martes, 29 de enero de 2013

Rumbo al Oscar 2013: Life of Pi


Life of Pi (La vida de Pi) era la película imposible de filmar. Considerando que dos tercios de su metraje transcurren en medio del mar, con una barca que alberga a un joven y un par de animales interactuando, esta cinta pasó por más de un director que prefirió no arriesgar su carrera con tamaño proyecto. varios cineastas pasaron hasta que llegó Ang Lee, el director taiwanés que con su clase y maestría ha cumplido el reto y con creces.

Al principio, la película nos transmite todo este buenrollismo intercultural que si bien es interesante en un primer momento, luego nos choca por lo forzado que parece ser ese “mira, mira lo interesante y bien que se puede vivir en la India”. Algo así como lo que nos cansó en “Slumdog Millionare” hace ya un par de años. Afortunadamente, la familia de Pi se embarca en alta mar con todos sus animales del zoológico y ahí es donde comienza la real aventura. Hay una tormenta, un naufragio, y finalmente Pi acaba en una lancha con una cebra, una hiena, un orangután y un tigre llamado Richard Parker.

 

La sapiencia de Ang Lee para grabar todo lo que ocurre en esa barca por casi una hora y media, incluida una pequeña excursión a una isla mágica, es apabullante. La técnica de este tío para grabar, para poner la cámara, para sorprendernos, crear suspenso y hacer que el espectador se asuste a pesar de que su escenario, quitando el mar de fondo, es una barquita salvavidas. Ang Lee se marca el trabajo de dirección de la temporada porque con dos cojones tomó el proyecto imposible y lo ha transformado en una película de mil capas: es una película de aventuras (al fin y al cabo, se ha traducido en Latinoamérica con el título de “Una aventura extraordinaria”), pero también es una película reflexiva, abiertamente religiosa. Dios y la fe están constantemente mencionados en toda la película, y al final queda la sensación que el buen Ang Lee no solo ha querido transmitir una historia de supervivencia física, sino también de supervivencia espiritual, y como Dios, sea Alá, Yavé o qué sé yo, siempre está ahí brindándote una oportunidad.

En ese sentido, Lee logra la conjunción perfecta entre técnica cinematográfica y mensaje con profundidad para darnos una película entretenida, conmovedora y mucho más religiosa que algunos pastiches que programan en semana santa. Pero además estamos ante una película mágica, y esa es la segunda parte de la intención de Lee con la cinta: transmitir la magia que rodea a la vida humana. Afrontémoslo, el hecho que en una barca sobreviva por casi un año un joven junto con un tigre, sin morir por inanición o por simplemente ser devorado por el tigre, es casi increíble. Y justamente esta reflexión la recoge Lee en las últimas escenas de la película, con ese final que nos hace reflexionar sobre qué es creíble y qué es en lo que queremos creer los seres humanos. 

 

A nivel técnico la película es simplemente espectacular. Una fotografía notable, que demuestra las mil y una formas hermosas de grabar el intimidante mar. La dirección de arte es sobrecogedora, al crear esa aura mágica casi divina de la cinta. Y una música precisa que nos brinda ese misticismo necesario para hablar de una película con tintes fantásticos. La actuación del joven Suraj Sharma es conmovedora porque logra transmitirnos toda la desolación y frustración de un niño que se vuelve hombre día a día en medio del amor y junto a un felino de temer. Pues mejor que muchos Jesuscristos inertes que también vemos en Semana Santa.

Una hora y media de la película transcurre en una barca y nunca nos aburrimos. El gran guión de David Magee y la astucia de Ang Lee se mezclan en un dueto inmejorable para darnos cine del bueno. La valentía de ambas personas radica también en confiarles bastante metraje a los animales. La aparición de los animales en esta cinta es preciosa. Cómo están filmados, ya sea quietos o en movimiento. Nunca hemos visto close ups de animales tan certeros, transmitiéndonos la sensación que en verdad los animales tienen alma. La interacción de los mismos, cuando todos se encuentran en la barca luego de la tormenta, es maravillosa y de una profundidad mayor que se acrecienta con la historia “realista” que cuenta Pi. La pelea del orangután y la hiena, la llegada a la isla de las suricatas y todos los movimientos de Richard Parker exudan tanta belleza que crean el balance perfecto de una película mágica con una película natural. Ese balance perfecto es el que dosifica a la vida de Pi como una de esas películas asombrosas, atrapantes, apasionantes y que quedarán en la retina del espectador por la forma y por el fondo. En verdad, una aventura extraordinaria. 

 

Nota: 18/20

viernes, 18 de enero de 2013

Rumbo al Oscar 2013: Silver Linings Playbook

Siempre hay una película catalogada como “sentimentalona” en los premios importantes de la academia. “Silver Linings Playbook” (“El lado bueno de las cosas” como se le ha puesto en Latinoamérica) pertenece a dicha categoría, ya que narra la historia de superación de un hombre bipolar (Bradley Cooper), cuya condición explota a partir del descubrimiento de la infidelidad de su esposa y que ingenuamente buscará reconquistarla a pesar de la negativa de sus padres (Robert de Niro y Jackie Weaver) e incluso la fulgurante aparición de una joven viuda (Jennifer Lawrence) que lo retará a superarse. Pues esta película es eso, una feel good movie, pero además, y gratamente, es mucho, muchísimo más. 

Esta cinta es una de las cada vez más modernas “dramedias”, películas que cuentan una historia fuerte y seria (como es el tema de los trastornos psicológicos) con brochazos de humor. El guión de esta película es sencillamente fantástico, por la historia que cuenta, cómo lo cuenta y por los hilarantes diálogos y situaciones que se dan. Porque “El lado bueno de las cosas” es un drama potente, pero también una comedia de situaciones y una comedia romántica. Situaciones graciosas que parten de asuntos graves como las discusiones entre padres e hijos o de peleas entre barristas deportivos y situaciones graciosas a partir de una tensión sexual precisa, como pocas veces vista, entre la pareja protagonista. Caer en el dramatismo extremo de los conflictos familiares es lo más fácil en una película, pero el guión aprovecha la situación dura de esta familia y nos parte de risa en medio de los llantos y angustias. Y juntar a dos protagonistas simpáticos para crear una supuesta relación de pareja es muy común, pero casi nunca se ve un resultado con tanta sinergia como en la pareja formada por Cooper y Lawrence… ¡Y eso que Cooper se pasa toda la película diciéndole a Lawrence que quiere reconquistar a su infiel esposa!

 

Pero la magia de la película no solo está en el guión, sino también sus personajes. Si en “Zero Dark Thirty” señalábamos la ausencia de personajes que nos involucren en sus historias, aquí pasa todo lo contrario, con personajes con matices y disfuncionales que buscan salir adelante, gracias al guión y gracias a extraordinarias actuaciones de todo el elenco. Pat Jr., el protagonista, es interpretado por Bradley Cooper, el tío guay de “The Hangover” y que en esta cinta rompe su estereotipo para hacernos sentir en carne viva la desolación y desesperanza de un hombre bipolar que cree estar aún enamorado. La película requería de un actor con iguales dosis de comedia y drama. Cooper es un muy buen comediante, y aquí lo demuestra, pero su certero registro dramático es una grata sorpresa. Además, tiene la virtud de no caer en los excesivos lugares comunes a los que recurren aquellos actores que interpretan a personas con alguna enfermedad mental. En realidad, la película, con su fantástico tratamiento, nos hace olvidar que estamos ante una historia plagada de personajes con alguna discapacidad mental, enfermedad que suele ser explotada en demasía por guionistas y actores de Hollywood. Qué alegría descubrir que los sueños se pueden hacer realidad (Bradley Cooper, como estudiante del Actors Studio, frente a Sean Penn: http://www.youtube.com/watch?v=IXu0obfV4X8)

Las otras actuaciones son igual de fuertes, sino más potentes, que la de Cooper. Jennifer Lawrence, esa chica bellísima y talentosísima demuestra la fuerza interpretativa que tiene para regalarnos a Tiffany, una joven viuda que se volvió un poco puta a partir de su tragedia personal. Tiffany ayuda a Pat Jr. a superarse y, en el camino, redescubrir el amor. Lawrence se entrega, nos hace reír, pero sobre todo, conmovernos con la angustia de esta niña forzada a ser mujer antes de tiempo. Le va llegando la hora de madurar a esta actriz y lo está haciendo muy, pero muy bien. Jackie Weaver, actriz australiana relativamente conocida, ofrece las dotes precisa de madre preocupada por ver que su familia lucha consigo misma día a día. Su papel es de la madre preocupada y lo cumple con creces. Y su química con De Niro es preciosa. Justamente De Niro, el gran Robert De Niro, vuelve a ser esa bestia parda que conocemos y nos ofrece una de sus mejores actuaciones no de los últimos tiempos, sino de toda su carrera. El gran Bob interpreta a ese personaje al que se había acostumbrado en los últimos años, el viejo y renegado patriarca familiar, pero esta vez esta menos entregado a la mueca fácil y mucho más concentrado en conmover. Sus escenas con Cooper son de potentes, destilando la tristeza interior de un padre que no solo no estuvo ahí para su hijo, sino que sabe que la enfermedad de su vástago es hereditaria. Un hombre con un trastorno obsesivo compulsivo por su afición a su club deportivo, y que lidia con esta afición psicótica y los retos familiares. De Niro ha vuelto (Pacino, ponte las pilas).

 

Guión y actuaciones en su máximo esplendor nos dan personajes preciosos con una serie de momentos inolvidables, los cuales se concentran en el climax final del baile y la puntuación del mismo. Esa exaltación por haber triunfado, a pesar de la pobreza de la puntuación final, conmovió a toda la familia y a todos nosotros. Esa felicidad que desprendían Tiffany, Pat Jr, sus padres y amigos erala felicidad de un grupo que se superaba asimismo y lograban aquello que buscaban: no ganar, sino ganarle a sus miedos y barreras. Una sensación que no teníamos desde aquella joyita llamada “Little Miss Sunshine” hace ya un par de años. Como dijimos en la anterior crítica, los espectadores vivimos las películas a través de los personajes, y aquí nunca mejor ha sido diseñada tal situación. Con sus carencias y patologías, queremos a estos personajes, y queremos que logren su cometido, por más que ellos mismos no sepan lo que quieren. En esa conexión radica la genialidad de “Silver Linings Playbook".

Pero nada de esto hubiera sido posible sin que se hubieran conectado todos los puntos. Y esto lo hace David O. Russel, director más conocido por su temperamento que por sus dotes artísticas, pero que ya en el 2010 sorprendió a todos con “The Fighter” y que ahora se consolida con “Silver Linings Playbook”. No solo conjuga bien guión y actores, sino que brinda una gran dirección que tiene una voz propia. Los acercamientos de cámara con zoom o la cámara que cambia rápidamente de personaje a personaje son parte de su registro, y si bien a veces da la impresión de abusar un poquito de esos registros, los mismos sirven para introducir más al espectador a la historia. Y si bien dura dos horas (larga extensión para una comedia), nunca nos aburrimos. Gran labor de David O. Russel tras las cámaras, y que bien recibir un gran director de actores (ya le dio Oscares a Cristian Bale y Melissa Leo, y ahora parece que esta película ganará un par de premios de actuación).

“El lado buenas de las cosas” es una película que parecía una cosa simple (comedia romántica con personajes disfuncionales), pero que evoluciona a algo mucho mayor: diálogos formidables, guión preciso, actuaciones memorables, una dirección dinámica, escenas para el recuerdo. Esta cinta lo tiene todo para ser considerada un clásico del género y para ser recordada por superarse a sí misma. Porque así como os personajes se superan, la cinta también supera a la premisa y al género mismo: porque las feel good movies y las comedias románticas de enredos pueden ser más, muchísimo más, de aquello a lo que originalmente apuntan. Una película con más profundidad que cualquier dramón serio y más comicidad que cualquier comedia palomitera. Un clásico instantáneo. 

 

Nota: 18/20


lunes, 14 de enero de 2013

Rumbo al Oscar 2013: Lincoln


Si hay un director bigger than life hoy por hoy es Steven Spielberg. Siguiendo la estela de Cecile B de Mille, Spielberg tiene acumulada películas sobe eventos claves, históricos, como la batalla de Normandía o el rescate de Oscar Shindler, o ficticios, como la reproducción de los dinosaurios o el primer contacto del hombre con marcianos. Por ello, parecía el indicado para llevar a la gran pantalla la historia de uno de los Presidentes más recordados de Estados Unidos: Abraham Lincoln. Y en verdad, es el indicado. Lo que sucede es que tal vez la vida de Lincoln no es tan cinematográfica como se creía.

O tal vez sí, pero la parte seleccionada para ser retratada en la película nunca llega a llamar la atención del espectador. La cinta narra la lucha política de Lincoln (Daniel Day Lewis) para que el Congreso americano apruebe una ley que abolirá definitivamente la esclavitud de los afroamericanos, mientras lidia con los avatares de la guerra civil americana. El hecho que se narre por dos horas y media una contienda política por ganar votos no necesariamente es aburrida, considerando que el género político es uno de los más utilizados en Hollywood. Pero dichas historias generalmente se ven resaltadas por los conflictos internos de los políticos y las luchas de poder y engaños, y no por los debates con las razones a favor y en contra de aprobar una ley. Hay muchas veces en la película situaciones que nos recuerdan más al canal del Congreso, en el que vemos dichos debates, que a una película. Los debates se pierden en el tedio de la película, la cual resulta francamente de las más aburridas que este humilde bloggero ha visto en su vida. Un guión mecánico y simplón para una película que debió ser épica.

La dirección de Spielberg tampoco colabora con la historia, ya que es muy simple y sin mayor compromiso con la historia. Sumado al soso guión, todas las escenas del Congreso solo sirven para conciliar el sueño y nada más. Como pocas veces sucede, leer un periódico hubiera resultado más entretenido que ver una película. A nivel artístico, vestuario, maquillaje y fotografía, la película es impecable, pero a nivel narrativo, el supuesto punto fuerte de Spielberg, es pobrísimo el resultado. Resulta increíble ya que grandes labores de dirección como la de Be Affleck en Argo hayan sido dejadas de lado por esta chata dirección de Spielberg. Si teníamos miedo de que “Zero Dark Thirty” sea la película ultra premiada por su supuesto patriotismo (que al final tan patriota no es), es “Lincoln” la cinta que parece haber recibido el favor de los premios por contar la historia de uno de los hombres más importantes del país azul, blanco y rojo.

 

Justamente el personaje del Presidente Lincoln no aporta mucho a su propia película. Resulta un personaje inmaculado, con una presencia casi santa, intocable para todos y tan distantes para los personajes de la película como para los espectadores. La figura de un ídolo celestial como Abraham Lincoln sufre en una época que nos enamoramos más de personajes complicados y hasta de moral dudosa. Esto nos debe llevar a la reflexión sobre cómo la figura del héroe americano está cayendo y casi no encontramos un prototipo de héroe de los que abundaban en los 80s o 90s. Nunca vemos cómo Lincoln “se la juega” por su norma, sino que lo vemos pulular, cual fantasma, de habitación en habitación, sermoneando o golpeando la mesa ante las burocracias de sus súbditos. 

Lamentablemente, la actuación de Daniel Day Lewis tampoco ayuda. En este blog amamos a Day Lewis, intérprete con una capacidad para tomar personajes y mitificarlas, para convertirlas en unas fieras totales. Como muestra su última gran actuación como el empresario petrolero Daniel Plainview en “There will be blood”. En esta ocasión, la tarea era la inversa: tomar un mito y humanizarlo en beneficio de la película. Pero en esta ocasión, el buen Daniel humaniza tanto a Lincoln que en algunos momentos llega a aparecer una caricatura, con la voz impostada y con unos manierismos que podía pertenecer a otros personajes, pero no al Presidente Lincoln. Y es que todos teníamos claro que otros personajes de Day Lewis como Plainview o el Carnicero de “Pandillas de Nueva York” era personajes netamente ficticios, por ser exagerados y casi animales. En esta ocasión, el trabajo consistía en humanizar a un personaje real, bajarlo al llano, pero no se logra el resultado esperado. No nos malinterprete, la actuación de Day Lewis es buena, pero tal vez no es lo que se hubiera esperado del actor. En todo caso, creemos que mejor le hubiera quedado el papel a un actor especialista en humanizar  a grandes mitos y que era la primera opción para interpretar al Presidente de la barba: Liam Neeson.

 

El resto del cast resulta, cuanto menos, pintoresco. Sin mayor desarrollo pasan por ahí actores como Hal Holbrook, Jackie Earle Haley o David Strathairn, pero sin mayor profundidad. Los únicos personajes con algo de vida son el trío de buscadores de votos liderados por un socarrón James Spader. Lo de Sally Field es un caso aparte, ya que resulta una buena actuación de manual, exagerando y enrostrándonos en todo momento que la Sra. Lincoln estaba bastante loca, lo que resulta muy cargante y cansino. Qué diferencia con los actores de la genial “Silver Linings Playbook” (que ya comentaremos más adelante). El único actor que dota a su personaje de profundidad y personalidad es el gran Tommy Lee Jones, que utiliza sus años a su favor y construye un político de ideales cruzados y agendas ocultas como los que conocemos en la realidad.

“Lincoln” es una película con un desarrollo plano, estático, aburrido hablando sinceramente. Durante las dos horas y media de metraje veía mi reloj a cada rato, lo cual no es una muy buena señal. Una total decepción considerando el director, los actores y al personaje que retrataban. Pero más allá de la historia americana que cuentan, como producto cinematográfico el resultado es poco alentador. Con tanto talento, algo debió salir mal, creo yo que el guión de Lincoln ha sido el detonante de tamaña decepción. Porque aprobar una ley puede ser una acción dramática interesante, pero como es tratada aquí, queda como un fin muy plano por lo cual comprometernos. Será que no somos americanos. Pero también hay que recordar que el cine es universal. Y Spielberg sabe esto. 

 

Nota: 11/20

viernes, 11 de enero de 2013

Rumbo al Oscar 2013: Zero Dark Thirty

“La noche más oscura”, como se titula en Latinoamérica, es la nueva película de Katherine Bigelow, la nueva niña, o señora para ser más precisos, dorada de Hollywood. Impulsada por los Oscares que se llevó hace un par de años por “The Hurt Locker”, Bigelow y su guionista Mark Boal decidieron embarcarse en un proyecto más ambicioso: relatar, en base a relatos y documentos de primera mano, como fue la caza de Osama Bin Laden. Con el Oscar encima y con el relato de la búsqueda del enemigo número 1 de Estados Unidos, “Zero Dark Thirty” era el must de la temporada 2012.

“Zero Dark Thiry” está contada a partir de las peripecias de Maya (Jessica Chastain), una joven analista de la CIA que ha hecho de Bin Laden su causa personal. Maya es ese típico personaje terco y algo antisocial cuya obstinación es el motor de la película. Pero hay momentos donde no llegamos a comprender su empecinamiento con el terrorista internacional. Es cierto, es Osama Bin Laden y todos quieren cazarlo, pero en la película seguimos a un personaje que parece pulular de oficina en oficina, de una base militar a otra, pero hay momentos en que simplemente no nos sentimos compenetrados con su misión. No es por la actuación de una Jessica Chastain que saca petróleo del material que tiene, sino que el personaje parece no estar muy bien desarrollado. Si bien Maya es bien delineada al principio y la conocemos, no nos introducimos de fondo con su psicología y sus motivaciones, a diferencia del protagonista de la anterior película de Bigelow, el duro y suicida sargento William James interpretado por Jeremy Renner. Por ello es que a veces daba la impresión que todos los eventos se daban teniendo a Maya como simple observadora. Es cierto que es un personaje no tan atractivo debido a su carencia de vida familiar o social, pero escenas como la última de Maya abordando el avión para ir a casa o el gran momento “motherfucker” en la CIA demuestran que hubiera sido preferible reducir los “momentos de trabajo” (como Maya en las oficinas o Maya en el desierto) por “momentos más íntimos”.


Otro problema de la película es que si en Maya ya hay un personaje a “media máquina”, tampoco hay secundarios con peso. A pesar de haber demostrado solvencia en otros proyectos, buenos actores como Mark Strong, James Gandolfini o Kyle Chnadler son meras piezas del tablero para contar la historia, sin ser desarrollados más allá de la caricatura o lo que podemos esperar de un típico “jefazo” de la CIA. Si duda el mejor personaje del film, al menos mientras duró, es el interpretado por Jason Clarke, actor no tan conocido que se roba cada escena en la que sale. Su papel es del típico enforcer de la CIA que se encarga de realizar las maniobras más duras de tortura y cuya labor lo termina hastiando, pero Clarke demuestra con expresiones mínimas pero contundentes toda la mierda mental por la que pasa este hombre. Lamentablemente, y de manera inexplicable, a la media hora de película el personaje se traslada a los headquartes de la CIA, abandonando la acción central del film y solo reapareciendo para ayudar brevemente a Maya en una misión. Hubiera sido interesante ver la dupla de Maya y Dan durante todo el film, lo que hubiera acrecentado al personaje de Chastain y al mismo compromiso de los espectadores con el film, el cual termina resultando un tanto distante y frío.

La película está contada casi a nivel periodístico, por episodios introducidos por subtítulos. Esta es una técnica que también utilizó Bigelow en The Hurt Locker (y como ya la hemos mencionado mucho, introducimos la crítica que hicimos de dicha película: http://theinsider24.blogspot.com/2010/03/hurt-locker-entrando-sin-miedo.html). Pero a diferencia de esta última, donde todas las escenas se sumaban en un todo y no daban la impresión de ser una película “cortada”, en “La noche más oscura” la sucesión de escenas sí resiente la continuidad de la película, dando la impresión que estamos más ante capítulos de una serie de televisión que ante un film. Tal vez sea un error del guionista, el oscarizado Mark Boal, quien es periodista de profesión. Boal contó en “The Hurt Locker” lo que había vivido de primera mano junto con un escuadrón de bombas en Irak. En “Zero Dark Thirty”, Boal supuestamente se enriqueció de archivos secretos sobre todo el entramado para atrapar a Bin Laden y con eso fabricó su guión original. Pero esta recopilación de datos expresada en el film se ha hecho con intención más de reportaje que de película. Los reportajes periodísticos nos informan, muchas veces fríamente, de algo que pasa. Las películas nos cuentan cosas pero a través del prisma de personajes que nos envuelven y nos conmueven. En el caso de esta película, estamos más cerca de un especial informativo de la captura de Bin Laden que de la historia de frustrados agentes de la CIA con una obsesión a cuestas. Boal se olvidó de una premisa básica del cine: antes que informar, y antes que la historia, los personajes son fundamentales, porque nosotros, el espectador, vivimos la trama a través de ellos.

Y ya que introducimos a la televisión, puede resultar este un buen momento para hablar cómo la magnífica televisión americana de estos primeros años de siglo XXI ha afectado al cine. Lo decimos porque la historia que cuenta la cinta en cuestión la hemos visto, de alguna manera, en una de las series más prestigiosas en USA actualmente: Homeland. Sin ser una serie perfecta, Homeland también narra la obsesión de una agente de la CIA por atrapar a los terroristas, aunque su trama es mucho más compleja (dejo un enlace de un podcast que inicié con un amigo y colega con nuestro análisis sobre su recientemente finalizada segunda temporada: http://www.ivoox.com/el-stream-mato-al-cable-tercer-programa-audios-mp3_rf_1667117_1.html). En la película de Bigelow no hay nada que no se haya mostrado en Homeland (salvo una escena que ya comentaremos más adelante): la agente enfrentada a sus superiores (y que por supuesto tiene razón siempre), los ataques sorpresas de los terroristas, los árabes siendo árabes, y todas las estrategias del espionaje de altísimo nivel mundial. Si el cine a color apareció para desbancar a la televisión, parece ser que la televisión de calidad ha llegado para desbancar al cine ¿Estará en peligro el cine?


Decíamos que había una secuencia de la película que nos hizo recordar que estábamos ante una película: es la escena del tan esperado ataque a Bin Laden. Esos 25 minutos que aproximadamente dura el ataque al refugio de Bin Laden son cine en su máximo esplendor. Y nos permiten reafirmar que Bigelow sabe cómo filmar acción y tensión plano tras plano. El ataque de los “canarios” a la mansión de Osama es la mejor secuencia de la película y una lección maestra de cómo mantener al espectador al borde de su asiento, a pesar que ya sabíamos cómo terminaba todo este asunto. Además, la introducción de los marines encargados de terminar con Bin Laden en los últimos 45 minutos del film fue una bocanada de aire fresco que ya pedía un film que se ahogaba en el tedio de la impotencia de Maya y la inoperancia burocrática de la inteligencia estadounidense.

A pesar de esos fallos, “La noche más oscura” tiene escenas “al límite”, muy bien rodadas por una directora más que capaz como lo es la inteligente Katherine Bigelow, pero de eso no se compone una película. Falta enlazar la trama y reforzarla con personajes atrapantes y atractivos. Eso que tuvo “The Hurt Locker” en potencia en su narrativa y seducción con sus personajes le falta a “Zero Dark Thirty”. Una película que tuvo un material interesantísimo, pero cuyo tratamiento distante y casi periodístico hace que nos interese muy poco la forma como se atrapó al supuesto enemigo número uno del mundo.


Nota: 15/20

lunes, 29 de octubre de 2012

Rumbo al Oscar 2013: Argo

"Argo" (2012) es la tercera película de Ben Affleck, otrora galán de Hollywood que con esta película va consolidándose como uno de los directores más interesantes de la cinematografía estadounidense. Argo se basa en hechos reales: La CIA montó un operativo por el cual se rescataría a seis refugiados norteamericanos en Teherán, Irán, mediante la elaboración de una falsa producción cinematográfica de ciencia ficción de nombre Argo. Los periplos de la CIA y los productores de Hollywood, así como las dudas y temores de los seis americanos en Irán forman la trama de esta película de suspenso.

La pelicula tiene todo para ser un éxito: clásica lucha de occidentales contra orientales, misiones secretas, espías, cachondeo hollywoodense, conflictos internacionales y la no menos llamativa línea de "basado en una historia real". Pero Affleck toma lo que pudo quedarse en una simple película de suspenso y le da densidad, le da capas, le da vértigo, le da espíritu, le da garra, le da vida. Affleck hace que la dirección sea lo más destacable en esta cinta. Seguro que lo primero que Affleck hizo es aprovechar el contexto de la película (finales de los setentas e inicios de los ochentas) y darle un aura de clásico thriller setentero. Por ello, al mismo estilo de clásicos de suspenso de aquella época como "Todos los hombres del Presidente" de Pakula o "Los tres días del Cóndor" de Pollack, Affleck pinta la película como una olla a presión en la que los personajes se cocinan lentamente, matándonos de angustia a nosotros, los espectadores. 


El suspenso, sin duda, es uno de los mayores aciertos de esta película (vale recordar la tensa escena en la que el agente Méndez y los 6 refugiados se dan un viaje en camioneta hacia el bazar de la ciudad, en medio de la agitada turba). Además, el director recurre a técnicas que le dan a "Argo" esta onda de thriller setentero, como por ejemplo la grabación tipo documental, los zooms intempestivos, la edición trepidante o las escenas de tensa calma en las esquemáticas oficinas de agencias burocráticas. Para aderezar mejor el plato, la dirección de arte, el maquillaje y vestuario son precisos, introduciéndonos en plena época setentera-ochentera, con pequeños guiños a la actualidad política, social y hasta cultural de la época. Affleck demuestra capacidad para aprovechar cada situación del contexto histórico de la película y así enriquecer el relato que quiere contar.

Además, Argo nos reafirma que la dirección de Affleck no solo radica en la técnica y en su pulso narrativo, sino que también se destaca en la dirección de actores. Mientras que todo el elenco está más que correcto (con muchos secundarios de lujo tanto de cine como de TV), destacan las figuras de John Goodman como el "contacto" de la CIA en Hollywood, Alan Arkin como el productor encargado de elaborar un "falso éxito" y Bryan Cranston como el jefe y punto de apoyo del protagonista. Mientras que este último-debilidad personal por el papelazo que se marca en la gran "Breaking Bad"-demuestra su oficio ahora en pantalla grande, dándonos muestras de su temperamento en las escenas en la que decide respaldar la misión de Méndez y se lanza a (re)conseguir los pasajes de avión, es la pareja que conforman Goodman y Arkin la que se roba el show. Goodman, gigante de la actuación que puede hacer de grandulón querendón así como del hijoputa amigo de Leboswky, interpreta a John Chambers, el maestro que estuvo detrás del maquillaje de "El Planeta de los Simios" y recoge muy bien el espíritu cínico y ácido que se tiene que tener en Hollywood para no ser afectado por las malas películas que uno puede llegar a hacer (business son business, pues). Alan Arkin, entrañable abuelito de la seguro ya crecidita little miss sunshine, se convierte en un one-liner de lujo con su papel de Letser Siegel, un "big shot" de capa caída en Hollywood que teje la telaraña de "Argo". Goodman y Arkin, juntos, son dinamita pura.


Pero además hay otro acierto en Argo y esa es la presencia de Affleck como actor. Sin duda un director con gran capacidad, pero un actor algo limitado, Aflfleck parece que por fin ecnontró el color de actuación que mejor le queda: la del hombre taciturno y derrotado por la vida que, de manera estoica, lucha hasta el final al tener sus objetivos claros. El Tony Méndez que compone Affleck es un agente de la CIA enajenado de su familia, alcohólico, que lucha contra su misma agencia y gobierno por completar su misión. Y Affleck nos bridna una gran actuación desde la introspección, sin histrionismos innecesarios, con una sonrisa a medias y unos ojos tristes y cansados que todo lo dicen. Si sumamos este tipo de papel que le cae como anillo al dedo, más su capacidad de director, pues creo que Clint Eastwood puede ir retirarse tranquilo sabiendo que tiene en Affleck a un muy digno sucesor.

Finalmente, tal vez la única reserva que pueda hacerse de Argo es que algunas puntos del guión pueden resultar previsibles y hasta evidentes, incluso recurriéndose a lugares comunes y hasta cierta simplicidad e inocencia de los personajes iraníes, en contraposición a los complejos personajes americanos. Pero afortunadamente estas fallas de guión son asolapadas por el pulso narrativo de Affleck, quien no solo demuestra oficio, sino además un gran conocimiento de la narrativa cinematográfica y de lo que el espectador puede plantearse en una sala cinematográfica. La atmósfera del film introduce de lleno al espectador y lo hace cuestionarse escena tras escena. Eso, creo yo, se debe en gran parte a la pasta de director que tiene Affleck. Esperamos más películas de él como esta, seria competidora para el Oscar del próximo año.


Nota: 18/20

martes, 4 de septiembre de 2012

Breaking Bad: A un pasito de la gloria


Breaking Bad es una de las series más comentadas en la actualidad. Ya hicimos un post sobre la misma (http://theinsider24.blogspot.com/2010/09/breaking-bad-la-serie-que-la-rompe.html), cuando aún estábamos empezando la tercera temporada. Hoy, la quinta y penúltima temporada de esta serie ha llegado a su fin. Y desde aquel profesor torpe al cual le habían detectado cáncer hasta el personaje que vemos hoy en pantallas ha pasado mucho, demasiado.

Lo que ha pasado ha sido simplemente monstruoso y tienen nombre propio: las temporadas 3 y 4 de Breaking Bad. Ambas temporadas son de las mejores temporadas que he visto en los últimos años, y me atrevería a decir que la tercera está un peldaño más arriba y junto a la cuarta de The Wire y la quinta de The Shield son de los mejor de la TV gringa contemporánea. La quinta temporada de Breaking Bad es una temporada que recoge las consecuencias de todo lo que empezó a cocinarse durante la tercera (sobre todo ese final de tercera temporada, simplemente brutal) y estalló en la cuarta con el cara a cara (nunca mejor puesto) entre Walter White, nuestro hasta hace poco héroe del show, y su oscuro némesis, Gus Fring. La quinta temporada de Breaking Bad define el momento decisivo en el cual por fin walter White se transofrma totalmente en Heisenberg, el gangster más "badass" de Nuevo México. La gran transofrmación en su máxima expresión.


Aunque todavía no podemos realizar un análisis integral (esta es solo la primera parte de la quinta temporada, quedando pendiente para el 2013 el estreno de la segunda parte), los primeros ocho capítulos de la quinta temporada de Breaking Bad no solo ha sido una temporada de transición, sino que ha servido para que el personaje principal termine por desarrollarse y completar su viaje a la maldad. Vince Gilligan, creador de esta serie, la describió como el viaje que hace Mr Chips en Caracortada. Pues Walter White es sin duda ya ese temible Scarface (incluso ya tiene su "little friend" como vimos en el opening del 5x01). A lo largo de cuatro temporadas, hemos hinchado por Walter y hemos celebrado cada una de sus "victorias", incluso de las más terroríficas como cuando tuvo que eliminar, para su bienestar, a Gale el cocinero y a Gus el pollero. Walter White ya había matado antes de esta quinta temporada, y es además es un frío calculador con una habilidad innata para la actuación y la mentira. Pero ahora algo es distinto, ahora tiene un ego. Y un ego enorme

Justamente ese ego, esa sensación de superioridad y genialidad, han hecho que dejemos de hinchar por Walter White y que, por primera vez en toda la serie, queremos que pierda. Y que mejor que esta sensación termine por desarrollarse en una penúltima temporada. Sin duda Gilligan y su equipo de escritores son unos verdaderos arquitectos del guión. Ahora sí la segunda parte de la temporada final de Breaking Bad será un todos contra Walter White. Forever alone. Y es que nos hemos alejado de nuestro protagonista porque ha alejado de todos los (pocos) que lo apoyaban. Skyler, su esposa en crimen pero en nada más, ha sido puesta al borde del suicidio por las abusivas actitudes de Walter; Saul Goodman, el "abogado criminal" más astuto del desierto le teme; el viejo Mike, implacable roca de acero lo calificó de "bomba de tiempo"; y Jesee, o el buen Jesee Pinkman, el pupilo, el aprendiz, el corazón de esta serie, simplemente se ha visto devastado por el comportamiento de su ex maestro y (esperemos que ahora sí para siempre) se ha quitado la venda para ver al verdadero Mr. White.

Las series se basan en sus personajes principalmente. Incluso series con temporadas lamentables pero que ya han constituído personajes geniales se pueden sostener por los mismos. La virtud de los guionistas está en darle vitalidad a esos personajes, capas, dimensiones, y eventualmente hacerlos cambiar. Pero hacer un cambio tan grave como de ser un profesor aburguesado inofensivo a un despiadado mafioso ególatra es algo fuerte, muy fuerte. Pero el equipo de guionistas de Breaking Bad lo han hecho. Han hecho que Walter suelte las palabras "I'm in the empire business" y nosotros nos lo hayamos creído. Este hombre es un hdp total. Los guionistas han hecho que nosotros, simples mortales con ciertos gustos televisivos, querramos lo mismo que la esposa del protagonista: que su cáncer vuelva y lo mate. Dios mío, habíamos olvidado que tenía cáncer, pero igual queremos que muera. 


Pero además Breaking Bad sigue manteniendo otras virtudes, como la genial dirección, el uso de la música y el montaje (genial las dos escenas de música y montaje en la season finale), la fotografía y un largo etcétera. Pero creo que lo que hace verdaderamente genial a Breaking Bad es esa capacidad casi mágica de mezclar varios términos. Esta serie intercala géneros como el drama familiar, la crítica social, los gnagsters, el policial, la comedia, el humor negro y en este temporada ha agregado aristas evidentemente del western, como las múltiples referencias a Jesee James o, para ser más explícitos, el monumental capítulo del "asalto al gran tren" en el 5x05. Hay muchos críticos que han señalado su disgusto por este capítulo, acusándo de la pérdida de "verosimilitud" de esta serie. Pues creo que justamente esto es una serie, y si bien mantiene una clave realista como lo hacía The Wire (aunque esta con más esfuerzo) no podemos olvidar el hecho que es una serie entretiene y Breaking Bad la hace como pocas. Creo que no podíamos prtender que Breaking Bad siempre mantenga su ritmo sosegado, algún día tenía que despegar y que mejor ahora que su protagonista ha salido del closet como un mafioso hecho y derecho y quiere robar trenes para seguir haciendo su droga. Es así. Las acciones y decisiones de Walter siguen "dentro de personaje" y no hay ningún tipo de agujero de guión.Creo que todos disfrutamos del macanudo robo al gran tren y decir que pierde credibilidad puede ser calificado como simple "hipocresía televisiva".

Tal vez el único punto en contra de los guionistas es haber dado cuatro temporadas y media para desarrollar lo que le pasa en un año a Walter White y luego pretender desarrollar medio año de la vida del protagonista en los últimos veinte minutos de la season finale. Si bien el montaje musical es fenomenal, tal vez se hubiera requerido hasta un par de capítulos para desarrollar todos los actos y consecuencias de estos meses de White. Se critica su decisión de "retirarse" intempestivamente del supuesto "empire business", pero creo que tenemos indicios suficientes para creer que el cáncer ha vuelto (toma pastillas en el flashforward de la season premiere y en el season finale se le ve en el hospital, con notable guiño al toallero que destrozó de un puñetazo en la segunda temporada), pero asumo que todavía no quieren hacerlo evidente para hacer más sufrida la persecución de "todos contra Walter" en la última parte de la quinta temporada.Y ese cliffhanger...ese cliffhanger tan esperado, tan obvio pero a la vez tan "mandíbula-desencajante". Ese sublime momento en el que Hank, sentado en el baño a punto de hacer lo que los hombres hacemos sentados, se da cuenta que W.W no es por Wilson ni por Wonka. Finalmente la cacería ha empezado. Sencillamente los guiones de Breaking Bad son una clase magistral de cómo hacer una serie.



El apartado de las actuaciones es otro de los puntos fuertes de esta serie (¿Tiene Breaking Bad algún punto debil?). Bryan Cranston, un monstruo de la actuación, que puede ser el único capaz de ganar un emmy por todas sus temporadas. Para suerte de nosotros lo vemos cada vez más seguido en el cine. Aaron Paul demostrando lo fenomenal que es tanto en los momentos más dramáticos (su reacción al asesinato del niño bicicletero) como en los momentos graciosos de la serie (esa exquisita cena entre Skyler, walter y Jesee), a pesar de que esta temporada ha pasado a un segundo plano, esperando claro está que se entere de todo y la saque el alma (si tiene aún) a Walter en el 2013. Anna Gunn y uan Skyler que despierta sentimientos encotnrados pero que refleja una tristeza e impotencia desesperantes con sus miradas. Un Dean Norris que ha crecido cada temporada y que solo por el "momento del baño" ya merece todos los aplausos del mundo. Y está Johnathan Banks, el viejo y grande Mike.

Que serie Breaking Bad para agarrar un personaje que tuvo un par de escenitas en la segunda temporada y llegar a la quinta temporada para dalre la real magnitud que se merece. Los capítulos de MIke, tanto el 5x02 "Madrigal" como el 5x7 "Say my Name" son sencillamente los mejores de la temporada y en el top ten de la serie. Ese roble que era Mike ha reflejado tantas emociones, ya sea matando a sus excompañeros, encarando a Walter o jugando con su nieta, todo gracias a esa maravilla de actor que demostró ser Banks. Si ya aaron Paul ganó el Emmy en el 2010 y Giancarlo Esposito deberá ganar este año por su enorme Gus Fring, Banks se merece al menos la nominación cuando lleguen los Emmys 2013. Mucha gente critica también la muerte de Mike, al calificarlo de "muy inocente " y "fuera de su personaje" la forma como se comportó minutos antes de su muerte. Pues creo que nadie es infalible, nisiquira el casi siempre eficiente Mike. Y menos cuando sabes que la DEA está atrás tuyo y que no te has podido despedir de tu nieta, la única razón por la cual vives en este mundo.Pero sobre todo creo que Mike, como nos demostraron durante toda la temporada (incluso desde temporadas pasadas), subestimó una vez más a Walter. Y como hemos aprendido en este serie, "You just don't fuck with Heisenberg!". Las ironías de la vida, Mike no siguió ese fabuloso speech de "no more half measures" y pagó las consecuencias. Larga vida a Mike y a estos hijoputas guionistas de Breaking Bad.



Como título pusimos " a un pasito de la gloria" porque falta ver cómo hacen para cerrar Breaking Bad en ocho capítulos en el 2013. Creo que algo que actuó en contra de esta quinta temporada (y que la sitúa dos peldaños abajo de la perfecta tercera temporada y un peldaño abajo de las fantásticas segunda y cuarta temporada de la serie) es la corta duración, lo que se sintió en lo narrado en la season finale. Ojalá que la segunda parte de esta última temporada no se resienta en dicho aspecto y que se cuente lo que se puede cotnar, aunque con tantas storylines abiertas que hay (Walter vs Hank, Walter vs República Checa, Walter vs los neonazis, Walter vs otros narcos, Walter vs Skyler, y el esperado Walter vs Jesee) vemos un poco difícil esto, aunque confiamos en Giliigan y su equipo. Y es que si cierran Breaking Bad de la forma brillante que creemos que lo harán, ahí sí podremos gritar a viva voz que hemos terminado con Breaking Bad, la mejor serie de la historia de la TV. Esperemos al 2013 a ver si podemos gritar "all hail the king".


sábado, 28 de julio de 2012

The Dark Knight Rises: la revolución del hombre-murciélago

"The Dark Knight Rises" (TDKR) es la película que cierra la saga de "Batman" del director inglés Christopher Nolan. Para ser más estrictos, cierra la saga del "Caballero de la Noche", debido a que viendo la saga en su totalidad, más que una película de súperhéroes, Nolan retrata a un personaje que no sólo sale disfrazado a golpear a los malos, sino que tienen que crecer como persona, superar sus miedos y combatir a villanos que muchas veces le plantean retos más éticos que físicos.TDKR es un cierre perfecto para la saga, para el personaje de Bruce Wayne (Cristian Bale) y una muy buena película, aunque con un par de aristas críticas por tratar.

Primero lo bueno. TDKR es una película que cambia la variante de thriller de su predecesora, "The Dark Knight", por un género de épica. La gran lucha, la épica de la confrontación cuyo éxito parece imposible es la temática que adquiere TDKR. Todo el film es la lucha de Batman, primero solo (absolutamente solo, ni siquiera con Alfred al costado), y luego acompañado por los ciudadanos oprimidos de Gótica, su pueblo, contra aquella fuerza exterior maligna que apoyados en el terror ha impuesto su propio régimen de comando. La cara (o máscara) visible de esta fuerza represora de Gótica y del propio Batman es el villano de turno, Bane (Tom Hardy).

La palabra "rises" o "asciende" es precisa para el título de la película. Bruce Wayne/Batman se "levanta" más de una vez para combatir por lo que cree y por su ciudad. Debe ser de las pocas películas de Batman que, paradójicamente, tienen al caballero oscuro como absoluto protagonista de la película (recordemos como en sus respectivas películas tanto Jack Nicholson como la dupla Phepher/DeVito y el difunto Heath Ledger adquirieron ribetes de protagonistas). Y Bale es un actor que es muy bueno mostrando los retos físicos que le imponen a su personaje, por lo que su actuación es su mejor desempeño en toda la saga. No nos engañemos, al final todos somos "fanboys" y hemos ido a ver las películas de Nolan para hinchar por Batman (aunque por un segundo, sólo por un segundo todos quisimos que el Joker ganara en la segunda entrega) y querer que derrote a sus miedos y a sus enemigos para salir triunfador. Nos enganchamos definitivamente en esta película con el héroe y absolutamente creemos su viaje, tanto físico como mental, para ascender y terminar como el héroe que la ciudad necesitaba.

El metraje del film es de casi 3 horas, pero ni se sintieron. Si biens e critica a Nolan de querer explicar hasta el mínimo detalle y alargar sus películas, pues que las explique así porque ni en Inception, ni en The Dark Knight, ni en esta ocasión me aburrí por un segundo o mire mi reloj. Nolan es sin duda un maestro del cine y coloca tan bien las piezas que todo se siente como engranaje que te va golpeando lentamente, que te va mostrando y ocultando, que te pone en peligro, te rescata, y te tumba al piso nuevamente. Nolan, y aquí me hace recordar a Kubrick, es sencillmanete un "hijo de p" con una mente maestra que juega contigo y te hace sentir, ya como es costumbre, dos horas y media de buen cine. El gran Nolan es eso, uno de los mejores cienastas de la actualidad con una combinación perfecta: hacer gran cine y entretener a la vez.

El ritmo de la película es bueno. Nos compramos el viaje de un protagonista con un storyline muy bien escrito y una gran actuación de Bale. Hay escenas épicas memorables (La primera aparición de Batman en la persecución de las motos, toda la escena del estadio, la batalla a lo corazón valiente entre "Team Batman" y "Team Bane"). Entonces, ¿Qué faltaría para cerrar una excelente película? La respuesta es su villano. ""The Dark Knight" no sería lo que es sin ese monumental Joker de Heath Ledger, entonces para TDKR Nolan tenía elr eto de poner un villano que esté a la altura. Y parecía que lo hacía, pro este villano vino con un truco, y esto sería la "trampa" de TDKR.

El Bane de Tom Hardy es un gran villano, hasta cierta parte de la película. Su presentación en el rescate del avión no llega a ser tan perfecta como esa gran escena del atraco del banco del Joker, pero es una potente primera escena para este villano que impone respeto físicamente: gran tamaño, musculatura, voz darthvaderiana, etc. Pero Bane no se queda sólo en lo físico, sino que grata es la sorpresa, y no esperábamos menos viniendo de Nolan, que también es cerebro y hasta cierto encanto al hablar, y lo que tienen todo gran villano: motivación. Un buen malo no es un loquito que sale a hacer maldades, es alguien que sale por una razón. Mientras que el Joker de Ledger salía a hacer diabluras para crear anarquía (se autoidentificaba como un "agente del caos"), el Bane de Hardy es un hombre con un plan que buscaba la reducción de Gótica no de manera instantánea, sino poco a poco. Bane tenía un arma nuclear y pudo haber desaparecido Gótica apretando un botón, pero no. En la gran escena del estadio él llega, vuela el campo de fuego y sale convertido en "el hombre", con una gran presencia y confianza, señalando que Gótica está ahora libre de las corruptas autoridades y ahora manda la gente (aunque en verdad es él y sus hombres). El plan de Bane es, al igual que el Joker, crear el caos a través del terror (terrorismo en su estado puro), pero con motivaciones un tanto más, digamos, "sociales". Y justamente lo que viene a continuación es la primera traición al villano.

Al final queda establecido que Bane no buscaba la revolución, y que sólo era un falso líder que utilizaba a la gente para destruir. ¿Qué lider revolucionario quiere el beneficio de todos los demás y no su propia gloria? No lo hay y Bane no es la excepción. Pero a pesar de ello, todo elt ema de "Gótica sitiada por Bane" era el storyline más interesante de la película y sentimos que a Nolan le faltó metraje para desarrollarla. Era la historia más rica de la película y sentimos que no hubieron escenas donde podamos ver ese estilo de vida de Gótica y el por qué era tan negativo. Claro, una represión donde se libera a los presidiarios y se saca a la gente de sus casas ya es malo, pero solo fueron un par de escenas. Creo que hubiera sido más interesante mostrar esa vida de Gótica luego del golpe de Bane porque nos hubiera aumentado las ganas de ver ya a Batman con su traje repartiendo golpes a todos los represores. Mientras veía la escena en que Bane estaba fuera de la cárcel y decía que liberaría a los presos porque los habían puesto ahí los corruptos, bueno, me decía, eso es verdad. la falsa motivación de Bane quedaba medianamente justificada, pero esperaba un mayor desarrollo de lo otro, generalmente lo que no se habla de las revoluciones: que los que buscan cambiar un sistemta terminan imponiendo uno igual o peor, basados en la hipocresía de querer establecer un cambio imponiendo su propio mandato autoritario y dictatorial.

Soy consicente que esto es Batman y no un película de corte social que vaya a las entrañas de las revoluciones del ser humano, pero, cinematográficamente hablando, me parece que se perdió una gran oportunidad para mitificar la figura de Bane como el gran "hijo de p" dueño de Gótica luego de dar el gran golpe. Si analizamos de cerca la película, luego de la escena del estadio y la mencionada escena de Bane liberando a los presos, no hay otra aparición mítica del "malo malísimo". Obviamente no esperábamos ver a Bane sentado en un trono rodeado de danzantes árabes comiendo uvas, pero sí una forma de ver que Bane gozaba de su poder y en verdad se había autoimpuesto como el "Rey de Gótica". etsa parte de la película era "la parte" de Bane, donde terminaría por despegar y pasar de ser un súper malo a ser un villano memorable. Hacemos paralelos: la escena donde Bane muele a golpes a Batman en los alcantarillados de Gótica es como la presentación del Joker en la fiesta de Bruce Wayne; la escena del estadio es como la escena de persecución en que finalmente capturan al Joker (tal como quería él); y el Joker sigue teniendo escenas memorables como el interrogatorio, en el hospital con Harvey Dent o la escena donde quema todo el dinero ganado, pero Bane ya no tiene escenas memorables, por lo que su villano no creció más, teniendo mucho campo en donde crecer. Pero esto no ocurre seguro por lo que es la segunda traición contra el personaje.

Descubrimos al final que Bane no era el "malo mayor", sino que loe ra Talia al Ghul (Marion Cotillard), que se había camuflado tras la figura de la empresaria Miranda Tate, y que simplemente era la careta de la hija del villano de la primera entrega, Rah's al Ghul (Liam Neeson) y que quería completar la misión de su padre de destruir la corrupta ciudad Gótica. Este "revelación" se da a pocos minutos de culminar el film, en pleno climax de la pelea de "Team Batman" vs "Team Bane" y no ayuda a aumentar la intensidad de esta parte del film, es más, la reduce. No ha problema en introducir otro villano. En "The Dark Knight" Nolan lo hizo de una gran manera ya que "2 caras" es el resultado de las maquinaciones del Joker, y no una imposición caprichosa del guión. Además que a esa altura de la película teníamos integrada la historia y desarrollo del personaje de Harvey Dent. En TDKR, Miranda Tate/Talia es un personaje que no nos importa por su falta de escenas y porque, sinceramente, Marion Cotillard no aporta nada para mejorar tan pobre papel. Es la pata coja de la película y además este giro es negativo porque, lamnetablemente, reduce a Bane a un mero secuaz, a puro músculo. Por ello es que Bane sale mal parado de la película: pasa de ser un villano invencible que derrota claramente a Batman, a no ser aprovechado en su faceta de "Rey de Gótica", para después ser reducido a ser guardaespaldas de la "mala mayor". Batman siempre ha sido lo que es por sus villanos y mientras que en la película anterior el Joker iba "in crescendo", en TDKR Bane va perdiendo valor hasta su lamentable (no por pena, sino por la forma) muerte a manos de Gatúbela. A pesar de estas fallas de guión, y las dificultades que ya de por sí son actuar con una máscara, Tom Hardy hace un gran papel dándole matices a su personaje hasta que, como dijimos, el avance de la historia de lo permitió.

Las demás actuaciones están correctas. Gary Oldman y Morgan Freeman son dos viejos aliados que todo quisiéramos tener; Joseph Gordon-Levit es una debilidad personal y creo que haría un gran Batman si deciden retomar la idea con la que coquetea el final de la película; Anne Hathaway es una grata sorpresa y está a la altura de ese seductor personaje de Gatúbela; y para el final Michael Caine, el gran Caine, que con dos escenas (la última conversación con Wayne desde la Baticueva hasta los pasillos de la Mansión y el entierro a las afueras de la mansión) desmuestra por qué es el actor que es. Podrá ser una película de súperhéroes, pero con este par de escenas el gran Alfred nos rompió el corazón. Grande, sinceramente.

Así acaba un ciclo. La trilogía de Batman de Nolan es, sin dudas, una de las mejores sagas de la historia del cine, con una película que no dudamos que es una de las mejores de la historia como lo es "The Dark Knight". Esta última entrega, TDKR, es una muy buena película, pero que se estancó un poco debido a que su villano no terminó de despegar. Si The Dark Knight, repetimos, adquiere proporciones épicas por un villano de otro universo, TDKR justamente se queda por ello, porque su villano no evoluciona. Y porque perdió la oportunidad de analizar a fondo las repercusiones y consecuencias de una Gótica sitiada, lo que pudo ser el arco más interesante de la saga pero no se pudo concretar. Con esas ganas nos dejó Nolan, pero no le podemos criticar nada. Uno de los mejores directores de nuestros tiempos tomó un personaje difícil y no sólo lo diseñó con éxito, sino que pudo contarnos una historia básica de la humanidad pero de una manera entretenida y que nos hacía un nudo en la garganta cada vez que compartíamos los dilemas de Batman. Esa termina siendo la historia de fondo de Batman: la lucha del hombre cotnra el hombre, contra su moral, contra sus convicciones. Es Nolan quien al final, tal vez maquillado como el Joker, nos dice que el enemigo de todos nosotros es uno mismo, y el caos y la anarquí está ala vuelta de la esquina, faltando sólo un pequeño empujoncito para que nos animemos a ser más Joker y menos Batman (¿O al final terminan siendo lo mismo). Sólo podemos decir gracias Nolan, gracias Bale, gracias Heath, y gracias a cada uno de los que hicieron posible que disfrutáramos horas de gran cine, gran entretenimiento, pero sobre todo, grandes historias que, como el buen arte, ponen en tela de juicio lo que creemos como cierto. Será que la vida es oscura, muy oscura.

Nota: 18/20