viernes, 18 de julio de 2008

The Dark Knight: una noche muy, muy oscura

Es difícil comentar de manera tranquila y sobre todo imparcial sobre el que para mí ha sido el film que he esperado con más expectativas. Pues no sólo teníamos a un Batman que "renació" en "Batman Begins" (2005) luego de que por ella pasara la nefasta mano de Joel Schumacher, sino sabemos que en el coche estaban dos personajes que con estas últimas entregas del Caballero de la Noche han confirmado toda su calidad: el director Christopher Nolan y el protagonista Christian Bale. Bueno, Nolan ya nos había demostrado su ingenio y habilidad a la hora de plasmar un buen relato en la pantalla grande y con resultados tan atrapantes como enigmáticos. Y muestra de ellos son sus 4 primeros films: "Following", "Memento", "Insomnia" y "The Prestige" (esta última realizada entre las dos entregas de Batman. Y Christian Bale, aquel niño que podemos presenciar en la película de Spielberg "El Imperio del Sol", ha crecido y retomado su carrera con papeles secundarios (como en "Shaft" donde hacía del engreído villano) hasta protagónicos (veamos su extrema transformación en "El Maquinista), pero es su transformación en el Batman de Nolan que lo ha devuelto al primer plano cinematográfico, no solo regalándonos un (anti)héroe muy completo, sino realzando sus bonos en el medio (para el próximo año se espera "Public Enemies", película de gangsters del también genial Michael Mann y donde será la contraparte de otro talentoso: Johnny Depp).

A todo ello, es inevitable mencionar de toda esta expectativa mediática generada por un evento realmente penoso: la temprana muerte de Heath Ledger, actor australiano que da vida al Joker. Este hecho producido en Enero de este año levantó las expectativas por el ver el film, es decir, que las ganas y el casi ya deber de ver esta cinta estaban por las nubes. Pues Indiana Jones decepcionó a muchos (dentro de los cuales no me incluyo), pero este "Dark Knight" creo que no lo ha hecho. Las críticas (y seguro también la taquilla) se han rendido a sus pies, un fenómeno por demás extraño debido a todo ese cansino torrente de Spidermans, xmens, hulks y demás. Los superhéroes, gracias a las demandas de la mayoría del público cinéfilo (claro, que solo puede "gozar" de taquillazos americanos debido a las "precisas" carteleras que nos ofrecen los distribuidores), han copado la pantalla grande. Y a priori, "The Dark Knight" es una película sobre un superhéroe (Batman) que combate el crimen y al malo malísimo (Joker). Pero esto es solo su premisa, porque Nolan y compañía nos dan un producto que se aprovecha de estos personajes populares y crean una historia digna del mejor film criminal o del más potente drama humano. Nolan respeta los elementos del cómic y de la cultura "Batman", pero parte de ahí para darnos en el celuloide 2 horas y media del más perverso, cruel y negro porvenir humano: el bien contra el mal y todos los desastres que genera esta confrontación.


El film atrapa de principio a fin. Abre con un escena brillantemente trabajada por la inteligencia de los hermanos Nolan. Un atraco perfecto es la escena perfecta para dar el puntapié inicial a esta cinta. Y nos marca una tendencia de las 2 horas y media de "Dark Knight": el Joker siempre, siempre está en control. Una mente maestra, un brillante sociópata está suelto y cada cosa que ocurre está ideada por su malvada inteligencia. Como lo menciona en una parte de la cinta, siempre tiene un "as bajo la manga". Y los gangsters de turno no tienen otra que acudir a él ante el plan de contingencia preparado por Batman, el comisionado Gordon y el fiscal Harvey Dent. Pero vemos como el Joker toma todos sus movimientos y atracos como una simple experiencia placentera. Y no nos centramos en que para él todo es un juego y para riéndose, no, sino que en todo momento, el Joker disfruta la destrucción y solo aspira a una cosa: más. Pues no hay nada mejor para el Joker que contar sus traumáticas experiencias de niño antes de desgarrarle la boca a cada una de sus víctimas. Es un sadomasoquista, un psicótico, un enfermo, y todo lo hace con la única intención de provocar caos y más caos, estableciendo un mundo (en sus propias palabras) "sin reglas" y en estado de "anarquía". Y por el otro lado está el héroe de turno, o mejor dicho, el antihéroe. Porque a diferencia del simpático Spiderman o el dorado Superman, Batman es un personaje tan negro y lúgubre como su traje. Y es que Batman es visto con desconfianza por muchos (y obviamente aborrecido por los malechores), mientras que su alter-ego, el multimillonario Bruce Wayne, es un playboy con la imagen de niño engreído y descuidado, a los que acuden los personajes de las altas esferas sólo por interés o por guardar la apariencia. Pero en sí, Bruce es visto de mala manera por la sociedad de ciudad Gótica, y el drama es que él mismo ha construido esa negativa imagen y carga con ella día tras día. Muy por el contrario está la tercera parte en cuestión, y el que es en sí no sólo el tercer protagonista del film, sino podemos decir que es sobre quien recae la mayor carga moral y dramática del mismo: el flamante fiscal de distrito, la "esperanza" de un mañana mejor, el "caballero blanco" de ciudad Gótica, el D.A. Harvey Dent. Pues es este personaje el que trata de poner a los malos en su sitio, siempre bajo su forma de combatir el crimen, no con máscaras como Batman, sino con un plan establecido, que no solo acabe con el mal, sino que saque a relucir todo el esplendor de la justicia, paso que de continuación a la pequeña pero todavía existente esperanza de un "amanecer" en ciudad Gótica. Dent expone sus triunfos y los comparte con el pueblo (como buen político), mientras que Batman siempre trabaja desde la oscuridad, bajo las sombras, entregando sin recibir nada a cambio. Y Dent sufre el mayor drama al cambiar totalmente de persona, de identidad, y pasar de ser el caballero en búsqueda de justicia a ser la representación pura de la venganza y el odio contra el sistema, una lección que le fue impartida por el anárquico Joker.

Es en este trío de personajes en los que se basa la película y todo el ventarrón de posiciones morales, conflictos éticos y principios destruidos junto con la esperanza del "mañana mejor". Batman, Joker y Dent-2 Caras son paradigmas de diferentes posturas que podemos encontrar hoy en día, desde el héroe resignado hasta el terrorista imparable, pasando por el idealista traicionado o el loco entregado a su labor. Podrán partir de un cómic, pero la maestría de Nolan está en haberlos transformados en personajes que generen una gran reflexión en nosotros, llenos de humanidad, derrota y perdición. Todo queda resumida en las escenas donde se encuentran estos tres personajes: veamos la escena donde un Joker entregado dispuesto a morir se pone la pistola en la cabeza mientras llena de ideas al desesperanzado fiscal Dent y, técnicamnete, da origen al malvado 2 Caras. Es casi un reflejo de un idealista extremo tomando un pedazo de alma desgarrada y moldeándola a su gusto, un pequeño guiño al terrorismo sin ninguna duda. O sino toquemos la que a mi gusto es la mejor escena del film, el interrogatorio de Batman al Joker, en el que este, una vez más, está con la sartén por el mango y controla no solo la situación, sino a nuestro mismo héroe, logrando finalmente que el encapuchado rompa sus propios límites y lo muela a golpes. El Joker le dice que no busca matarlo porque sino no tendría nada que hacer. Pues así es, son polos opuestos, pero que se necesitan. Y la vida y el drama humano está hecho de estos personajes, porque sin Joker, ¿a quién perseguiría Batman?, y sin Harvey Dent, ¿quién asumiría los honores que representa ser un héroe?, y sin Batman, ¿quién se embarraría las manos como debe de ser para acabar con el mal? Las puntas del tridente están bien marcadas, cada uno con sus conflictos, y nos demuestran lo bidimencionales que podemos ser los seres humanos, intentando hacer una cosa, pero resultando realizar otra. Batman, Dent y hasta el Joker (que termina por fracasar en la parte de los botes por ejemplo) son fieles ejemplos de lo que Nolan trata de transmitir con esta película: desesperanza, tristeza y una gran impotencia, todo esto envuelto en una gran máscara conocido, comúnmente, como hipocresía y desidia civil.


Claro que Nolan, con toda su maestría, nunca hubiera sido capaza de transmitir todas estas sensaciones sin el gran trabajo del elenco, y véanlo, un tremendo elenco. Christian Bale nos confirma su talento y nos crea esa interrogante entre determinar quien es el mejor Batman de la historia, si él o Michael Keaton (lo siento por los hinchas de George Clooney, pero el buen Giorgio estuvo perdido como el caballero de la noche). Es cierto que Bale no tiene tanto tiempo de pantalla como en "Batman Begins" por lo que podríamos considerarlo a nivel de un secundario. Es en sí toda la amalgama de personajes los que dan vida al fin, siendo la oscuridad la verdadera protagonista. Y está también Aaron Eckhart, quien nos deslumbró con su atractiva performance en la ingeniosa "Gracias por fumar". Pues ahora lo hace bien en la piel del idealista y joven fiscal de distrito, dándonos esas dosis exactas de heroismo cívico mezclado con ambición personal, porque antes de líder de la ciudad, Dent es ante todo un buen político. El personaje como 2 caras pudo haber dado para más, pero la película (y el Joker en sí) no podían dejar que hubiera otro villano de peso en la palestra. Pero el fiscal Dent que crean Nolan y Eckhart está muy bien.

Y está el Joker de Heath Ledger...

El finado actor australiano toma la posta de César Romero o el gran Jack Nicholson como el némesis de Batman: el Joker o Guasón. Al enterarme de la noticia que Ledger lo interpretaría, salió a relucir cierto grado de escepticismo, y creo que no fui el único. Y es que el australiano era conocido por esa mirada trsite y apariencia taciturna, tranquilo y entrañable en roles como el de Ennis del Mar en la notable "Brokeback Mountain". Pues bien, Ledger asumió el rol y sobre todo asumió la carga psicológica de interpretar a este Joker no como el payaso lunático y chiflado de Romero o de Nicholson, sino como un verdadero psycho, un demente con ansias de matar y hasta de morir por su causa, un verdadero terrorista de estos tiempos como lo han catalogado las críticas. Obviamente el diseño del personaje ayuda mucho: ese pelo verde desordenado, esas tenebrosas y gigantes sombras en los ojos, el formidable detalle de la sonrisa extendida que cubre las cicatrices en sus mejillas. Todo está genial en el diseño de este diabólico Joker, pero Ledger se funda en el traje y lo llena no solo de crueldad, sino de matices, tantos que en algún momento nos hace sentir cierta simpatía que en alguna ocasión genera risas entre los espectadores. veamos la espectacular escena en la que el Joker se presenta ante el grupo de mafiosos. Estos hablan de cómo salirse de la estrategia creada por Batman, Dent y Gordon, cuando entra este "payaso" con un caminar peculiar, gestos intranquilos, y que rápidamente toma el control de la situación con su accionar (y con el "truco del lápiz" claro está). Pero lo acusan de raro, de fenómeno, de freak, a lo que el responde que no lo es, que no es un fenómeno. Porque el Joker es un ser marcado, por cicatrices en su piel, y en su alma. Trata de proliferar el terror y el caos siempre con sus propias estrategias y su agenda, pero todo esto teniendo en el fondo un sentir triste y apesadumbrado.

Como Batman, el Joker trata de combatir sus demonios y los expresa, a más no poder, con una malvada desfachatez llena de muertos y explosiones, en los que sus cuchillos y risas al ver la sangre llenan su espacio, su corazón porqué no. El Joker se ríe mientras Batman técnicamnete lo tortura o mientras nuestro antihéroe lo ha derrotado finalmente y lo deja colgado del edificio. Y todo esto porque el Joker sabe de antemano que ya ganó, porque el caos ya está sembrado en ciudad Gótica. Veamos nomás como acaban los personajes: Batman convertido en un villano más, cargando las fechorías de sus rivales sobre sus hombros; Harvey Dent, muerto en vida, destrozado por la muerte de su amada, sin esperanzas él y por ende dejando sin esperanzas a ciudad Gótica; Gordon viendo como tiene que acusar injustamente a Batman para mantener la esperanza, y como con esto se pierde a un aliado importante, un amigo; o sino veamos a los personajes menores, ya que la resignación y la pena embargan tanto al mayordomo Alfred (al quemar la carta de Rachel y llevarse su confesión a la tumba) o de Lucius Fox (al renunciar y dejar para siempre su incondicional y secreto apoyo a Wayne/Batman). Todos, absolutamente todos terminan con ese horrible nudo en la garganta generada por la derrota y que solo tienen por delante un mañana aún más negro.


En estos tiempos de remakes y películas de balas o animalitos animados, que bueno es saber que podremos gozar del trabajo de gente joven y con un talento tremendo como el de Christopher Nolan. Y es que en este rincón reconocemos la magia de Steven Spielberg, pero creo que este ya encontró su match como story-teller: Nolan nos demuestra y ratifica que es un grande a la hroa de contar un cuento. Maestro de la distorsión narrativa y los twists (Following o Memento), de los dilemas éticos y callejones sin salida (Insomnia) o de los choques antagónicos, la competencia y ambición humana (The Prestige), el británico se perfila como uno de los grandes de la industria. Su talento y su visión para, y lo afirmamos una vez más, tomar una historia de cómic, un héroe como Batman y una base usada un millón de veces en el cine como lo es la lucha entre el bien y el mal, para darnos una fábula de 2 horas y media en la que vemos como las emociones humanas nos marcan el ritmo de vida y nos corroen, hasta volvernos en personajes, no importa si somos héroes o villanos, que nos movemos creyendo hacer algo, pero obteniendo resultados muy diversos. Es desesperanzador al máximo, triste y negativo, pero es su visión de esta era y razones no le faltan. Y es que si bien es cierto ciudad Gótica, Batman o el Joker son elementos de la más fantasiosa imaginación, pues lo que recrean es perfectamente ubicable en estos tiempos. Pues el Joker ganó, y esperemos que no lo haga en esta vida, aunque va por el camino. Debates de lado, una gran película, un clásico del cine de superheroes (la mejor sin lugar a dudas), pero también ya se ganó un lugar entre las grandes cintas de crimen, pero sobre todo, de aquellas cintas que nos dan una cachetada sobre lo podrido que puede llegar a ser en ocasiones el accionar humano.
PD: Y si le quieren dar el Oscar a Ledger por su Joker, sería lo más sabio que haya hecho la Academia en años. Y no sólo por el sentimentalismo, sino porque en realidad es un villano que representa tantas cosas, y todo gracias a la transformación total del australiano, irreconocible en la película. Sólo lo notamos en esta escena:


...QEPD maestro Heath.

Nota: 19/20

sábado, 3 de mayo de 2008

24 razones

Hace poco se transmitió (como esteno en el Perú) la 5 temporada de 24. Y para mi esta es la mejor de la serie, y en consecuencia, como yo la llamo (a lo Bret Hart), "lo mejor que hubo, lo mejor que hay, y lo mejor que habrá...en la TV claro". Entonces me puse a pensar en las 24 raoznes (haicendo honor al nombre del show) por las cuales la 5 temporada de 24 es sencillamente insuperable:

1.- Tiene la mejor "amenaza" que recae sobre la siempre en peligro Los Angeles: la idea de 20 latas de gas mortífero en toda la ciudad es espeluznante.
2.- Tenemos el mejor inicio de toda la serie: porque hay que tener "balls" para matar a dos perosnaje tan queridos como el Presidente David Palmer y Michelle Dessler en los primeros 15 minutos.
3.- Y luego del inicio, tenemos el subplot del aeropuerto: simplemente atrapante
4.- Jack Bauer es inmortal¡: A pesar de haber sido declarado muero la temporada anterior, Jack nos demuestra que nunca morirá.
5.- Chloe, Chloe, Chloe: esta es LA temporada de la siempre "dulce" Chloe O`Brian, un personaje que se ha convertido en la imagen femenina de 24 (que Kim Bauer se quede en su otro programa) y la favorita de muchos cada vez que suelta una de sus frases llenas de "ternura".
6.- Buchanan is the boss: el buen Bill, ya convertido en uno de los estandartes de la serie, asume el liderazgo (aunque entrecortado durante todo el día) de CTU. A veces nos hace dudar sobre quien es el mejor jefe de CTU...¿Tony? ¿Mason?...seguro nos erá Driscoll, o Nadia, Dios nos libre.
7.- Los "relegados" toman el poder: Esta temporada tenemos mucha más acción por parte de 2 de los personajes secundarios más queridos de 24: Mike Novick (maldito pelado traidor) y Aaron Pierce (que literalmente tuvo "acción" y hablo por todos los sentidos).
8.- Un hobbit como jefe de CTU: Sean Astin, recordado compañero de aventuras de Frodo en LOTR, llega como estrella invitada interpretando al prepotente Lyn McGill, y vale decir que si bien es cierto nos cae super pesado
9.- La temporada letal: esta entrega de 24 se cobró muchas vidas de personajes importantes la serie, a los ya mencionados Palmer y Michelle, tenemos la triste muerte del buen Edgar Styles, en la que debe ser el momento lagrimilla de la temporada, un reloj silencioso muy bien trabajado, pero hay una más...
10.- "She`s gone, Jack": Tony Almeida, que salió muy poco esta temporada (más Tony la hubiera hecho más grande), tiene en sus manos al hombre que asesinó a su esposa, pero su gran lado humano no le permite asesinar a sangre fría...y es él quien termina siendo asesinado. Antes de morir en los brazos de un Jack que parte en llanto, menciona la perdida de su amada. Claro, si hablamos de la "muerte" de Tony Almeida (vean el trailer de la 7 temporada).
11.- Peligro en múltiples lugares: nunca habíamos visto un mejor uso de exteriores en 24, esta vez cambiamos los desiertos o las bases secretas por centros coemrciales, hospitales o plantas de refinería, donde en verdad se siente el terror cotidiano que nos puede afectar en cualquier momento.
12.- Robocop es el bad guy: que bueno fue ver a Peter Weller, más conocido como Robocop, haicendo del ambiguo Cristopher Henderson, ex jefe y mentor de Jack, con su falsa idea de patriotismo y parte de toda la gran conspiración. Un malo muy bien realizado.
13.- ¿Y el ruso?: un malo más hermético, pero el gran arquetipo de malo muy bien llevado y que daba miedo. Vladimir Bierko fue un digno villano para la temporada.
14.- Los "accesorios" de Jack: como olvidar sus espectaculares lentes rojos, pero sobre todo su bolsa ya clásica, donde no paraba de tener mil y un objetos de inteligencia (y eso que ya no trabaja en CTU).
15.- Curtis en acción: que bueno es ver en toda su forma a un personaje cmo Curtis, el cual nunca fue tan desarrollado como Tony o Chloe, pero que con su presencia y actitud se convirtió en favoritos de muchos en su ya segunda temporada. Muchos ya lo extrañan, aunque su partida nos dio al menos El momento memorable de la irregular temporada 6.
16.- ¿Lost en 24?: Henry Ian Cusick, el notable actor PERUANO (nacido en trujillo, pero criado en diferentes partes del mundo), tiene un breve papel como Theo Stoller, un agente encubierto alemán. Con tan solo 2 capítulos, el recordado Desmond de Lost nos da dotes de su gran talento.
17.- "You are gonna tell me what I wanna know, is only a question of how much you want it to hurt": la mejor frase de 24, que guarda toda la escencia de Jack Bauer old school.
18.- CTU es atacada: que gran jugada por parte de los guionistas, aprovechando la amenaza latente de las latas de gas mortal. CTU había sido comprometida antes, incluso una bomba había estallado en la temporada 2, pero la idea de acabar con casi todo su personal con el gas te pone lo pelos de punta, por el miedo, y por la emoción, porque hasta el final no sabemos como Jack y los demás podrán salir de ahí con vida. La trampa y el suspenso en grados efervescentes.
19.- El submarino: totalmente agobiante y con gran dosis de suspenso, porque vamos, tenemos un submarino lleno d egas venenoso, a punto de lanzar misiles nucleares sobre la ciudad, y adentro a Jack Bauer haciendo equipo con su pérfido ex jefe contra los rusos. Suena loco, pero es 24 en su máxima expresión
20.- La pareja del año: el nuevo Presidente Charles Logan y la Primera Dama Martha Logan, peleándose, "queriéndose", uno le dice loca, la otra le dice traidor. Muy bien llevados por todo el día, con sus conflcitos y demostrándonos que no todo es lo que pasa ante cámaras. Además, llevados por dos actorazos como Gregory Itzin y Jean Smart.
21.- Itzin es Dios: ¿Ya mencionamos lo grande que es Gregory Itzin? Porque su actuación ha sido, sin contar a las de Kiefer, la mejor en la historia de 24. Y nos trae a Charles Logan, un inseguro, prepotente, ambicioso, intranquilo, hipócrita y pérfido Presidente de los Estados Unidos. Luego de tener al íntegro y honesto David Palmer por 3 temporadas, Logan entra en la cuarta y ya nos dábamos cuenta de su nivel como mandatario. Pero su imagen de pusilánime Jefe de Estado se convirtió en una de ser curel, malvado, que es capaz de sacrificar a muchos, con la intención de asegurar (que casualidad cone stos tiempos) la "seguridad nacional". Charles Logan es el mejor villano de la historia de 24, y el 3 mejor personaje de la serie (lueog de Jack y Tony claro)
22.- El "standoff" final: Jack VS Logan, ese encuentro es LA escena de la 5 temporada. El encuentro final, marcado por un Logan lleno de miedo (la expresión de Itzin ya bien le valía el Emmy y todos los premios) y por un Jack lleno de ira e impotencia, que había luchado 23 horas y, como siempre, nuestro héroe seguía de pie, buscando la salida a esta nueva situación. Pero esta vez no se trataba de encontrar la bomba o atrapar al terrorista, esta vez se trataba del Presidente de los Estados Unidos. Y que encuentro actoral, Kiefer VS Itzin, mejor nivel interpretativo difícil de encotnrar en la pantalla chica. Sin balas o bombas, esta fue una de las escenas más explosivas de 24.
23.- El giro final: que gran "final twist", cuando todo parecía que saldría muy bien y veríamos por fin un día acabar a Jack sonriendo y con su amada, entran a escena los chinos y el maldito de Cheng Zhi (como te odiamos) para secuestrar a Jack y condenarlo a 18 meses de tortura en tierras asiáticas, hasta que el Día 6 empezara. Como diría un despistado: "I didn`t see that coming".
24.- Finalmente, que grande es Kiefer Sutherland. Un Emmy merecido a Él y a la temporada. Kiefer es un monstruo como Jack Bauer, pero esa temporada nos dio lo mejor de su talento. En el Día 5 vimos todas las caras de Jack. Sin 24 y sin Bauer, todos estaríamos muertos del aburrimiento.


...faltan 8 meses para el Día 7.

PD: se vendrá luego: "24 razones por las que el Día 6 fue el más flojito de todos".

sábado, 29 de marzo de 2008

Cuando la ley no basta

Es decir, siempre. Y es que la ley es una de esas cosas llena de buenas intenciones, pero que generalmente se muestra insuficiente para detener las acciones que van contra la tan mellada armonía social. ¿Quièn no ha tenido alguna vez alguna queja contra la policía? Pues bien, si quieren entender cómo una nueva forma de enfrentar el crimen puede resultar eficiente, The Shield es un show más que interesante. Llamado en español "El Escudo", esta serie cuenta las luchas constantes que mantiene una unidad especial de combate contra el crimen y que cuenta con carácter experimental. Situada en Los Ángeles y teniendo a una iglesia como centro de operaciones, este equipo mantiene una posición de detener cuanto drug dealer o gangster se les cruce. Es así que tienen un equipo que se encarga de combatir directamente a estos agentes negativos, y para lo cual se basan de las más "pintorescas" técnicas, siempre liderados por el rudo detective Vic Mackey (Michael Chiklis), quien pertenece a esta ola de personajes carismáticos pero que en verdad son unos verdaderos villanos (aquí también encontramos a Jack Bauer o Tony Soprano).

Siempre es bueno separar las series en planos. Yo lo hago generalmente en dos: la parte audiovisual (siempre la más importante) y la parte que transmite (no un mensaje de moralina, sino más bien esa coyuntura que trata y que nos hace pensar). The Shield es una serie innovadora en cuestión audiovisual. Grabada en 16mm, le da ese aspecto "gris" de realidad. Ese era uno de los objetivos originales del creador Shawn Ryan: darle un apsecto real, casi de de documental, a la serie. El tamaño pequeño de la cámara permite un manejo que le da gran movilidad a la escena y agilidad a la serie. Una cámara que de un momento a otro realiza un zoom o un enfoque exacto en determinado detalle de la escena, algo que lo convierte en un personaje más de la serie. Además cuenta con recreación muy real de tanto las situaciones policiales como del pandillaje de Los Ángeles. Aquí no hay policías bonachones o fervientes seguidores de la ética. Plagado por un ambiente racista y sexista, la unidad alcanza un nivel eficiente a pesar de las ambiciones secretas y luchas entre los miembros de sus equipos. Y cómo no Vic Mackey está por encime de todo a la hora de hablar de las "perlitas" de este equipo. Pero el tipo puede ser un corrupto, violento, inmoral, prepotente o malhumorado, pero nos cae bien. Y es que el buen Vic necesita de todas esas cualidades para combatir el crimen. No es que yo de una excusa más (como las que atañan a 24 también) de que el fin justifica los medios. Pero para Vic funciona así, y viendo los índices y excesos que alcanzan los diversos agentes de actividades ilegales, las tácticas de el Escudo no solo funcionan, sino que finalmente resultan las únicas rentables.

Esto es lo que nos transmite la serie, que los mecanismos utilizados para combatir el crimen tienen que necesariamnete ser de la misma "clase". Basura se combate con basura es la presente coyuntura y Vic Mackey la entiende muy bien, a pesar de la desaprobación de muchos de sus compañeros, incluso de sus amgios. Pero una desaprobación de la boca para afuera, porque todos saben (incluidos los siempre "correctos" Aceveda, Claudette y Dutch) que sin Mackey y su equipo, todavía estarían debatiendo si es legal arrestar a tal sujeto por esto, o si está permitido mantener a alguien en una celda por determinadas horas. Mackey combate el crimen, y la siempre pesada burocracia legal. En sí, es una de las series más polémicas de la actualidad y ya se va por su 7 y última temporada. Pero The Shield ha marcado hito por su innovador tratamiento visual y su valentía al mostrar un retrato tan deplorable como real del mundo policiaco. Vic Mackey es uno más de esos antihéroes modernos, pero uno de los más fuertes como personaje y como presencia. El líder del escudo absorbe todas nuestras dudas y conflictos morales que nos rodean en estos tiempos en los que no sabemos como combatir el crimen (si es que no nos entregamos a él). Nota aparte para Michael Chiklis, quien está soberbio como el rudo Vic, dándonos ese retrato de un hombre dispuesto a traer devuelta la justicia, así sea por los medios más nauseabundos que existan. Un hombre destruido por su lucha, separado de su familia y sin amigos, pero que no duda en traficar droga o matar testigos para logar lo que muchas veces el papeleo y el debido proceso no pueden: dejar que la ciudad respire, aunque sea por un minuto, de manera tranquila.



domingo, 2 de marzo de 2008

Daniel y toda la sangre: el monstruo que no podía ser humano

El camino hacia el Oscar 2008 ha concluido, y "No Country For Old Men", aclamado film de los hermanos Coen, se ha coronado como la mejor cinta del 2007. Y consideré que el premio fue justo, a pesar de que fueron otras películas las que me entusiasmaron (Michael Clayton) o las que me parecieron unas obras maestras (Atonement). Pero esto se debe a que no había visto a la que es LA obra maestra, el film cautivador, poderoso, rotundo, emblemático y cuya fuerza empalma con esa belleza artística que logra llegar a lo más profundo de nosotros: esa es "There will be blood", o "Petróleo Sangriento" o "Pozos de ambición" (otra vez con los "correctos" títulos traducidos). Estamos simplemente ante la mejor película del año, y ante la mejor cinta americana de los últimos tiempos.

La historia narra la lucha constante de Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) por salir adelante. Como un humlide minero, va contra la corriente por surgir en un mundo en el que está aparentemente solo: sin hijos, sin mujer y con una familia distanciada. Es así que Daniel encuentra por casualidad ese elemento que marcará toda la película: el petróleo. Todo lo que acarrea este material se vive hasta nuestros días, en el que el progreso y la riqueza se conjugan con la avaricia y las envidias. De esta maneta, Daniel, en la compañía de su (hasta entonces) fiel hijo (y compañero) H.W. busca tierras donde el petróleo aflore y lo convierta en lo que el siempre ha soñado: un hombre de progreso, duro y áspero, pero que sale adelante por sobre su ´precaria situación inicial. Lo que vemos entonces es la historia del progreso de un hombre, que ejemplificará a su vez el desarrollo de una nación. Es así que este film de largo aliento nos entrega en primer plano todo lo que aocntece en la vida de Plainview, sus caídas y aciertos, aunque ambas marcadas por una cosa: la sangre. Y es que aquí radica tambíen el título de la cinta (que está basada en una novela titulada Oil¡), en la que decida lo que decida, triunfe o llore, lo que produzca Daniel y su tan ansiado petróleo, traerá cosas positivas y negativas, peor serán estas las que finalmente marquen el rumbo de su existir. Porque si bien podemos apreciar a Daniel como un monstruo sin corazón, es en el fondo uns er humano, que decide dar esa impresión de impenetrable y poderoso para no ser condicionado por los siempre traicioneros avatares humanos de la vida. Lo que hace cruel y desalmado a Daniel es su miedo a sentirse humano. Y es que todo progreso va con sus cotnras, en este caso, el desarrollo material (beneficio económico) conlleva el deterioro emocional (derrotas en el campo social y familiar). Y esto lo podemos ver en todos los aspectos de Daniel: en su gastada relación con su hijo a partir del accidente, en su disputa contra el predicador (Paul Dano) en cualquier actividad pública que se presente, en su deseo de ser el "nuevo jefe" de este pueblito subdesarrollado, y por ende ser el "salvador", el que traiga los trenes y el pan, el que traiga el progreso. El retrato de Daniel no es otro que el de aquel personaje con ambición pura, esa de querer abarcar todo, y que termina dándose cuenta que el todo es imposible de alcanzar, en las películas, y en la vida misma. Daniel termina siendo un perdedor, luchador es cierto, pero que cae (y no puede salir) de aquel pozo más negro que su petróleo que es la infelicidad y, sobretodo, la insatisfacción. Daniel sabe que es un monstruo, y lo peor es que sabe que tiene que seguir siendo de esa manera, porque sino todo lo que habrá lograod se irá al tacho.

Está claro que casi toda la película se centra en Daniel Plainview, y como tenía que ser, este es retratado por un actor con la fuerza necesaria para cargarse con las casi 3 horas de film. Y el responsable es Daniel Day-Lewis, quien nos da una actuación formidable. Él es Daniel Plaiview, desde la voz hasta la mirada triste, desde la violencia con la que abofetea al predicador hasta la disfrazada tristeza con la que recibe (y despide) a su hijo. El Oscar para Day-Lewis es justísimo, a pesar de que muchos no les gustó su sobreactuación. Es cierto, Daniel Day-Lewis sobreactúa, pero esa es la escencia de estos personajes. Grandes hombres siempre vienen con grandes defectos. Plainview es un luchador, un perro ambicioso, que busca más y más sin importar que se deterioren al mismo tiempo sus relaciones afectivas o su imagen. Y así es como tienen que ser representados, porque así son. Estos megalómanos son la representación pura del personalismo, el egocentrismo y la lucha por traslucir ante una población opaca. Ellos saben que pueden hacerlo, saben que tienen las condiciones para lograr sus metas, y saben que con eso son los más grandes. La actuación de Day-Lewis es exagerada porque representa a un personaje exagerado. Y lo hace con todo, la fuerza del film es dada por el motor Day-Lewis. Esto lo podemos ver en la escena final, una tremenda escena que cierra el confrontamiento entre Plainview y el predicador, teniendo como fondo un salón de bolos (contraste con todo el desierto qeu había servido de escenario a lo largo del film) y frases como: "Me tomaré tu milshake". Algo que pudo terminar siendo ridículo temrina siendo una de las escenas más significativas (y seguramente históricas) del cine norteamericano de principios del siglo 21. La ridiculez y el histrionismo son las banderas por excelencia para representar a estos personajes que se ahogan en sus exacerbados personalismos e impulsivos deseos.

Y el gran artífice de toda esta genialidad es el director Paul Thomas Anderson. Logra darle un toque de todo al film: grandeza, tristeza, melancolía, insatisfacción, delirio, locura, ira, poder, codicia, frustración, traición, dolor y un perenne sentir de fatalidad. PTA logra darle personalidad a este film, juntando su talento y su mano sensible y artística con los otros recursos técnicos: espectacular fotografía (ganadora del Oscar), una banda sonora desconcertante como el film mismo, y una ambientación adecuada. Todo se combina en la antológica escena del accidente que traerá consecuencias sobre el el hijo de Plainview. Es ahí donde la tensión se mezcla con la locura, y el fuego de las explosiones nos dan en el alma al ver como el rostro de Plainview, manchado por el petróleo, es cada vez más monstruoso. PTA logra transmitirnos las emociones y las sensaciones del film y de los personajes, y a pesar de su duración, nunca nos despegamos de las vivencias de todas estas personas que, como reza un dicho y una canción, son solo soldados del destino, piezas de esta gran mapa mundo. Y Plainview solo es la más grande de todas, pero pieza al fin. La lucha por sobresalir (y sorbevivir) en este mundo salvaje lo hace como es. En sí, no solo se levanta una crítica a loo inicios de la formación de la sociedad americana, sino a la coyuntura mundial actual a su vez.

PTA y Day-Lewis son los pilares del film, aunque acompañados de aspectos técnicos notables y actuaciones secundarias correctas, pero es necesario rescatar a Paul Dano, el joven de Little Miss Sunshine nos deleita nuevamente con una actuación sorprendente, como el cínico y falso predicador Sunday, siendo sutil cuando hay que serlo, y sobreactuado (como el personaje de Day-Lewis) cuando hay que serlo, al fin y al cabo, como Plainview, es otro loco poderoso qeu cree tener la sartén por el mango. Si no tenía opciones de ganar (Bardem era la ficha asegurada), una nominación no estaba de más. "There will be blood" es un clásico instantáneo, una gran película que quedará marcada en todos las que la hemos visto por lo que transmite, por lo que nos provoca, en el sentir y en el pensar, pero sobre todo, por mostrarnos en la exageración, la locura y el delirio todos los hábitos (y males) de nuestra alicaída sociedad.

Puntuación: 19/20

domingo, 24 de febrero de 2008

Mis favoritos

Y acá la clásica predicción de los ganadores del Oscar para esta noche. Veamos en cuantos acertamos:

Mejor película: Atonement
Mejor Director: Joel y Ethan Coen
Mejor actor: Daniel Day-Lewis
Mejor actriz: Julie Christie
Mejor actor de reparto: Javier Bardem
Mejor actriz de reparto: Saoirse Ronan
Mejor guión original: Michael Clayton
Mejor guión adaptado: Atonement
Mejor película animada: Ratatouille

Solo queda esperar hasta esta noche para saber los que salga triunfadores de la no siempre justa (sino que lo digan Hitchcock o Kubrick) pero innegablemente glamorosa ceremonia de los Oscars.

viernes, 15 de febrero de 2008

El camino al Oscar 2008: Atonement

"Atonement", o Expiación: deseo y pecado (cuando no los "deliciosos" agregados a los títulos originales) es la que podríamos llamar "potencial sorpresa" en la entrega de los Oscars este domingo 24. Las ampliamente favoritas son "No Country for old men" y "There will be blood", mientras que "Juno" o "Michael Clayton" son de esos films que siempre completan la lista y que con su mera nominación ya han tocado el cielo. Pero Atonement es la que podría dar el batacazo, y es que de las 5 cintas nominadas es la que toca el tema que la Academia encuentra más atractivo: los avatares de un amor que parece imposible en medio de las penas y destrozos que conllevan las guerras. Sino recordemos películas premiadas como la ya clásica "El Paciente Inglés" o porqué no otro amor imposible épico, no en medio de una guerra, pero sí con una catástrofe de la vida real como contexto, en "Titanic". Y si la Academia tiende a preferir estas historias, nosotros los expectadores no podemos quedarnos atrás a la hora de seguir, reir, sufrir y hasta interiorizar todo lo que acarrea la concepción, consumación y posible frustración que el "buen amor" (léase amor que valga la pena vivir) provoca tanto en los amantes como en nosotros los empedernidos voyeurs.

Atonement narra a primera vista la difícil relación entre la acomodada joven Cecilia (Keira Knightley) y Robbie (James McAvoy), el hijo de la ama de llaves de la casa que de alguna manera ha sido acogido en el seno de la familia para la cual trabaja. las siempre presentes distancias sociales y prejuicios son las trabas para este amor juvenil en el que la pasión triunfa finalmente sobre la represión. Pero el film nos otorga otra perspectiva, una tercera persona que no llega a ser lo suficientemente presente (o adulta) para hacer de esta relacion un triángulo. Y es que esta tercera persona es la pequeña Briony (interpretada de niña por Saoirse Ronan). Esta es una niña prodigio, que a la edad de trece años ya ha escrito una obra de teatro y tiene una percepción de las cosas algo más madura que los demás niños de su edad. Pero como toda niña, tiene "debilidades", y esta es esa admiración-ilusión (crush en otras palabras) por el joven Robbie. A su corta edad, la pequeña Briony ya sabe lo que es la obsesión...y también lo que es la decepción. Y es que al ver a Cecilia y Robbie en una pelea llena de coqueteos al costado de esa pileta que "desnuda" el deseo que los envuelve, la niña se percata de la realidad, que sus sentimientos pesan igual que una pluma, y la no correspondencia de su amor es una realidad tan dura como el sonar de las teclas de su máquina de escribir. A ritmo de ellas, Briony corre, escapa, porque sabe que los sueños de niña raramente se cumplen. Es así que ella, en su faceta más dura, aprovecha la coyuntura y logra que el joven Robbie sea apresado bajo cargos de violación. De esta forma, la niña a distanciado a la pareja, y ese "logro" se convertirá en su culpa desde ese momento.

Es así que la película no solo nos narra las penas, los reencuentros y calvarios de la pareja a través d ela Segunda Guerra Mundial, sino que se enfoca en la posición de la ya crecida Briony (interpretada ahora por Romola Garai), quien años después sigue cargando la culpa de esa acusación falsa que lanzó cotra Robbie para así impedir el juvenil amor que tenñia con su hermana Cecilia. Los celos de una Briony niña se convirtieron en mentira, en delito, y ahora es culpa en la Briony adulta, ahroa es su cargo de conciencia, su pecado que marcará un tiempo de expiación sin fin. Y todo este peso moral se ve reflejado en el rostro de Briony, que a fin de cuentas, termina siendo la protagonista de esta historia. Y es que se nos muestra finalmente a una Briony entrada en años (Vanessa Redgrave), que en vísperas de su muerte publica lo que será su última novela, que lleva el título de la pélicula. Ella nos indica que se trata de una novela autobiográfica, en la que no ha cambiado ningún detalle, ni siquiera los nombres, pero cuyo final si fue modificado, con la intención de darles a los trágicos amantes lo que no se les dio (o les quitó la niña Briony) en la vida real: felicidad.

Debo decir que "Atonement" es de las pélículas más hermosas y sensibles que he visto últimamente. En gran parte a la habilidad de su director Joe Wright quien nos da una narracíón intrépida, que a pesar del tema o el contexto no se hace lenta, sino más bien atrapante y con ribetes de originalidad. Lo de los mismos momentos con diferentes perspectivas nos permite profundizar en el tema de esta película. Y es que el amor puede ser cosa de dos, pero todos los demñas tenemos perspectivas de este tema. Así, lo que pudo ser un lazo irrompible para Cecilia y Robbie, se convierte en una pesadilla marcada por la mentira debido a los sueños rotos y celos incontenibles de la niña Briony, quien al ser relegada por los amantes, usó las situaciones para convertir un amor de ensueño en una pesadilla con dimensiones bélicas. Wright nos muestra con pulso, estilo y personalidad las desventuras de Robbie en eld esarrollo de la guerra. Para destacar esa espléndida toma contínua que nos muestra a Robbie y sus compañeros viendo los resutlados del enfrentamiento y el posterior embarque en la playa de Dunkerque. En esa simple toma sin edición, se nos muestra la totalidad de la guerra, sus resutlados y consecuencias, que vand esde la total destrucción hasta la falta de esperanzas, pasando por el desgarramiento humano y la feliz locura aumentada por los litros de licor. Muy lejos de ello, el joven Robbie, con un beso cinematográficod e fondo, añora regresar con su amada Cecilia. La maestría de Wright está en mostrarnos una cara de "Atonement" en estas secuencias, que finalizan con la trsiteza del joven protagonista en la pequeña salita de cine. Es de resaltar entonces la sorpresiva y sobreslaiente performance de James McCavoy como en un principio encantador Robbie, para terminar como un soldado sin esperanzas, enfermo de amor. Mccavoy demuestra que no oslo tiene lo necesario para ser un galancito inglés más, sino que tiene la fuerza y el porte para darle vida a este héroe marcaod por el desamor y la tragedia. Es así que creo que hubo una gran omisión a la hora de no concederle alguna nominación a este prometedor actor. Claro que si de omisiones hablamos, la principal es la de Joe Wright como mejor director. Totalmente inexplicable.

Pero la que se roba la película por sobre los amantes protagonistas o la espectacularidad de la guerra, es Briony, uno de los personajes más desconcertantes e interesantes que he visto en el cine. A la ya descrita carga que tiene en su cabeza, esa culpa que la consume y no la deja respirar o sonreir, y que finalmente la lleva a elegir un trabajo (de enfermera en plena guerra) que la mantenga ocupada para así no pensar en toda la desdicha que causó. En gran parte, el dolor de este personaje y el interé que nos causa se lo debe a las actrices que la interpretan a lo largo del film. Con toda la experiencia de su magnífica carrera, la veterana Vanessa Redgrave nos da en 5 minutos de aparición una lección de como actuar como una vieja enferma terminal con dignidad y desprecio hacia lo que hizo al mismo tiempo. Esa expresión y la voz narrando el porqué del final de su libro son impagables. Muy bien también Romola Garai como la joven Briony, con esa mirada impenetrable y que, muy consiente de lo que hizo, parece que no estuviera en este mundo, y que en realidad pasaba todo el tiempo en su cabeza, tratandod e liberarse de la culpa de sus pecados. Finalemente, prefiere escapar a través de sus escritos en lugar de encarar la realidad del dolor causado en la pareja. Pero la joya de este film, la sorpresa total es la niña Saorse Ronan, y si bien es cierto que en el post anterior me quedé rendido a los pies de Tilda Swinton por su actuación en "Michael Clayton", creo que la niña Saorse es la grata revelación del año y la de mejor actuacón en su rubro (sin ver todavía a las grandes favoritas Cate Blanchet y Amy Ryan). La niña nos da una actuación poderosa, conmovedora, y en la que entendemos las decisiones de esta niña, que por más llenas de caprichos y hasta de mala intención estén, podemos entenderla y de alguan manera compadecerla. Que alegría cuando una infante de estas ligas aparece (no a lo Dakota Fanning, la niñita insufrible de la Guerra de los Mundos, sino a lo Abigail Breslin y su encantadora Little Miss Sunshine). Ese "Yo lo vi" de la pequeña Briony es lo que marca a "Atonement", una decisión que se conveirte en culpa, que se convierte en remordimiento y sacrificio (que hubiera sido un subtítulo más acorde que deseo y pecado...por dios).

Estamos ante una gran película, que si la Academia regresa a sus andanzas y ve su tema, la premiaría sin dudas. Gran diseño de producción, fotografías, vestuarios, y sobre todo una múscia perfecta (inolvidables y profundos acompañamientos con las teclas de la máquina de escribir) son las pequeñas gemas que junto a la notable dirección de Wright, las grandes actuaciones de McCavoy, Knightley, Garai y Redgrave, pero sobre todo de la niña Ronan, conforman una joya cinematográfica, sensibles como ninguan otra película de estos tiempos, que en lugar de rellenarnos con los ya cansinos efectos especiales o regresos de héroes ochentero que bordean los 60, nos devuelven lo que parecía perdido en el cine: fibra sensible, no fresa, sino de las raíces mismas de la vida, de la escencia de este motor que hace que nos movamos y vivamos, esta película que nos devuelve las ganas de obtener ( y porqué no perderlo para ganarlo de nuevo con más esplendor) eso que marcaba a Cecilia y Robbie: el amor.

Puntuación 19/20

jueves, 7 de febrero de 2008

El camino al Oscar 2008: Michael Clayton

La película más criticada de esta edición 80 de los Academy Awards. "Michael Clayton" ha sido acusada de sobrevalorada, políticamente correcta hasta la saciedad, o de basar todo su éxito en la persona de George Clooney. Pero este film tiene muchos acietos para ser atacada de esta forma, y su lugar entre las "5 grandes" está bien ganado. "Michael Clayton" narra la historia de su homónimo protagonista (Clooney) el cual es el responsable de solucionar todos esos problemillas que incomodan al estudio de abogados en donde trabaja. Puede ser un buen litigante, un competente abogado, pero es el MEJOR en lo que hace: un conserje, como él mismo se describe, que soluciona todos los messy problems. A lo largod e la película vemos como Clayton lucha contra todos y todo por descubir la verdad que se esconde tras el extraño comportamiento de su hasta entonces correcto compañero (Tom Wikilson) en medio de una disputa jurídica en la que se ve envuelta una compañía (de las grandes) que como siempre da un bonito discruso pero de lo que se encarga en realidad es de matar el medio ambiente (tema tan de moda para algunos hoy en día).

La película está bien narrada, manteniedo ese (al menos para mí) delicioso suspenso que nos pueden otorgar estos films de problemas judiciales e intriga cuando son explotados de la manera correcta. Se me viene inmediatamente el ejemplo del magnífico film de Michael Mann "El Informante" (The Insider) el cual derrocha gran cantidad de suspenso al enfocar desde las amenazas al protagonista hasta la toma de sus decisiones. Michael Clayton es una película que cumple la misión principal de toda cinta: mantiene su interés a lo largo de su duración. Y se lo debe en gran parte a la muy buena performance de George Clooney. No sabemos que fue más criticado, si la nominación de la película o la nominación de Clooney como Mejor Actor. No será el mejor interprete de la historia o de su generación, es más, como director demuestra más cualidades que como actor, pero el personaje que construye se carga la película y no desentona. Clooney tiene momentos para actuar como Clooney, pero trata de salirse de esa persona (cosa que lo ha marcado a lo largo de su carrera) para decirnos que lo que estamos viendo en pantalla es la historia de Michael Clayton, un hombre cuarentón con problemas familaires y que no duerme y come por casi 48 horas con la única misión de salvar el honor de su amigo y sacar a relucir la verdad. Clayton es un antihéroe, porque si bien es cierto que se pone como el baluarte de la lucha de la verdad contra las tapaderas llenas de mentiras y encubrimientos de las grandes emrpesas, no pasa de ser un padre deficiente, ludópata y que aprovecha muy bien sus cualidades para arrastrarse (como toda serpiente) y bajar al submundo donde siempre sabe que golpe acertar para lograr sus objetivos. Pero Clayton está marcado por la frustración, por el siempre salir airoso pero nunca con recompenza (o por derrochar o malgastar la poca que obtiene), por lo que la situación con su compañera y la gran empresa es una ventana abierta hacia la reivindicación, el poder comprobarnos (y comprobarse a sí mismo) que siempre hay una oportunidad para seguir haciendo lo que haces pero con otros objetivos, unos un poco más admirables. Clooney y su Clayton nos transmiten simpàtía, nos podemos identificar con él, y todo gracias a su limpia performance, alejada (aunque nunca totalmente desapegada...eso es imposible en el buen George) del Clooney persona.

Los secundarios también destacan. Wikilson cumple una gran actuación como el desestabilizado Arthur, pero veo casi imposible que le pueda arrebatar el Oscar a un monumental Javier Bardem en "No Country for old men". Sydney Pollack correcto como siempre, pero es Tidla Swinton la que me cautivó por completo. Como esa fría, metódica y presionada mujer emprendedora de las grandes corporativas, Swinton nos da en su frialdad una gran perfromance como la cara gélida de las empresas. La presión y la duda corre por la mente de su personaje, pero a la hora de las decisiones, siempre tiene una determinación que desconoce los más netos instintos humanos. Una actuación perfecta, y creo que sus bonos como mejor actriz de reparto pueden subir. Gran música, guión por supuesto, y buena labor de Tony Gilroy, quien demuetsra tener nivel tanto para escribir guiones como para situarse detrás de cámaras.

Tal vez mi única queja contra la película sería la innecesaria explicación de la escena de la bomba en el carro, porque no solo juega mal con un suspenso falso, sino que deja como unos incompetentes totales a los matones de la empresa (y eos que ni siquiera menciono a los caballos milagrosos). Pero "Michael Clayton" es una cinta con nivel, bien estructurada, que nos deja pensando, pero sin darnos sermones o dilemas a la fuerza, sino basando su fuerza tanto narrativa como reflexiva en el guión, las buenas actuaciones, y la acertada dirección, las 3 torres que hacen un buen film. Nada más ofrece Michael Clayton, no se compromete, y eso es suficiente. Entretenimiento, calidad, y reflexión, tres cosas que nos da y con esas, siempre, somos felices tras salir del cine.

Puntuación: 18/20