridad DHARMA, protegiendo a los suyos, siendo líder, amigo y, sobre todo, amante y enamorado de su Juliet, para luego de muerta esta, caer nuevamente al hoyo y tener la fortaleza de salir del mismo. Sawyer no volvió (y seguro nunca volverá) a ser el mismo luego de la partida de su "Blondie", pero nunca dejó esa marca que lo caracterizaba: era un sobreviviente, y al final, estafó a la vida misma para salir. Desmond Hume, o el "brotha", el personaje más reservado y querido de la serie. Tan místico al ser un tipo en una escotilla salvando al mundo cada 108 minutos y que ve el futuro, pero tan terrenal, tratando de salir de ese pedazo de tierra aislado para reencontrarse con su gran amor: Penny o la ansiada Penélope, si queremos hablar en términos giregos. Y está John Locke.


Locke es EL personaje de LOST y debe ser uno de los 5 personajes más grandes de esta primera década televisiva. Locke representa la esencia de LOST: Fe, esperanza, misticismo, impotencia, odio, rencor, reivindicación, curiosidad, valor, inteligencia, tristeza. Todo aquello caracterizó a Locke y a la serie (y seguro que a nostros también) en algún punto de sus recorridos. Locke movió los misterios más grandes de LOST por 4 temporadas, hasta ser asesinado en medio de la quinta. Requiere de "bolas" por parte de los escritores para matar al mejor personaje de tu serie a uan temporada y media de que se acabe. Claro, que no contábamos con que Locke se transformaría en el Hombre de Negro y lo seguiríamos steniendo en pantalla (para alegría de nostros) aunque con otra actitud, un Locke seguro de sí mismo y siendo tal vez el único malo-malo de toda la historia (ey, al menos Widmore quería a su hija). Que genial ver como un actor de la talla de Terry O'Quinn puede interpretar tres personajes en toda la historia: John Locke, Antijacob y el Locke Sideways.

Esto nos da pie a hablar de la última gran cosa que nos dio LOST: su técnica narrativa. LOST ha impulsado el uso adecuado de estos artilugios narrativos que vienen de siglos atrás, pero que nunca habían sido explotados de manera tan precisa por un medio audiovisual de esta época. Los Flashbacks en las primeras temporadas eran gloriosos porque se conectaban de manera especial con los acontecimientos "actuales" de la isla. Basta recordar a Locke y su impotencia golpeando la escotilla mientras recordábamos cómo su padre le robaba un riñón; o a Sayid, pasando de torturador en su pasado iraquí a torturado en la isla por Rosseau; o a Hurley, siendo marcado por los números malditos en ambos escenarios. Claro, todo hasta esa escena gloriosa que fue el final de la tercera temporada y EL cliffhanger de LOST: Jack y Kate no estaban en el pasado, sino que era el primer flashforward, con nuestros "losties" de vuelta a casa pero uno más destrozado que el otro. Los flashforward fueron una arriesgada técnica introducida a la mitad de la serie, pero ayudó poruqe permitió oxigenar más la historia isleña que desterraba una trama importantísima por 3 temporadas: los otros. Finalmente, se introducen los flashsideways en la última temporada, que no resultaron ser "vidas paralelas" o "alternativas", sino eran las vidas en el limbo, esperando a ser "conectados" para así recordar todo lo vivido y, en palabras de Cristian Shepard, "pasar al siguiente nivel" ("Not leaving, no...moving on").

LOST fue y seguirá siendo eso: un misterio. Muchas cosas fueorn dejadas al azar, otras sin responder, y otras cuyas respuestas requieren algo más que fe (una luz mágica, por ejemplo). Pero ese es el legado de esta serie, el ser distante y mística, pero a la vez tan terrenal, con personajes llenos de virtudes y muchos pecados que todos nostros podemos tener. Con la esperanza de que algún día nuestro avión se caiga y temrinemos en una isla desierta con muchso desconocidos llenos de problemas, con ese sueño, nos deja LOST. Puede ser muy criticada, así como ha sido ensalzada por muchos fan boys...pero eso tiene LOST, de ser una serie por la cual me enorgullece decir que soy un fan boy. LOST me ha dejado mucho, me ha permitido crecer y eso nos obliga a reflexionar por siempre de esta serie. "No, no era una serie", responderemos en el futuro, "es parte de mi vida", responderemos. Nostros nunca podremos abandonar aquella isla.

jueves, 16 de julio de 2009

Arrested Development: locura y risas tras las rejas.

Es categórico decir que algo es lo mejor en cierta categoría. Y mucho menos sin haber visto muchas perlas que forman una selección de lujo. En el caso de las comedias americanas de televisión, no podría hacer un análisis globar sin haber visto desde clásicos como Happy Days hasta vacas sagradas de hoy en día como 30 Rock. Pero no tendría ningún temor en decir que, luego de haber visto sus 53 capítulos, Arrested Development (2003-2006) es tal vez la máxima expresión de un programa cómico que alguna vez haya visto o vea en la "caja chica". La premisa del show es la siguiente: Michael Bluth, un hombre viudo, con un hijo adolescente a cuestas, trata de destacar en la vida siempre teniendo ese perenne deseo de hacerlo bajo el aura de la moral y las buenas costumbres, trata de ser bueno por él mismo y por darle a su hijo un buen ejemplo, pero se ve involucrado en u dilema al tener que quedarse con su familia luego de que ellos lo rechazaron e incluso no le dieron el puesto que soñaba en la compañía familiar. ¿Y por qué se queda con ellos? pues su padre, George Sr, ha sido encarcelado por crímenes que van desde fraude hasta traición, por lo que Michael tendrá que tomar no sóo las riendas de la compañía, sino que se encargará de representar esa figura paterna que controle a su más que alocada familia. Y es que su familia debe ser de las más rayadas de la tele, tanto así que dejan la vara muy alta para lo que considerar una familia disfuncional: tenemos al tía patán y prepotente que cree que ser un mago fracasado es tener un trabajo estable; tenemos a la tía frívola y superficial, imposible de pensar en otra persona que no sea ella misma; tenemos al esposo de ésta, un doctor sin licencia que intenta ser actor y que constantemente lanza comentarios algo desafortunados que nos hacen dudar sobre su sexualidad (de más está decir que durante las 3 temporadas de la serie su matrimonio pende de un hilo); está el hermano menor, el bebé, que es un treintón con un complejo de Edipo tremendo y que vivie con su mamá en la casa de la familia; tenemos a la mamá, claro está, la matriarca de la familia, que no es otra que una tía más superficial aún que su hija, manipuladora y obsesiva, que siempre tiene una copa de martini en la mano; están los chicos, los "niños", uno (el hijo del protagonista), un chibolo timorato y algo antisocial que guarda un "crush" profundo por su prima, y esta, una chica autosuficiente y, dentro de los estándares de esa familia, la más sensata del grupo; y finalmente el patriarca, el hombre que con su encierro hace despegar la comedia, George Sr, un tía grandulón y pelado que sólo quiere su beneficio personal y aumentar sus arcas, así sea bajo sacrificando a su propia familia. Todo eso parece la descripción de un dramón de aquellos o de una película de terror, pero no es otra cosa que Arrested Development.




Esta serie tiene primero la virtud de hacer reir. Eso es lo primero que le exigimos a las comedias: risas. Y llega a ellas mediante las fórmulas ya conocidas como los chistes corporales, los "recurring jokes", los chistes sexuales o los personajes alocados. Eso casi siempre da resutlado. Pero donde se crece AD es en el chiste que está oculto, en el subtexto, en aquello por lo que tenemos que procurar ser bastante cuidadosos, detallistas para poder captarlo. Hay que repetir escenas para captar toda la riqueza de los personajes, estar atentos a lo que nos brindan los diálogos o simplemente entender la genialidad de los innumerables innuendos de ciertos personajes. Y todo esto acompañado de una narración fluida, de la mano de un Ron Howard que nos cae un poco mejor por hacer de un narrador tan preciso y gracioso como mordaz y sarcástico. Howard brinda la voz y la entonación perfecta al momento de determinada situación, convirtiéndose en el décimo personaje de esta hilarante comedia. Y claro, los personajes de AD son irrepetibles y extraordinarios. Cada uno de los actores son un descubrimiento para el medio y nos brindan todo su talento para partirnos de risa en cada escena. Will Arnett construye a GOB (George Oscar Bluth xD) como un tarado de aquellos, inaguantable e irritante, pero la maestría está en a la vez transformarlo en un personaje entrañable, por el cual no sabemos si sentimos simpatía o pena. GOB y sus fallidos intentos por hacer algún truco (ilusión¡¡¡), con su baile del pollo o su repelente muñeco ventrílocuo Frnaklin, no hace más que destruirnos de risa y pena, porque ya ver a Arnett con su cara de atorrante despiadado, pero que en el fondo sabemos que sólo es un tonto sin idea de cómo empatizar con la gente, es ya un signo de comedia impagable (sino vean 30 Rock donde es aprovechado como el rival de Baldwin). Tenemos también a Tobias, el cuñado, un hombre frustrado, perdedor, que ofrece un recurring joke genial como es el de sus comentarios que se prestan a creer que tiene tendencias homosexuales. En fin, para algunos es, para otros no, pero Tobias, siendo tal vez el personajes más gracioso y ridículo d la serie, es creado enteramente por el timing y la sutil performance de David Cross, que junto a Arnett son los mejores payasos que todo show pueda pedir. Los otros personajes son geniales a su vez. Jessica Wlater como Lucille está genial al crear la imagen de una madre perversa y fría, siendo ella la razón de tanta rareza en la familia Bluth. Jeffrey Tambor hace que un malvado como George Sr tenga momentos hilarantes, pero es como Oscar Bluth (su hermano gemelo) que verdaderamente se sale. Justamente uno de los mejores chistes de AD, desarrollado en cantidad en la 2 temporada, es cuando se insinúa que Oscar es el verdadero padre de uno de los hijos Bluth, poniendo una música de fondo tierna y Tambor cambiando a un semblante paternal-bobalicón. Chistes como esos son lo que hicieron grande a AD. Palmas finales para Portia de Rossi que hace que Lindsay, un personaje que se pudo quedar como "la chica bonita" del show o la rubia frívola tradicional, vaya más allá, siendo tan loca como los demás, y jugando con ese contraste entre su sensualidad y su ineficiencia a la hora de cazar hombres. Portia tiene una vena genial para la comedia, así como Tony Hale y ese Buster Bluth que es un hito para la comedia. Un personaje tan tonto, hijito de mamá por donde lo veas, pero que puede ser aveces tan profundo y que con sus reacciones desmedidas nos hacía reir cada vez que las situaciones pululaban por él o su garfio-mano de la última temporada. Los chibolos son tal vez los personajes menos hilarantes, pero no por ello menos interesantes. George Michael (Michael Cera) es el personaje "más normal" de toda la serie y tiene reacciones que nos hacen identificarnos con él en más de una ocasión. Y Maeby, la chica independiente de la familia, podría tener su Spin-off ya.


Al final dejamos a Michael Bluth, interpretado por ese monstruo que es Jason Bateman. A diferencia de Carrel o Baldwin, Bateman no tiene que poner cara de estreñido o de angustiaod para hacernos reir. La virtud de este actor (y de los guionistas claro) está en hacer de Michael un personaje real, bien downtoearth que sólo es el tipo promedio de persona que quiere vivir tranquilo sin hacerle daño a nadie, y que en una de esas decisiones éticas que destrozan tu vida, decide hacerse cargo de su familia. Bateman hace de Michael un ser que mira con extrañeza todas las locuras de su familia, pero que temrina acostumbrándose o entendiendo a todos, porque supuestamente, "la familia viene primero". Bateman es otro tipo de comediante, que con su sencillez de gestos y sus reacciones moderadas no sólo construye a un personaje interesantísimo, sino que se convierte, siendo el menos loco de todos, en el alma del show. Y finalmente, la gracia de Bateman está en poco a poco derrumbar el mito de Michael y mostrarlo como un Bluth al fin y al cabo, con sus ticks y frekeadas, siendo ese hombre mandón, egocéntrico y super estresado que en verdad es. Michael crece conforme pasa el programa y aprende de su familia, en una lección que nos deja a todos. Eso es finalmente lo que hace extraordinaria a AD, que no sólo nos parte de la risa sino que nos deja esa reflexión profunda sobre los lazos familiares, sobre el tomar responsabilidades, retos, y transformar la lucha diaria en el trabajo o con tu familia en una forma de vida que no tengas que resisitir, sino que tengas que conocerla bien y adaptarte a ella. AD es genial porque bajo la imagen de una comedia de una familia extremadamente chiflada nos da una mordaz crítica a los valores supuestamente institucionalizados de la familia americana. AD es la desmitificación de la institución familiar y la pone como un grupo de chiflados obligados a vivir juntos y aguantarse, pero que nos dice que aún así, en esas circunstancias, en esos escombros morales de convivencia que nos puede tocar, siempre habrá alguien que nos una y que nos enseñe, así sea por enésima vez, el verdadero concepto de familia y de hogar. Claro que si ellos fueran mi familia, hace rato hubiera matado a alguien para que me enviaran a la cana.

martes, 30 de diciembre de 2008

The Wire: Más que una serie de TV

Con el bajón tremendo que ha sufrido el cine a nivel de calidad (más no en cantidad, lo que puede ser una de las claves del problema), es la televisión la que congrega las mejores producciones que se dan hoy por hoy en suelo estadounidense. Así vemos como desde Los Soprano hasta la más reciente Mad Men se han dado innumerables traspasos de grandes estellas de cine a la televisión o el nacimiento de personajes, escenas o momentos memorables para la cultura moderna. Casi todos tiene una serie que no sólo siguen, sino que aman, de los más diversos tipos. Ya sean comedias irreverentes como Two and a Half Men o 30 Rock, thrillers truculentos con una mitología propia como Lost o 24, o dramas serios y fuertes como Mad Men o The Shield, todos encontramos un programa, un grupo de personajes con los que nos sentimos identificados en espíritu y somos capaces de entregarnos a sus aventuras y seguirlos semana tras semana (o como en mi caso, al no aguanatar la para semanal, toda una temporada de corrido por DVD). Pues veo que todas las series son importantes, unas más que otras, unas imprescindibles y otras olvidables, pero hay una serie que creemos que es de obligatoria visión por todos los tipos de televidentes alrededor del globo: esta serie es "The Wire".

Este 2008, The Wire ha culminado su quinta y final temporada, y luego de 60 capítulos nos ha demostrado que el mundo puede ser un poquito más cruel de lo que creemos. Es cierto, la acción se sitúa en la ciudad de Baltimore, Maryland en Estados Unidos, y siendo un retrato fiel de la parte urbana de este lugar, lo que The Wire traspira es un ánimo negro y seco de la sociedad contemporánea. Como 24 o The Shield, The Wire (2002) se estrena en una época cercana a los eventos del 11 de Septiembre y la sordidez es la palabra que la caracteriza por excelencia. En sí The Wire es un "drama policial" que trata sobre la lucha constante de todo un engranaje del lado de la ley para reestablecer el orden en la ciudad de Baltimore contra las fuerzas criminales, principalmente causadas por la plaga de la venta indiscriminada de droga. A este pequeño resumen debemos sumarle una palabra: fracaso. Y es que temporada tras temporada, en la que se abarca un caso a la vez, se ve lo impotente que muchas veces puede ser la mano dura de la ley a la hora de luchar contra el bando criminal. Toda esta lucha de bandos se ve condimentada por movidas políticas, estrategias de conveniencia y maniobras manipuladoras que no hacen otra cosa que maquillar la situación actual en las peligrosas calles de la ciudad. The Wire nos habla sobre la lucha de estos personajes que no representan la luz blanca que salvará la ciudad ni la sombra definitiva que hundirá más a Baltimore; todos, y me refiero a cada uno de los personajes, pertenecen a una zona gris, mitad buenos, mitad malos. Es cierto que unos pueden mostrar más integridad que otros, pero eventualmente algún vicio, alguna limitación resalta y les da este manto turbio que no es otra cosa que humanidad. Y es que si ya estamos en una era donde los mejores personajes de la TV son antihéroes en todas sus letras (Dr. House, Vic Mackey, Tony Soprano, Jack Bauer), los personajes de The Wire no viven, deambulan en una nebulosa que parece nunca acabar. Tomando al protagónico de la serie, el problemático detective Jimmy McNulty, quien no tiene un lugar fijo donde pueda sentirse a gusto, va de un lado para otro, caso tras caso, intentando de esa manera alcanzar la felicidad que no tiene luego de un hogar separado por divorcio; y si eso no funciona, el buen Jimmy siempre tendrá a las interminables mujeres con las que ha estado a lo largo de la serie, o sino algo aún más interminable: el licor que lo pone en unn estado deplorable cada 2 episodios aproximadamente. Pero ese es el buen Jimmy, tan eficiente policía como entrañable personaje, por el que todos sentimos que algún día merecería encontrar al menos un rayo de sol lejos de una estación de policía. En la misma situación de zona intermedia entre la total desolación y la incompleta felicidad están otros personajes: Stringer Bell y sus ansias de legitimizar sus negocios con las drogas, Kima Greggs y su deseo de salvar su relación con una compañera que la quiere lejos de su amado trabajo en campo, el joven D´Angelo que descubre el lado negativo de "estar en el juego", pero sabe que no hay otra forma de vivir para él. Y esto también es clave en The Wire, el status de cada personaje, de cada ser humano en esta sociedad. Acá es donde resaltan las dos caracterísicas principales de esta serie: el tema racial y el tema de clases sociales.




The Wire es la serie con el mayor número de personas de raza negra en un cast de una serie americana. Y decimos "personas" porque muchos de los personajes de la serie son interpretados por muchachos oriundos de Baltimore o personajes reconocidos de la ciudad. Lo cierto es que The Wire lidia con personajes de cierto tipo racial y su postura en la sociedad. Se juega con ese supuesto "rol" que deben jugar: ya sea en el papel del dealer de medio pelo, ya sea el del policía negro que calza con el perfil para infiltrarse, o ya sea de aquel comandante que por ser de determinada raza es promovido a Comisionado sólo para satisfacer el perfil racial de puestos públicos en la ciudad. Pero los escritores tienen la sapiencia de darnos muestras de que toda esta maquinaria corrupta y prejuiciosa afectan a todos. En la temporada 3 aparece el personaje de Thomas Carcceti, ambicioso y joven concejal que aspira a ser el alcalde que Baltimore necesita, pero que corre contra todos los pronósticos ya que al ser blanco, no tendría posibilidad alguna de ganar en una ciudad predominantemente negra. Ahí está, la misma figura pero invertida, de negor a blanco, de pobre a rico, la situación se mantiene: el status actual y la esperanza futura de todas las personas que más que convivir, tratan de sobrevivir superponiéndose a las fuerzas sociales que consideran más relevante el color de la piel o la forma cómo hablas que tus verdaderas habilidades o tu disposición al cambio. The Wire trata sobre todos estos personajes que tratan de superar estas supuestas taras pero que finalmente parecen quedar conformes si se mantienen en su actual situación, porque saben que no hay otra forma de vida aparte de vender drogas, porque saben que son policías y lo único que los llenará será acabar con otro caso más, porque son políticos que saben que por sobre todas las cosas debe mantenerse la estrategia política y las aspiraciones de ganar. Como dice el refrán callejero: "All in the game". Y sí, en este mundo interno de The Wire, todo (y todos) se prestan para el juego, de una manera u otra.


Lo cierto es que lo que vemos en pantalla en esta serie pasa en cualquier otro lado del mundo contemporáneo: jóvenes y niños que se entregan al vicio sin otra cosa que hacer por la vida, policías flojos que se lanzan la pelota y evitan responsabilidades a la hora de tomar un caso, políticos amorales capaces de reunirse a saco y corbata o ex convictos que parecen no tener esperanza una vez que han salido de la cárcel. Todos estos personajes y situaciones recurrentes son reflejo de las plagas que recorren la mayoría de ciudades actuales: violencia, amoralidad, peligro, destrucción, suciedad, bajeza, castigo. The Wire es perfecta para reflejar todas estas posturas y la participación de cada tipo de persona en este mundo, en este juego. Y todo parece tener un punto de partida, en realidad dos, perennes personajes del hundimiento de la todavía rescatable humanidad en una población. Nos referimos a la creciente presencia de las drogas en las calles (tema recurrente en toda la series) y el bajísimo nivel del sistema educativo (tema tratado más a fondo en la cuarta temporada). Estos dos problemas son el núcleo de la bajeza que vemos en pantalla; lo mejor es que la serie no se convierte en una hora de moralina que condena a los malos o premia a los buenos, sino que nos muestra de manera fidedigna lo que ocurre en un escenario salvaje (desde las peligrosas calles hasta los pasillos del city hall) y nos da a nosotros, los espectadores, las herramientas escenciales para analizar la situación, pero no juzgar a los personajes, ya que son pequeñas figuras de papel que se ven inmersos en toda esta espiral de malas intenciones. Lo que vemos son como un puñado de personas, con diferentes métodos de sobrevivir caen lentamente a un hoyo del cual no pueden salir porque en realidad en ningún momento se lo proponen. Los personajes de The Wire son lo más cercano a los antiguos perdedores empedernidos del clásico cine negro.



Y tampoco está demás decir que de The Wire cuenta con todos los acabados artísticos de cualquier otra serie de tal prestigioso nivel. Utilizando a la perfección las locaciones de la ciudad de Baltimore, la serie además se caracteriza por unos diálogos notables, en las que las lisuras y unas frases que a primera vista no son nada de otro mundo pero que tienen un enorme significado encima se mezclan para darnos esa atmósfera de perdición mundana. Además The Wire cuenta con un sistema de actuación que hace a la serie aún más real, lo que nos da un casting perfecto, un nivel actoral supremo, pero en el que podemos destacar por sobre los demás a Michelle Williams (Omar Little), Wood Harris (Avon Barksdale) o André Royo (Bubbles), pero destacamos a 2 por sobre todo: Dominic West (Jimmy McNulty) y el gran Idris Elba (Stringer Bell). Pero gran parte de lo que vemos en pantalla se lo debemos a los dos hombres detrás de este monstruo llamado The Wire: David Simon y Ed Burns. Ambos son los que mueven los hilos en la serie y se lo deben a años de experiencia en el rudo campo laboral de Baltimore (Simon es un periodista/escritor mientras que Burns trabajó como detective y posteriormente como profesor en una escuela pública). La realidad se ve entonces reflejada como en un espejo, pero un espejo que nos permite no juzgar, sino criticar y entender por sobre todas las cosas las motivaciones y el accionar de cada uno de los personajes. Eso es lo que consiste el juego y The Wire. No es un policial más. Es un retrato social de lo que pasa en Baltimore y en sí en cualquier hueco urbano del mundo. Al fin y al cabo, podemos encotnrar a cualquiera de estas caras conocidas a la vuelta de la esquina. The Wire no es un drama policial, es una serie de terror, por lo cercano y fiel que es a nuestra realidad.

sábado, 3 de mayo de 2008

24 razones

Hace poco se transmitió (como esteno en el Perú) la 5 temporada de 24. Y para mi esta es la mejor de la serie, y en consecuencia, como yo la llamo (a lo Bret Hart), "lo mejor que hubo, lo mejor que hay, y lo mejor que habrá...en la TV claro". Entonces me puse a pensar en las 24 raoznes (haicendo honor al nombre del show) por las cuales la 5 temporada de 24 es sencillamente insuperable:

1.- Tiene la mejor "amenaza" que recae sobre la siempre en peligro Los Angeles: la idea de 20 latas de gas mortífero en toda la ciudad es espeluznante.
2.- Tenemos el mejor inicio de toda la serie: porque hay que tener "balls" para matar a dos perosnaje tan queridos como el Presidente David Palmer y Michelle Dessler en los primeros 15 minutos.
3.- Y luego del inicio, tenemos el subplot del aeropuerto: simplemente atrapante
4.- Jack Bauer es inmortal¡: A pesar de haber sido declarado muero la temporada anterior, Jack nos demuestra que nunca morirá.
5.- Chloe, Chloe, Chloe: esta es LA temporada de la siempre "dulce" Chloe O`Brian, un personaje que se ha convertido en la imagen femenina de 24 (que Kim Bauer se quede en su otro programa) y la favorita de muchos cada vez que suelta una de sus frases llenas de "ternura".
6.- Buchanan is the boss: el buen Bill, ya convertido en uno de los estandartes de la serie, asume el liderazgo (aunque entrecortado durante todo el día) de CTU. A veces nos hace dudar sobre quien es el mejor jefe de CTU...¿Tony? ¿Mason?...seguro nos erá Driscoll, o Nadia, Dios nos libre.
7.- Los "relegados" toman el poder: Esta temporada tenemos mucha más acción por parte de 2 de los personajes secundarios más queridos de 24: Mike Novick (maldito pelado traidor) y Aaron Pierce (que literalmente tuvo "acción" y hablo por todos los sentidos).
8.- Un hobbit como jefe de CTU: Sean Astin, recordado compañero de aventuras de Frodo en LOTR, llega como estrella invitada interpretando al prepotente Lyn McGill, y vale decir que si bien es cierto nos cae super pesado
9.- La temporada letal: esta entrega de 24 se cobró muchas vidas de personajes importantes la serie, a los ya mencionados Palmer y Michelle, tenemos la triste muerte del buen Edgar Styles, en la que debe ser el momento lagrimilla de la temporada, un reloj silencioso muy bien trabajado, pero hay una más...
10.- "She`s gone, Jack": Tony Almeida, que salió muy poco esta temporada (más Tony la hubiera hecho más grande), tiene en sus manos al hombre que asesinó a su esposa, pero su gran lado humano no le permite asesinar a sangre fría...y es él quien termina siendo asesinado. Antes de morir en los brazos de un Jack que parte en llanto, menciona la perdida de su amada. Claro, si hablamos de la "muerte" de Tony Almeida (vean el trailer de la 7 temporada).
11.- Peligro en múltiples lugares: nunca habíamos visto un mejor uso de exteriores en 24, esta vez cambiamos los desiertos o las bases secretas por centros coemrciales, hospitales o plantas de refinería, donde en verdad se siente el terror cotidiano que nos puede afectar en cualquier momento.
12.- Robocop es el bad guy: que bueno fue ver a Peter Weller, más conocido como Robocop, haicendo del ambiguo Cristopher Henderson, ex jefe y mentor de Jack, con su falsa idea de patriotismo y parte de toda la gran conspiración. Un malo muy bien realizado.
13.- ¿Y el ruso?: un malo más hermético, pero el gran arquetipo de malo muy bien llevado y que daba miedo. Vladimir Bierko fue un digno villano para la temporada.
14.- Los "accesorios" de Jack: como olvidar sus espectaculares lentes rojos, pero sobre todo su bolsa ya clásica, donde no paraba de tener mil y un objetos de inteligencia (y eso que ya no trabaja en CTU).
15.- Curtis en acción: que bueno es ver en toda su forma a un personaje cmo Curtis, el cual nunca fue tan desarrollado como Tony o Chloe, pero que con su presencia y actitud se convirtió en favoritos de muchos en su ya segunda temporada. Muchos ya lo extrañan, aunque su partida nos dio al menos El momento memorable de la irregular temporada 6.
16.- ¿Lost en 24?: Henry Ian Cusick, el notable actor PERUANO (nacido en trujillo, pero criado en diferentes partes del mundo), tiene un breve papel como Theo Stoller, un agente encubierto alemán. Con tan solo 2 capítulos, el recordado Desmond de Lost nos da dotes de su gran talento.
17.- "You are gonna tell me what I wanna know, is only a question of how much you want it to hurt": la mejor frase de 24, que guarda toda la escencia de Jack Bauer old school.
18.- CTU es atacada: que gran jugada por parte de los guionistas, aprovechando la amenaza latente de las latas de gas mortal. CTU había sido comprometida antes, incluso una bomba había estallado en la temporada 2, pero la idea de acabar con casi todo su personal con el gas te pone lo pelos de punta, por el miedo, y por la emoción, porque hasta el final no sabemos como Jack y los demás podrán salir de ahí con vida. La trampa y el suspenso en grados efervescentes.
19.- El submarino: totalmente agobiante y con gran dosis de suspenso, porque vamos, tenemos un submarino lleno d egas venenoso, a punto de lanzar misiles nucleares sobre la ciudad, y adentro a Jack Bauer haciendo equipo con su pérfido ex jefe contra los rusos. Suena loco, pero es 24 en su máxima expresión
20.- La pareja del año: el nuevo Presidente Charles Logan y la Primera Dama Martha Logan, peleándose, "queriéndose", uno le dice loca, la otra le dice traidor. Muy bien llevados por todo el día, con sus conflcitos y demostrándonos que no todo es lo que pasa ante cámaras. Además, llevados por dos actorazos como Gregory Itzin y Jean Smart.
21.- Itzin es Dios: ¿Ya mencionamos lo grande que es Gregory Itzin? Porque su actuación ha sido, sin contar a las de Kiefer, la mejor en la historia de 24. Y nos trae a Charles Logan, un inseguro, prepotente, ambicioso, intranquilo, hipócrita y pérfido Presidente de los Estados Unidos. Luego de tener al íntegro y honesto David Palmer por 3 temporadas, Logan entra en la cuarta y ya nos dábamos cuenta de su nivel como mandatario. Pero su imagen de pusilánime Jefe de Estado se convirtió en una de ser curel, malvado, que es capaz de sacrificar a muchos, con la intención de asegurar (que casualidad cone stos tiempos) la "seguridad nacional". Charles Logan es el mejor villano de la historia de 24, y el 3 mejor personaje de la serie (lueog de Jack y Tony claro)
22.- El "standoff" final: Jack VS Logan, ese encuentro es LA escena de la 5 temporada. El encuentro final, marcado por un Logan lleno de miedo (la expresión de Itzin ya bien le valía el Emmy y todos los premios) y por un Jack lleno de ira e impotencia, que había luchado 23 horas y, como siempre, nuestro héroe seguía de pie, buscando la salida a esta nueva situación. Pero esta vez no se trataba de encontrar la bomba o atrapar al terrorista, esta vez se trataba del Presidente de los Estados Unidos. Y que encuentro actoral, Kiefer VS Itzin, mejor nivel interpretativo difícil de encotnrar en la pantalla chica. Sin balas o bombas, esta fue una de las escenas más explosivas de 24.
23.- El giro final: que gran "final twist", cuando todo parecía que saldría muy bien y veríamos por fin un día acabar a Jack sonriendo y con su amada, entran a escena los chinos y el maldito de Cheng Zhi (como te odiamos) para secuestrar a Jack y condenarlo a 18 meses de tortura en tierras asiáticas, hasta que el Día 6 empezara. Como diría un despistado: "I didn`t see that coming".
24.- Finalmente, que grande es Kiefer Sutherland. Un Emmy merecido a Él y a la temporada. Kiefer es un monstruo como Jack Bauer, pero esa temporada nos dio lo mejor de su talento. En el Día 5 vimos todas las caras de Jack. Sin 24 y sin Bauer, todos estaríamos muertos del aburrimiento.


...faltan 8 meses para el Día 7.

PD: se vendrá luego: "24 razones por las que el Día 6 fue el más flojito de todos".

sábado, 29 de marzo de 2008

Cuando la ley no basta

Es decir, siempre. Y es que la ley es una de esas cosas llena de buenas intenciones, pero que generalmente se muestra insuficiente para detener las acciones que van contra la tan mellada armonía social. ¿Quièn no ha tenido alguna vez alguna queja contra la policía? Pues bien, si quieren entender cómo una nueva forma de enfrentar el crimen puede resultar eficiente, The Shield es un show más que interesante. Llamado en español "El Escudo", esta serie cuenta las luchas constantes que mantiene una unidad especial de combate contra el crimen y que cuenta con carácter experimental. Situada en Los Ángeles y teniendo a una iglesia como centro de operaciones, este equipo mantiene una posición de detener cuanto drug dealer o gangster se les cruce. Es así que tienen un equipo que se encarga de combatir directamente a estos agentes negativos, y para lo cual se basan de las más "pintorescas" técnicas, siempre liderados por el rudo detective Vic Mackey (Michael Chiklis), quien pertenece a esta ola de personajes carismáticos pero que en verdad son unos verdaderos villanos (aquí también encontramos a Jack Bauer o Tony Soprano).

Siempre es bueno separar las series en planos. Yo lo hago generalmente en dos: la parte audiovisual (siempre la más importante) y la parte que transmite (no un mensaje de moralina, sino más bien esa coyuntura que trata y que nos hace pensar). The Shield es una serie innovadora en cuestión audiovisual. Grabada en 16mm, le da ese aspecto "gris" de realidad. Ese era uno de los objetivos originales del creador Shawn Ryan: darle un apsecto real, casi de de documental, a la serie. El tamaño pequeño de la cámara permite un manejo que le da gran movilidad a la escena y agilidad a la serie. Una cámara que de un momento a otro realiza un zoom o un enfoque exacto en determinado detalle de la escena, algo que lo convierte en un personaje más de la serie. Además cuenta con recreación muy real de tanto las situaciones policiales como del pandillaje de Los Ángeles. Aquí no hay policías bonachones o fervientes seguidores de la ética. Plagado por un ambiente racista y sexista, la unidad alcanza un nivel eficiente a pesar de las ambiciones secretas y luchas entre los miembros de sus equipos. Y cómo no Vic Mackey está por encime de todo a la hora de hablar de las "perlitas" de este equipo. Pero el tipo puede ser un corrupto, violento, inmoral, prepotente o malhumorado, pero nos cae bien. Y es que el buen Vic necesita de todas esas cualidades para combatir el crimen. No es que yo de una excusa más (como las que atañan a 24 también) de que el fin justifica los medios. Pero para Vic funciona así, y viendo los índices y excesos que alcanzan los diversos agentes de actividades ilegales, las tácticas de el Escudo no solo funcionan, sino que finalmente resultan las únicas rentables.

Esto es lo que nos transmite la serie, que los mecanismos utilizados para combatir el crimen tienen que necesariamnete ser de la misma "clase". Basura se combate con basura es la presente coyuntura y Vic Mackey la entiende muy bien, a pesar de la desaprobación de muchos de sus compañeros, incluso de sus amgios. Pero una desaprobación de la boca para afuera, porque todos saben (incluidos los siempre "correctos" Aceveda, Claudette y Dutch) que sin Mackey y su equipo, todavía estarían debatiendo si es legal arrestar a tal sujeto por esto, o si está permitido mantener a alguien en una celda por determinadas horas. Mackey combate el crimen, y la siempre pesada burocracia legal. En sí, es una de las series más polémicas de la actualidad y ya se va por su 7 y última temporada. Pero The Shield ha marcado hito por su innovador tratamiento visual y su valentía al mostrar un retrato tan deplorable como real del mundo policiaco. Vic Mackey es uno más de esos antihéroes modernos, pero uno de los más fuertes como personaje y como presencia. El líder del escudo absorbe todas nuestras dudas y conflictos morales que nos rodean en estos tiempos en los que no sabemos como combatir el crimen (si es que no nos entregamos a él). Nota aparte para Michael Chiklis, quien está soberbio como el rudo Vic, dándonos ese retrato de un hombre dispuesto a traer devuelta la justicia, así sea por los medios más nauseabundos que existan. Un hombre destruido por su lucha, separado de su familia y sin amigos, pero que no duda en traficar droga o matar testigos para logar lo que muchas veces el papeleo y el debido proceso no pueden: dejar que la ciudad respire, aunque sea por un minuto, de manera tranquila.